ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Lunin pocas horas antes de ser fusilado, muy sereno en un calabozo de la prisión del Castillo del Príncipe. Foto: Revista Carteles

En su momento se dijo que el espía alemán cuando transmitía lo hacía a las 6 de la tarde y a las 11 de la noche, desde los altos de una casa de huéspedes de la calle Teniente Rey, en La Habana Vieja, donde residía. Sus mensajes eran en clave. Informaciones sobre el movimiento de barcos en la rada habanera y otras de carácter military económica.

El espía nazi fue detenido en la casa de huéspedes de la calle Teniente Rey No.366, en La Habana Vieja, donde residía. Foto:Revista Carteles


El alemán llegó a La Habana a bordo de barco de pasaje Villa de Madrid, procedente de Barcelona, España, el 29 de septiembre de 1941, portando un falso pasaporte hondureño a nombre de Enrique Augusto Luni, con lo cual se hacía pasar por un judío alemán que había huido de Alemania.

Realmente él era de Bremen. Se llamaba Heinz August Luning, o Kunning.Estaba casado y tenía un hijo. No simpatizaba con los nazis, por eso cuando Hitler llegó al poder intentó sacar a su familia del país pero no lo logró. Entonces para evadir el Servicio Militar buscó y obtuvo ayuda de su tío, un comerciante que tenía buenas relaciones.

Los contactos de su tío Gustav dieron resultado. Luning fue reclutado por el Adwher,servicio secreto de la Alemania nazi, bajo el nombre clave de agente Lumann, A-3779. Recibió un entrenamiento intensivo deseis semanas en la escuela de la Adwher en Hamburgo y fue destinado a Cuba.

Ya instalado en La Habana para fortalecer su fachada como comerciante, se asoció con un cubano en la administración de la tienda de modas La Estampa, situada en la calle Industria 314, en La Habana Vieja.

Su puesto de mando lo situó en el Wonder Bar, donde había hecho amistad con un cantinero. Desde allí se desplazaba por los bares y burdeles de la avenida del puerto y sus alrededores a la caza de informaciones.

Radio transmisor de dos tubos que le fue ocupado a Lunin. Estaba fuera de servicio. Le faltaban piezas y otros dispositivos. Foto: Revista Carteles


Se mezclaba con los marinos, les  pagaba copas y esperaba pacientemente a que el alcohol hiciera su trabajo de despegarles la lengua para responder a las preguntas aparentemente ingenuas del espía.

Pero mucho antes de que Luning llegara a La Habana, y sin que el Adwehr lo advirtiera, estadounidenses del FBI y británicos del M16, controlaban desde las oficinas del Controller of Postal and Telegraphic Censorship del British Imperial  Censorship(BIC) situadas en un hotel en las Islas Bermudas,  toda la correspondencia que se enviaba de Sudamérica a Europa, y viceversa por considerarlas zonas desde donde podrían operar agentes nazis.

 Luning escribía las cartas a máquina y las enviaba a Lisboa en Portugal, y a Bilbao y a Gijón, en España. Su contenido era puramente comercial, pero entre los renglones había un segundo texto redactado en escritura invisible. Ese era el mensaje secreto.

Como medida de seguridad y para evitar ser observado desde el exterior, el espía alemán instaló telas metálicas en las ventanas de su habitación. Además, tenía un gran número de jaulas con periquitos y canarios que se dice eran para que el trinar de esas aves amortiguara el sonido del radio transmisor cuando lo estaba operando.

La primera carta que llamó la atención de los oficiales en las Islas Bermudas, el 14 de octubre de 1941, estaba dirigida a Mr. Muz, Maquinarias Industriales, Bilbao, España. Pero ellos conocían perfectamente, desde hacía varios meses que esa empresa no existía, que era una fachada.

Se llevó la carta al laboratorio, se le aplicó un reactivo y enseguida  apareció el mensaje secreto. Firmaba la carta como remitente Manuel F.  Álvarez.
A la semana llegó otra carta dirigida a Maquinarias Industriales, Bilbao, pero esta vez remitida por Rafael B. Castro. Así las cosas, se acumularon un total de 44 cartas interceptadas, remitidas con falsos nombres.

Hasta que el  conocidoempresario de la construcción y connotado  falangista fichado por los servicios especiales aliados y  residente en Gijón, Asturias, Bienvenido Alegría, le envió una carta a Luning, que hizo saltar las alarmas en las oficinas del BIC en Bermudas.

Esa sería la última carta. La decisiva para su detención posterior. Increíblemente,  Bienvenido Alegría, violando todas las reglas de compartimentación de un agente que se respete,  con toda impunidad le envió un mensaje de respuesta al agente nazi con su verdadero nombre y a su real dirección en La Habana Vieja.

Inmediatamente agentes del FBI, estadounidense y del MI6, británico, volaron a La Habana. El plan que llevaban era darle a conocer a las autoridades cubanas las evidencias que tenían y,  poco a poco ir tirando de la madeja para dar con otros agentes.

Con este falso pasaporte hondureño el espía nazi ingresó a territorio cubano el 29 de septiembre de 1941, a bordo del barco Villa de Madrid, procedente de Barcelona. Foto: Bohemia

En La Habana la policía en sus investigaciones logró contactar con el cartero que prestaba servicios en la zona postal que correspondía a la calle Teniente Rey, La Habana Vieja.Le preguntaron si recordaba a las personas que recibían cartas y/o  remesas de dinero del exterior y el cartero respondió afirmativamente, señalando a un vecino residente en la casa de huéspedes  marcada con el número 366 de esa calle.

Y eso fue todo para Luning. El espía alemán fue detenido en la casa de huéspedes donde residía,  la noche del 5 de septiembre de 1942, en medio de un amplio  despliegue policial.

Fachada de la tienda de modas La Estampa, situada en la calle Industria No.314, en la que Lunin estaba asociado a un cubano. Foto: Bohemia

Les fueron ocupadas una doble antena de transmisión; dos radio-trasmisores de onda corta, ambos fuera de servicio; tubos para radio; mensajes originales; tinta invisible  el falso pasaporte, y numerosas jaulas con canarios.

Entre los mapas y otros documentos se encontró  también una pistola lapicero de bolsillo de 12 milímetros de calibre.De un disparo, 14,5 cm de largo por 2,5 cm de ancho. (Se exhibe en el museo Oscar María Rojas, en Cárdenas)

Entre los papeles y documentos ocupados al espía nazi hallaron esta foto personal. Foto: Bohemia

En sus declaraciones tras ser detenido y posteriormente en el juicio, Lunin aceptó casi todas las pruebas que les fueron presentadas en su contra. Empero dijo que no tenía nada que ver con el hundimiento de los buques mercantes cubanos por un submarino alemán.

En uno de los últimos libros que se ha escrito sobre el espía alemán titulado Hitler’s Man in Havana. Heinz Luning and Nazi Spionage in LatinAmerica, cuyo autor es  el profesor Thomas D. Schoonover, editado por la Editorial de la Universidad de Kentucky, Estados Unidos en 2008, echa por tierra casi todo lo que se ha escrito, dicho y pensado acerca de Lunin.

De acuerdo con sus investigaciones realizadas fuera de Cuba, el profesor Schoover dice que el espía alemán no reunía las condiciones mínimas para realizar esa tarea.

Primeros mensajes enviados por Lunin desde La Habana. Foto: Bohemia

No dominaba el inglés, ni tenía un aceptable nivel cultural. Su cociente de inteligencia dejaba mucho de desear y nunca pudo transmitir ningún mensaje y menos comunicarse con submarinos.

De resultar cierto esto, tendríamos que admitir que la Sección del Adwher que dirigía el almirante Wilhelm Canaris había enviado a Cuba un agente idiota.

Un espía para cumplir eficientemente con su labor de inteligencia debe aparentar o parecer lo que no es. Y en el caso de Luning quedaron algunas cosas sin responder.

Un total de 44 cartas interceptaron los oficiales del FBI estadounidense y del MI6 británico en las islas Bermudas. Foto: Bohemia

Le ocuparon equipos de radio transmisores  que no servían para nada. Pero tenía instalada una doble antena de radio y le enviaron desde Argentina un radiograma para que ajustara las frecuencias radiales con las que trasmitía y recibía los mensajes.

En resumen, Luningnunca  confesó con quien se comunicaba, ni con qué equipo trasmisor lo hacía. Eso quedó en el misterio.

En el juicio oral a puerta cerrada fue condenado  a muerte por fusilamiento por el voto unánime de los cinco magistrados: «como autor inmediato de un delito de espionaje cometido en estado de guerra con el extranjero».

Tarjeta de felicitación enviada por Lunin a Bienvenido Alegría en Gijón, España. Foto: Bohemia

El Resultando Probado decía que el espía, «cumpliendo instrucciones del gobierno de su país y luego del aprendizaje necesario vino a Cuba protegido por un pasaporte falso y se dedicó a enviar a sus cómplices en España, Portugal y otros lugares, informaciones que permitían a los submarinos alemanes hostilizar la navegación de buques aliados. Y que enviaba también antecedentes relacionados con fortificaciones, bases militares, efectivos de guerra y condiciones económicas del país».

También se consagraba en la sentencia, que era posible que esa información la facilitara el espía por radio, pero nunca por el que había sido ocupado por la Policía, pues ése quedó demostrado que nunca funcionó.

Carta enviada por Bienvenido Alegría, desde Gijón, Asturias, dirigida a nombre de Lunin a la casa de huéspedes de la calle Teniente Rey No.366, donde realmente residía el espía alemán.

La mañana era fría el 10 de noviembre de 1942. En sus últimas horas de vida, cuando conoció que no había indulto se mostró sereno. Pidió la foto de su esposa y que lo dejaran solo para escribirle. Más tarde un sacerdote lo visitó.

Cuentan los pocos periodistas que presenciaron el fusilamiento, que Luning no pronunció una palabra. Ni se inmutóante el pelotón que le apuntaba para acabar con su vida.

Se mantuvo firme en sus convicciones hasta el último instante. Murió como un espía.

Radiograma enviado en clave a Lunin desde Argentina donde le dan instrucciones para cambiar las frecuencias radiales con que trasmitía y recibía los mensajes. Foto: Bohemia
Desde el Castillo del Príncipe lo trasladan a la Audiencia de La Habana. donde es juzgado. Foto: Bohemia

 

Una fuerte custodia policial lo acompaña en la Audiencia de La Habana, mientras se desarrolla el juicio en la Sala Quinta del Tribunal de Urgencia. Foto: Bohemia

 

 

Lunin presta declaración ante los magistrados de la Sala Quinta y Tribunal de Urgencia de la Audiencia de La Habana. Foto: Bohemia

 

Lunin es entrevistado en la prisión del Castillo del Príncipe por el periodista de Bohemia, José Quilez Vicente. Foto: Bohemia
El periodista de Bohemia describe a Lunin, de rostro frío, inconmovible, perfil afilado, ojos duros y sensibilidad muerta para todo lo que sea sentimiento noble. Foto: Bohemia
El espía nazi firma en la prisión del Castillo del Príncipe la notificación de su sentencia de muerte. Foto: Bohemia



Fuentes:

Revista Bohemia, No.37, 13-9-1942, No.39, 27-9-1942.

No.26, 29-6-1947, No.27, 6-7-1947, No.28, 13-7-1947.

Revista Carteles, 13-9-1942

Juventud Rebelde: La pistola-lapicero del espía, por Ciro Bianchi Ross, 7-12-2013

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Alejandro dijo:

1

4 de septiembre de 2018

14:25:56


Maravilloso articulo, muy bien escrito, me emociono! GRACIAS GRANMA.

Juan dijo:

2

4 de septiembre de 2018

15:55:23


Material buenísimo para un guión

eliecer dijo:

3

5 de septiembre de 2018

13:23:54


Interesante articulo, momentos de la historia que siempre seran tristemente recordados por la humanidad.

JORGE TAVEL dijo:

4

6 de septiembre de 2018

14:37:43


En un simple analisis ,Lunin posiblemente era solo un señuelo ,el espia era otro que nunca fue capturado,

Nestor dijo:

5

20 de septiembre de 2018

07:33:09


A mi entender este era solo un señuelo,los alemanes no eran tan ingenuos para pecar de bobos.