En 1863 comenzó su demolición con el derrumbe del gran muro por las Puertas de Monserrate y no es hasta comienzos del siglo XX que culmina dicha tarea.
Foto: Jose M. Correa
Estas baterías estaban ubicadas a la derecha del canal y en posición más baja que el resto de las otras piezas de artillería.
Foto: Jose M. Correa
Gruesos cañones de diferentes calibres formaban parte del sistema defensivo de la Habana, unos dirigidos hacia el mar y otros hacia la entrada de la bahía y el fondo del puerto.
Foto: Jose M. Correa
Castillo de San Salvador de La Punta, conocido popularmente como La Punta o Castillo de la Punta. Se alza a la entrada del Puerto de La Habana, forma parte del primer sistema defensivo con que contó La Habana, desde aquí se iniciaba el perímetro por tierra de la gran pared de piedra
Foto: Jose M. Correa
Puerta de la Tenaza que fue reemplazada por la del Arsenal uno de los tramos más grandes que aún perdura, testigo mudo de lo que fue la obra más costosa e inútil que realizó el gobierno colonial en Cuba.
Foto: Jose M. Correa
Una sección de lo que fue el cuerpo de guardia de la puerta Nueva, frente a la estación central de ferrocarriles, en la calle Egido.
Foto: Jose M. Correa
Para entrar y salir de la ciudad amurallada se crearon nueve puertas, algunas de ellas con puentes levadizos, que abrían a las cuatro y treinta de la madrugada y cerraban a las ocho de la noche, con cañonazos que eran disparados desde la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña.
Foto: Jose M. Correa
El Torreón de San Lázaro o Torreón de la Caleta. Fue construido con el propósito de mantener una posta de vigilancia donde por la geografía del terreno no alcanzaba la vista desde las fortalezas de La Habana.
Foto: Jose M. Correa
Frente al Museo de la Revolución, en la Avenida de Las misiones y Refugio, es posible observar lo que siglos atrás fue el Baluarte del Ángel.
Foto: Jose M. Correa