ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
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Foto: Ricardo López Hevia, enviado especial

RÍO DE JANEIRO.—Releo el periódico del 25 de agosto del 2008 y fijo la vista en Para el honor, medalla de oro, reflexión escrita el día 24 por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. Lo hago cada vez que pretendo hacer un análisis del deporte. Aquel texto nació justamente de la observación de unos Juegos Olímpicos como los que concluyeron ayer aquí.

Voy a repetir, porque así lo siento y lo viví en esta ciudad, lo que se reflejó hace ocho años: “Los atletas cubanos que compitieron en Beijing (y ahora en Río de Janeiro) y en vez de oro trajeron plata, bronce o un lugar destacado en las competencias, tienen un enorme mérito como representantes del deporte amateur que dio origen al resurgimiento del movimiento olímpico. Son ejemplos insuperables en el mundo”.

Pero para adentrarnos en el examen de los Juegos es preciso también recordar de la misma entrega periodística de Fidel que “No vivimos hoy las mismas circunstancias de la época en que llegamos a ocupar relativamente pronto el primer lugar del mundo en medallas de oro por habitante, y por supuesto que eso no volverá a repetirse”.

En otras palabras, hay que enfrentarse a una lid como la olímpica, con esa objetividad para comprender la magnitud del reto y actuar en correspondencia o lo que es lo mismo, con audacia, inteligencia y realismo, atributos contenidos en una de las frases del concepto de Revolución del mismo autor, el 1ro. de mayo del 2000.

Asistimos a Río de Janeiro en 18 deportes y obtuvimos premios en cuatro, solo el 20 %. Fueron inscritos 124 atletas y 11 alcanzaron el podio de premiación, menos del 10 %. Los números son fríos, no recogen los esfuerzos y las pruebas de entrega sin límites, pero sí dan la medida de una actuación que, a nuestro juicio, queda por debajo de sus potencialidades y de las perspectivas que mostraban.

Once fue el total de medallas conquistadas, tres menos que en Londres 2012 (5-3-6), y por debajo en 13 de las alcanzadas en Beijing 2008 (2-11-11), aunque en preseas doradas se supera la de hace ocho años e iguala la anterior edición. En cuanto a posición en el tablero de premiados, en la urbe asiática la comitiva antillana salió en el 28, en la europea en el 16 y en la sudamericana en el 18.

Fue sensato plantearse un escaño entre los 20 primeros países en el medallero. Esa presencia continúa siendo una hazaña y hoy es más ajustable a las condiciones en que se desarrolla el movimiento deportivo cubano y del mundo. Sin embargo, hubo un cisma entre esa cota y lo que opinaban varios federativos del país o comisionados nacionales de no pocos deportes. Los encuentros previos de los periodistas y esas autoridades, desarrollados con cada disciplina por más de una semana en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí, en La Habana, a fines de junio, se llenaron de medallas, que en Río de Janeiro jamás aparecieron.

Y no se conquistaron no porque faltó el esfuerzo del deportista, sino porque se midió mal o se confundieron los deseos con la realidad. No existió ese realismo con el que hay que auscultar los escenarios y cuando eso falta nos quedamos sin saber lo que necesitamos para acometer la misión.

Estuvimos en presencia de los Juegos más difíciles de la historia en la lucha por los podios. Solo unos pocos datos bastarían para ilustrar esa consideración. Estos son los primeros con 60 o más países medallistas de oro y en los que más naciones se fueron reconocidas con laureles, un total de 87.

Por otro lado, la ausencia de Rusia en varias disciplinas del programa competitivo abrió las probabilidades de muchos y en consecuencia posibilidades no tenidas en cuenta impactaron en el tablero de metales. Una mirada encima del mundo a la distribución de las preseas dejar ver con crudeza la batalla: Europa se llevó el 47 % del botín, América el 22 y Asia el 21, mientras Oceanía y África, solo el 5. Mientras, se sacaron de las lides de estos XXXI Juegos 65 récords olímpicos y 19 mundiales.

Si bien ponderamos la cosecha en esta urbe, hay que alejarse del conformismo para observar que tenemos las potencialidades de superar lo alcanzado. Ya habíamos hablado de jerarquizar las prioridades, y eso se lee en poner los escasos recursos donde más dividendos aportan, con una identificación temprana de las fortalezas y oportunidades. Hoy, no hay dudas, ellas están en los deportes de combate, entiéndase boxeo, lucha, judo y taekwondo.

Se hizo un trabajo especial con ellos, han afirmado las autoridades del Inder, y es cierto, pero creo que el énfasis ha de ponerse en el futuro en los sistemas clasificatorios de estos deportes, en los que el judo y el taekwondo, por ejemplo, se quedaron muy cortos, cargando un pesado lastre en los organigramas, pues abrieron en muchas ocasiones frente a los mejores de las categorías.

De la misma manera hay que evaluar con rigor la participación aquí de atletas que sabíamos que no iban aportar nada, pese a que lo dieran todo. Y habrá que tener máximo rigor al analizar el comportamiento del atletismo, el cual llegó a Río con 43 atletas (el 36 % de la comitiva) y se va como el más ineficiente de toda la delegación. Hace un par de años le comenté a nuestro primer medallista olímpico en la era revolucionaria, Enrique Figuerola (plata en Tokio 1964, en 100 metros) que si teníamos más de 10 000 escuelas primarias por qué no desarrollábamos festivales de velocidad en ellas. Allí están los niños, que son lo más importante. No esperaba una respuesta del Fígaro, pero concordamos cuando nos preguntamos ¿y qué hace el profesor de educación física? Él tiene en sus manos a los talentos.

Volvamos entonces al 24 de agosto y recordar que “…nos hemos dormido sobre los laureles. Seamos honestos y reconozcámoslo todos”. Y: “Revisemos cada disciplina, cada recurso humano y material que dedicamos al deporte. Debemos ser profundos en los análisis, aplicar nuevas ideas, conceptos y conocimientos. Distinguir entre lo que se hace por la salud de los ciudadanos y lo que se hace por la necesidad de competir y divulgar este instrumento de bienestar y de salud”.

El deporte es un proceso eminentemente pedagógico en cualquiera de sus expresiones, incluyendo la de la alta competencia. En consecuencia, en él es imprescindible la comunicación fluida con ese sujeto a quien le vamos a demandar una gran conquista. Para decirlo más claro, cuando se trabaja con hombres o mujeres, no con máquinas, hay que estar siempre al lado, escuchándolos o como se lee en aquella reflexión “Hagamos por ellos lo que esté a nuestro alcance”.

Con sus deudas, porque como dice el colega de Bohemia, Dayán García, quienes aquí nos emocionaron con sus triunfos o aquellos con los que sufrimos sus reveses, son humanos, creo que la comitiva que representó a Cuba en Río, se ha ganado el aplauso de su pueblo. Ha finalizado en el lugar 18 de 206 Comités Olímpicos Na­cio­nales. ¿Recuerdan a la Canadá de los Juegos Panamericanos, imbatible en To­ronto hace solo un año? Pues aquí alcanzó el último cupo de las dos decenas delanteras, es decir el puesto 20. Eso solo ilustra la ardua batalla librada.

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hector dijo:

51

17 de octubre de 2016

13:03:47


no hay ninguna persona en el mundo capaz de igualar a esta estrella de la lucha