El Guardián de Beijing, le llaman a la Muralla abajo. Al fondo, parte de la ciudad capital.
Foto: Dilbert Reyes Rodríguez
La Puerta del Cielo la nombran arriba, donde las nubes humedecen las mejillas.
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Lo escarpado apenas ofrece el piso llano de cada atalaya, y solo subes, subes, subes.
Foto: Dilbert Reyes Rodríguez
De pronto, la formación de rocas que admiraste por el norte, desde abajo, se te hace una línea fina a los pies.
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Todas las experiencias pueden vivirse en solo cientos de metros de almenas y torres.
Foto: Dilbert Reyes Rodríguez
En cualquier parada del ascenso, una alfombra tupidamente verde premia ante tus ojos el esfuerzo.
Foto: Dilbert Reyes Rodríguez
Subir la ruta sur de 12 torres principales, se hace sin más tregua al descanso que el tramo de un escalón.
Foto: Dilbert Reyes Rodríguez
En el Paso de Juyongguan la Gran Muralla alcanza dimensiones más desafiantes, por el rigor de la geografía.
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