ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Optimista por naturaleza, escribo para es­pantar ciertos fantasmas de la desilusión  que revolotean esta mañana sobre el teclado y que tienen que ver con la responsabilidad crítica (ese alerta imprescindible) que corresponde a la profesión periodística.

Reconozco que, no obstante llevar más de 50 años en estos menesteres,  no he perdido la creencia —bastante pueril— de que basta denunciar lo mal hecho para que los encargados de tomar cartas en el asunto “se pongan para las cosas”.

Ya los lectores que escriben al periódico, o interactúan, red informática mediante, se han referido al asunto y plasman reiterados casos de irresponsabilidad, y hasta de desidia, ante diversas problemáticas por ellos planteadas y no resueltas.

Tantos casos, que cabe preguntarse cuántos son los aludidos que actúan con efectividad ante esas contrariedades, para no decir ya los que las leen y, sin inmutarse, dan vuelta a la página.

Quizá el causante del estado reflexivo que me embarga sea un vecino que hace un rato me dio los buenos días y, de inmediato,  me soltó un reproche que en las últimas semanas he venido escuchando: “Te la comiste” me dijo, y no esperó respuesta.

El “me la comí” tiene que ver con un trabajo publicado en estas mismas páginas, hace unos meses, en el que hacía referencia a un horrible basurero instalado en la céntrica es­quina de Luz y Arellano, en Lawton. En ese caso se actuó rápidamente y hasta los responsables de un edificio de la empresa telefónica que allí se encuentra se encargaron de ayudar en la  limpieza de la zona. Casi de la noche  a la mañana, acera remozada y un comportamiento ciudadano ejemplar.

Pasar por allí y recibir el saludo agradecido de los vecinos se convirtió entonces en un estímulo que me hizo pensar en el poder que puede alcanzar la prensa en su función civilizadora.

Lo malo vino después, cuando dos cuadras más abajo, en el parque de Luz y Bella Vista, justo en la esquina de mi casa, comenzó a florecer el basurero que ya hoy es un escándalo.

Conclusión: si 200 metros más arriba, zona de limpieza, sobran las sonrisas de simpatía cuando paso, mis propios vecinos de la cuadra me piden la cabeza.

El caso del cobrador de la luz que transita como una ­sombra en fuga sin avisar ni tocar a la puerta (publicado el 9 de octubre) se presta para armar un cuento de misterio. Hace una semana el hombre se apareció gritando “¡la luz, la luz!”.

No lo podía creer —salté frente a la computadora— y raudo fui a abrirle, al tiempo que le recordaba que el pobre Suki ya no estaba para importunarlo con sus ladridos.

Lo malo vino cuando luego de leer el reloj anunció que la cuenta era de casi 800 pesos (suelo gastar cerca de 200, pero lo que continúa de esa historia es largo y engorroso de explicar, casi, como dije anteriormente, un mis­terio).

El último asunto (publicado en septiembre) se vincula con las “cajitas” decodificadoras del televisor que proporcionan una imagen insuperable. En el artículo se hacía referencia al poco cuidado que se ponía en actualizar allí la cartelera diaria, servicio imprescindible para mantener informado al televidente. Algo se ha mejorado, pero en sentido general, el cuartito sigue igualito.

Lo malo está en que  al reproche irónico de “te la comiste”, relacionado con el basurero formado en el parque, se le une ahora una reprensión satírica soltada por los vecinos a mi paso: “Escribes y escribes y nadie te hace caso, psssssss”.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.

Omar dijo:

41

5 de noviembre de 2015

17:07:47


Saludo, estimado condiscípulo. De acuerdo totalmente con “Pepito” y Manuel López Oliva. Esto es el equivalente a lo que yo planteo de que: A 80 kilómetros por hora por las calles del país; detrás de un buró de una acondicionada oficina o detrás de un buró en una reunión, no se pueden ver ni resolver los problemas de nuestro país. En cuanto a aprobaciones y desaprobaciones, me sucede lo mismo. Hay lugares en que me tienen ojeriza. Pero hay que seguir buscándose problemas. No nacimos para ser simpáticos. Lo último que se puede perder es la sensibilidad y la credibilidad. Quienes dirigen y no actúan no están haciendo ningún beneficio ni al pueblo ni a la Revolución. Digo que si se dirigiera, simplemente, atendiendo los estados de opinión, además de estas denuncias en la prensa, para estar informados y, como dice Raúl, “con el oído pegado a la tierra”, muchas cosas no sucederían. El Papa también dijo que “había que salir de la sacristía”, y eso no es aplicable solo a pastores y curas. Te felicito por tu trabajo en general. Lo tuyo no es sólo “de película”.

N. Bejerano dijo:

42

10 de noviembre de 2015

16:34:15


Rolando, mi saludo, sé que como periodista que considero que eres debes estar acostumbrado a señalar las cosas por su nombre, como se viene haciendo practica en los medios ultimamente, pero desgraciadamente los problemas que nos afectan en el día a día muy poco se hace, sí es que se hace algo, se nota en nuestras calles en nuestros pueblos y ciudades, incluida la Habana, que la basura, los salideros de aguas y albañales, la hierva en los solares yermos, el estieco de caballos prolifera por doquier, con los consabidos males que estos traerían para la salud de nuestro aguerrido, consagrado y revolucionario pueblo, que lo ha demostrado con su tenacidad y resistencia desde que nacimos como nación. Para las personas comunes como nosotros que somos mas del 99.99 % y queremos vivir en un ambiente limpio y saludable, nos inrrita ver esa indolencia de ciudadanos que no cuidan el entorno, que arrojan basuras por doquier, que tienen animales como cerdos, caballos ,etc, etc, practicamente en nuestras narices, en plena ciudad, que los utilizan para fines que nada le resuelven a la sociedad y sin envargo van regando el estierco por nuestras calles, que practicamente no se puede caminar por el mal olor y sin exagerar te digo que no hay un metro cuadrado que no tenga la presencia de heses fecales de los caballos en practicamente nuestras calles. La indolencia de los ciudadanos para acometer todas estas malas practicas tiene un nombre. Perdoname la franquesa, las autoridades quiern que el pueblo sea el que accione y combata todo lo mal hechoy eso quisas nos toca un % pero considero que el 90 % le corresponde al estado con todas las instituciones y organizaciones que cuenta y con las leyes que están para que se hagan cumplir. Un pueblo no atendido en su vida cotidiana, es un pueblo apático, indolente, no participativo, y devemos seguir denunciando lo mal hecho para que al menos las cosas vallan resolviendose. Me gustaría que usted que escribe en los medios pudiera tocar estos temas y seguir denunciando con valor. Gracias

eudel rodriguez dijo:

43

12 de noviembre de 2015

06:24:30


Hola,hermano,está muy bueno ese articulo.Mira soy un ex trabajador de Circulación,mensajero especial,dámele saludos a todos lo que puedan recordarme,saludosssss

José Rafael González Lucas dijo:

44

12 de noviembre de 2015

16:26:00


La valentía de Rolando es admirable y lo insto a seguir, pero es cierto que a veces uno se cansa. Han publicitado hasta la saciedad en la TV los números telefónicos de la Fiscalía General de la República para atender las quejas y denuncias de los ciudadanos. Yo, que soy muy optimista, hace más de dos meses denuncié la arbitrariedad de los custodios del edificio del Centro de Negocios Miramar, donde existe la red Wi-Fi, que a las 7pm de cada día literalmente BOTAN DE UN ESPACIO PÚBLICO a todos los que allí están, simplemente porque "alguien" se los orientó. Todavía estoy esperando la respuesta de la Fiscalía con sus mágicos números publicados en todas partes. Lo otro es la falta de espíritu crítico de directivos. Hace como un año, en el mercado que está en 26 y Puentes Grandes, frente al Hospital de 26, saqué un teléfono para filmar un aparente reportaje para Cuba Dice, porque había una caja cerrada en la parte de los cárnicos y toda la clientela se agolpaba haciendo cola en la única caja disponible. Al minuto y medio de mi filmación, medio Consejo de Dirección del establecimiento me fue para arriba, arguyendo que estaba "prohibido" filmar o fotografiar dentro del mercado, algo que no está señalizado ni escrito en ningún lugar. Todavía conservo ese video como una reliquia de la intolerancia. Saludos Rolando y muchas gracias...