ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

No sé cocinar pero, entre otras cosas, friego, boto la basura y cuando limpio la casa me queda casi tan bien a cuando lo hace la reina del hogar.

Como muchos que venimos de “antes”, pude haber sido machista en mi primera juventud (lo fui) y hasta un poco sexista, pero la vida, las enseñanzas y la transformación del papel de la mujer en nuestra sociedad, hicieron su trabajo.
Hoy me lleno los pulmones para sancionar el machismo que, lamentablemente, todavía existe entre no pocos de aquellos provenientes “del ahora mismo”.

Si hago esta profesión inicial es para dar cuenta, sin sombra de sospecha machista, de una preocupación que he tratado de aliviar, y has­ta entender, pensando que los otros (y las otras, como se diría) pudieran tener algo de razón.

Sin embargo, la gota que colmó la copa llegó hace unos días cuando ––camino al patio para enjuagar la frazada con que limpiaba el portal–– escuché una voz femenina que decía enfáticamente en televisión: “aquellas y aquellos que se encuentran...”.

Dos veces el pronombre demostrativo para hacer énfasis en que allí había mujeres y hombres.

¿Hacía falta?

Como lengua indoeuropea, el es­pañol adquiere del latín una estructura en tres géneros: masculino, femenino y neutro. El masculino, como se enseña muy temprano en la escuela, tiene carácter inclusivo, lo que quiere decir que se utilizan sustantivos del género masculino para referirse al conjunto de una categoría y, en tal caso, actúan  co­mo pertenecientes al género neutro.

Cuando decimos “los alumnos de una clase”, ello se refiere tanto a los varones como a las hembras. Es redundante entonces utilizar expresiones como “los alumnos y las alumnas”, o decir —como señaló hace años una filóloga en estas mismas páginas— “ voy al zoológico  a ver a los monos y a las monas”,  porque el segundo concepto está contenido en el primero.

Recordatorios elementales de una gramática a la que no se le debe torcer a capricho alegando que fue redactada por hombres, en tiempos en que las mujeres eran ciudadanas de segunda categoría.

El feminismo integrista, de origen anglosajón, que hizo tomar conciencia de la discriminación sufrida por la mujer, ha ido convirtiendo en moda la utilización de un lenguaje “políticamente correcto”, que estaría muy justo si no fuera por los vicios de imposición reiterativa que conforma, en detrimento de la lengua.  

El lenguaje tiene implicaciones psi­cológicas y emocionales que en mo­mentos determinados justifican olvidarse de reglas gramaticales pa­ra re­calcar tanto la condición femenina co­­mo la masculina: “¡cu­banas y cu­ba­nos!”, “amigos y amigas”, “pa­­­dres y ma­­dres”, “com­pañ­eras y com­pañeros”.

Pero la preocupación de estar sub­rayando constantemente la diferencia de los géneros, ese tour de force antigramatical, además de no hacernos más solidarios (el decir, por ejemplo, “aquellas y aquellos”), se vincula mejor a los estereotipos, que al  respeto y a la inclusión de ellas.

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Laura dijo:

21

25 de mayo de 2014

13:03:30


Recuerdo desde siempre, que los discursos se inician de la misma manera: "Señoras y señores...". Además, ha llegado el momento de buscar una manera de igualar los géneros de manera que no se caiga en repeticiones.-------------------

jaime dijo:

22

25 de mayo de 2014

22:21:24


buen trabajo rolando siga tocando estos temas que tanto el machismo como el mal hablar sa hacen cada vez mas populares

Lorenzo M. Pérez Martín dijo:

23

26 de mayo de 2014

09:51:49


Completamente de acuerdo con Rolando Pérez Betancourt; ese llamado "enfoque de género" en el lenguaje, más responde a un estereotipo, que a una verdadera búsqueda de la equidad de género, que no igualdad, porque aunque desde el punto de vista de derechos, deberes y oportunidades todos somos iguales, hay diferencias entre hombres y mujeres que no implican que unos sean superiores a otros, simplemente, somos diferentes. Ahora, las reglas que rigen el español como idioma ha establecido que el masculino se utilice como inclusivo cuando se quiere hacer referencia a un conjunto de individuos, sean hombre o mujeres, lo cual se ha establecido en la evolución del idioma y violar esto atenta con la eufonía y la ley de la economía que existe en el lenguaje. He conversado mucho con compañeros profesores de Español y Literatura, tanto hombre como mujeres, y todos, absolutamente todos, me han dicho que esa manera de enfoqcar el enfoque de género atenta contra las leyes del idioma; incluso, recuerdo que hace unos pocos años Celima Bernal se refirió a este problema en las propias páginas del Granma. Por esto, debemos cuidar nuestro bello idioma, y al mismo tiempo debemos seguir luchando por lograr la verdadera equidad de género.

francisco dijo:

24

26 de mayo de 2014

11:10:14


Las soldadas y los soldados... Tuo y Tua... El feto y la feta... la cadaávera y el cadávero... Los ejemplos son infinitos y las ejemplas son también infinitas. Detrás de toda esa palabraría se ocultan los que en el fondo no quieren que las mujeres sean lo que son: el alma y sustancia de la sociedad humana.

Yeini dijo:

25

26 de mayo de 2014

14:57:54


Muy de acuerdo con todo lo que expresa tiene razón pero fijese siempreveo discriminación hacia la mujer y en esta parte nunca lo habia visto asN de esa manera es que nosotros los cubanos somos muy explicativos al hablar y bueno no lo veo como machismo pero si estoy de acuerdo en que no es necesario decirlo. Saludos para usted señor.

laura dijo:

26

26 de mayo de 2014

15:52:00


Muy atinado el analisi de RPB, pero tendriamos que empezar primero por los medios, por ejemplo la famosa calabazita de la TVC refiere a " aquí concluye la programación destninada a las niñas y ls niños".

alexander dijo:

27

27 de mayo de 2014

10:09:11


El pueblo y La puebla, la genta y el gento. Los extremistos y las extremistas. n fin, en muchas ocasiones me he referido a la falta de objetividad cuando se enfocan problemas como el género, la sexualidad, la discriminación y otros por el estilo. No hay nada más discriminante que estar gritando todo el tiempo y a veces sin necesidad que ¨soy discriminado¨. se llega a absurdos como el referido Rolando Pérez Betancourt. el lenguaje debe ser fluido, claro, bello. No podemos estar rellenandolo de parches todo el tiempo. Eso nos lleva a la incomprensión del mensaje que queremos transmitir. Hay momentos en los que es necesaria la aclaración, hay otros en que sobra pues evidentemente nos referimos al género femenino(¿a?), masculino, con cualquier orientación sexual, religiosa (¿o?), color de piel, altos, bajitos. No sigo con ejemplos pues no se entendería nada. simplemente no llevemos las cosas a extremos. Otra cosa, somos cubanos, nos nutrimos de lo bueno y lo malo de todo el mundo (si hay una religión en el mundo se practica en Cuba), pero tenemos nuestro propio lenguaje. Tenemos la suerte de no tener, valga la redundancia, los problemas de géneros de otros lugares (los que viajan seguido lo saben). No hagamos de estos temas un campo de batalla donde nos pidamos el corazón, solucionemos los problemas como siempre con mesura, con inteligencia. Es sabido que el que grita no siempre tiene la razón y el que la tiene por lo general la pierde cuando grita.

Elier dijo:

28

27 de mayo de 2014

11:15:54


Cuando nuestro apóstol usó esta reiteración en "La Edad de Oro"," ... para los niños y las niñas de América...", lo hizo, ademas de las causas obvias, para resaltar la discriminación sexual de la época. Vamos a Combatirla sin violar la lengua. De acuerdo contigo Rolando.

nela dijo:

29

28 de mayo de 2014

14:19:45


Me parece bien su analisis. y es lastimoso ver aun, en personas con cierta preparacion y nivel cultural, ese machismo que tanto abunda y los ridiculiza.

Cesar dijo:

30

28 de mayo de 2014

17:30:04


Al fin un analisis de este tema que se hace realmente insoportable tener que lidiar con el en una conversación con personas feministas.

lila dijo:

31

29 de mayo de 2014

09:23:26


Machismo patriarcal social,político aparte( miren la presidencia de Cuba, y no me cuenten los órganos judiciales y estatales, hablo de las dicisiones importantes tomadas por mujeres en Cuba a nivel de gobierno, sin ordeno y mando o sugerencias en paquete); las mujeres debemos, como los hombres, abrir brechas con nuestro talento y posibilidades. Echar al ruedo ese tipo de batalla con el lenguaje, me parece cuando menos oportunista,soso y ridículo.Sé que da trabajo y curriculum, que llena los foros, que refuerza intencionalidades de toda índole, pero mujeres trabajemos en lo que sepamos hacer, como cualquiera, los tiempos no hay que forzarlos demasiado, hay que darles su sutancia, su compromiso, pero no alterar los procesos con recursos cansones y poco populares. A veces es tan patético el panorama. El 25 de febrero del 2012 una peridista de la tv se referió laaño pasado en la tv una periodista se refirió en la crianza de cochinatas y cochinatos... aberrante!!!

Juan dijo:

32

29 de mayo de 2014

12:57:23


Evidentemente nos preocupamos de la igualdad de género, también en la aceptación y derecho en cuanto a la orientación sexual de cada individuo en la sociedad pero... por qué no se expresan con la misma pasión y apoyo del gobierno (CENESEX) e instituciones de todo tipo nacional e internacional en cuanto a la situaciñon cada vez mayor del racismo en nuestro país?

Oscar dijo:

33

30 de mayo de 2014

09:33:21


Me gustó mucho el análisis. La norma en el idioma español existe. El género masculino encierra a los dos. En mi trabajo soy el único hombre. Esto a veces se olvida cuando alguien llega y dice "Hola muchachitas". Ahí no estoy yo incluído. Además ningún varón se incomoda cuando se refieren a "las personas" cuando es parte del grupo.

julia dijo:

34

30 de mayo de 2014

11:07:56


Cuando veo en la televisión el cartel que pone fin a la programación dedicada a los más pequeños de casa, pienso que se está hablando de más, porque siempre he escuchado redondear y decir los niños, sin tener que especificar uno u otro sexo, en nuestra sociedad se trabaja con ahínco para integrarnos a todos por igual, yo estimo que no hay que demostrar con palabras individuales para demarcar un sexo de otro cuando estemos en conjunto participando de un mismo evento, a menos que el caso así lo requiera, ayer escuché a una locutura de mi localidad, referirse a los campesinos y campesinas de nuestra provincia y ya veo que esto más que una costumbre se ha convertido en un populacho preferentemente de quienes están queriendo decir algo frente a un grupo donde participan ambos sexos, nada que vamos cogiendo costumbres de otros lugares que no tienen nada que ver con el idioma nuestro tan extenso y soluble como es. un director o un profesor no diría estudiantes y estudiantas yo estoy muy de acuerdo con Rolando no hay que caer en repeticiones, pues no era costumbre nuestra ni escucharlo ni decirlo.

juan dijo:

35

5 de junio de 2014

09:18:59


Evidentemente a nadie le interesa si en Cuba el racismo aumenta o no, ys veremos las consecuencia en un futuro no muy lejano!

Aram Joao Mestre León dijo:

36

25 de enero de 2016

13:29:51


Yo una vez escuché a una entrevistada decir ¨seres humanos y humanas¨, eso fue en el programa Pasaje a lo desconocido.