
CARACAS.—Parado firme frente al retrato grande del Comandante en la Sierra, el guerrillero de la palabra, periodista y amigo Walter Martínez, dedicó un saludo militar, largo como su mirada húmeda.
Temprano en la mañana, fue el segundo en firmar el libro de condolencias abierto este lunes en la embajada de Cuba en Venezuela. Al terminar, su emoción era incontenible.
Hizo el gesto marcial como lo hace siempre al despedir su programa Dossier, «que dediqué a él desde el momento que mandó a decirme que era mi primer televidente». Confiesa que está pensando en mantenerlo, «en definitiva, sigue vivo».
El concepto de Fidel en el corazón de Walter argumenta sus lágrimas: «Fidel es el hombre que donde puso sus palabras puso sus hechos. Actuó con la misma coherencia con que hablaba magistralmente.
«No quiero caer en lugares comunes, pero yo no lloraba así desde que murió mi padre biológico en Uruguay. Fidel sabe, que como muchos otros, yo me he disputado su paternidad... y él me la ofreció.
«Soy bastante duro, he estado en seis frentes de guerra, pero hoy no puedo contener las lágrimas. Yo estoy vigente en la trinchera por Fidel, y en homenaje a él seguiré en la trinchera, hasta que Dios y la medicina cubana me den salud».
Respira hondo en una pausa, como en una transición de su programa, y cierra contundente: «Como el Cid campeador, Fidel seguirá ganando batallas después de muerto».
ARGELIA SIENTE EL DOLOR CUBANO
En la mano y la voz de su embajador en Venezuela, Ghaouti Ben Moussat, Argelia también firmó en esta ciudad su dolor por el deceso del Comandante Fidel Castro, y lo expresó en palabras a la prensa cubana.

«Ratificamos lo dicho por el Presidente Abdelaziz Bouteflika: la pérdida del Comandante Fidel es una pérdida para Argelia. Era un amigo muy sincero y estrecho para nuestro país, con el que compartió toda una trayectoria de lucha y de solidaridad».
Ben Moussat exaltó la universalidad del líder guerrillero.
«Es un dolor profundo perder a este gran hombre que cambió el curso de la historia, no solo para este continente, sino en todo el planeta. Su resistencia de más de medio siglo frente al bloqueo norteamericano, su rechazo a todas las injusticias, es un ejemplo moral para el mundo entero.
«Argelia ha decretado un duelo de ocho días para demostrar su solidaridad y cercanía al pueblo de Cuba, el cual, estamos seguros, mantendrá vigente el legado humanista de Fidel», afirmó.
HAITÍ HA PERDIDO AL HOMBRE MÁS SOLIDARIO DEL MUNDO
Graduado en Santiago de Cuba, el embajador de Haití en Venezuela, Lesly David, asegura que en su país es un sentimiento nacional ese pesar que, de manera personal, lo angustia tras el fallecimiento del líder guerrillero.
«Haití ha perdido al hombre más solidario del mundo, un hermano que defendió a nuestro país en todos los foros internacionales», aseveró tras firmar temprano este lunes el libro de condolencias abierto en la sede diplomática antillana en Caracas.

«Fidel era un mentor que guiaba al pueblo de Haití, preocupado hasta porque sembráramos la comida que el pueblo necesitaba», recalcó.
«Luego de un terremoto, de un ciclón, el primer mensaje solidario era siempre el de Fidel, y enseguida la acción de los médicos cubanos, que fueron los primeros en llegar a los campos lejanos de la nación», precisó David, y recordó la prestación que ahora mismo ofrecen cientos de galenos en las zonas devastadas por el huracán Matthew.
«El Caribe perdió al hombre más grande que ha conocido este siglo», sentenció.
COMPROMISO, NO CONDOLENCIAS
La doctora venezolana Mayra Oviedo asevera que más que el nombre, el ejemplo de Fidel ha sido la guía y la motivación mayor en sus 11 años como médico general.
Acompañada de un grupo de compañeros graduados en la primera promoción de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) de La Habana, en el 2005, llegó ahora hasta la Embajada de Cuba, para estampar con su firma «no las condolencias, sino el compromiso del Batallón 51, de esos primeros médicos que él mismo se preocupó por formar».
«Somos hijos de Fidel y como tal compartimos con el pueblo cubano el dolor de su partida física», declaró; pero el mensaje mayor y más profundo lo hizo en primera persona, como hablándole, ante el retrato del líder de verde olivo.
«Sigues vivo y estás multiplicado en cada uno de nosotros. Nos enseñaste el amor incondicional, la solidaridad, y el ejercicio de una medicina esencialmente humana que llevaremos a cualquier rincón que nos convoque.
«Estás volando alto y te unirás en ese vuelo a Hugo Chávez, segundo Comandante de este batallón de batas blancas, graduado por tu mano y del cual serás siempre el primer jefe.
«Nosotros seguiremos siendo tus soldados fieles, defendiendo en salud a nuestra Revolución Bolivariana».
Y de vuelta a los lentes de la prensa, Mayra juramentó: «Trabajar para sanar. Ese es nuestro compromiso en este duelo profundo que compartimos con nuestra segunda casa: Cuba».
LA GRATITUD DE LA ISLA
«Estamos muy conmovidos por las muestras de solidaridad del pueblo venezolano y su Gobierno ante la partida física del líder de la Revolución Cubana», manifestó el embajador antillano en la nación bolivariana, Rogelio Polanco, al recibir los primeros amigos que acudieron a ofrecer y rubricar su pesar.
Como en el resto de las sedes diplomáticas de la Isla en el orbe, la misión en Caracas dejó abierto este lunes un libro de condolencias, que desde horas tempranas firmaron embajadores, intelectuales, activistas sociales y muchas otras personas.
Antes de la apertura pública, niños cubanos dedicaron versos en coro a la memoria del Comandante en Jefe y marcaron el inicio de las firmas de compromiso con que los funcionarios diplomáticos y los cooperantes de las misiones sociales, como hace el pueblo patriota en la Isla, juran cumplir cabalmente el concepto de Revolución expresado por Fidel.
«No estamos diciendo adiós a nuestro líder, sino que junto a él iniciamos el viaje hacia la inmortalidad de sus ideas de solidaridad, dignidad y justicia, que no pueden ser borradas ni con la muerte», aseveró Polanco.
Luego reafirmó a los amigos solidarios: «Fidel estará unido a la Revolución Bolivariana por siempre».









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