ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

MÁS QUE NÚMEROS

La primera vez que oí esa cifra pensé que era un error, una alteración en el tropeloso fluir de información que suele acompañar a las ferias de turismo. El sueño de 19 000 habitaciones en una península virgen, Ramón de Antilla, medio escondida en la bahía de Nipe, Holguín, lo defiende el Ministerio de Turismo como parte del programa de desarrollo hasta el 2030. El dato impresiona. La célebre Varadero, después de varias décadas y de miles de millones de dólares de inversión, cuenta hoy con una oferta hotelera de magnitud casi similar: 20 600 habitaciones.

La comarca holguinera posee playas y condiciones naturales casi celestiales. Abundan en la geografía cubana, deslumbran a expertos del mundo e incitan planes francamente ambiciosos, en una escala sin igual en la historia cubana.

De cara al 2020, el Ministerio de Turismo se ha propuesto agregar 20 000 habitaciones a las 66 547 con que cerró el 2016 y otras tantas para llegar a 104 000 en el 2030. Las empresas constructoras tendrán que duplicar o más el promedio anual de habitaciones nuevas. Desde el inicio del boom turístico en los años 90, la planta hotelera ha crecido en alrededor de 2 000 cuartos cada año, ritmo que no ha superado en la última etapa, aunque los planes para el 2016 eran más altos.

El desafío se vuelve más duro, si se suma la reparación y mantenimiento de las instalaciones turísticas, gestión menos favorecida hasta el presente y que aumentará en proporción con el crecimiento de la planta hotelera.

¿De dónde saldrá el financiamiento millonario que necesitan esas inversiones? ¿Y la fuerza de trabajo para construir y operar luego los hoteles y demás instalaciones? Los recursos para las primeras obras están calculados y negociados ya.

Pero las metas posteriores son propósitos potenciales, alentados por una perspectiva providencial. En mucho dependerá su ejecución de la capacidad de la industria cubana del turismo para generar el capital o para negociarlo con firmas de otros países. Hasta el presente, el grueso de las inversiones para edificar instalaciones turísticas ha corrido a cargo de Cuba, mientras el capital extranjero se ha centrado más en la administración hotelera.

Cifras y dudas a un lado, un hecho es real: el turismo se acelera. La inauguración de hoteles y hostales comienza a ser noticia habitual. Llegan nuevas líneas aéreas, cruceros, cadenas hoteleras, agencias de viajes. Los empresarios extranjeros acuden a explorar; también desde Estados Unidos. La oferta cubana abre puertas a un segmento de lujo. Los récords de visitantes desatan una guerra de pronósticos espléndidos ante los cuales ninguna inversión parece desmesurada.
El conflicto mayor, en mi opinión, no está en la velocidad de la industria que tiene la misión de actuar como locomotora de la economía cubana, sino en su capacidad para tirar de los demás vagones. Algo está fallando, o simplemente les falta todavía fuerza de tracción a los negocios del turismo, cuando la recepción de visitantes crece a un ritmo supersónico desde hace tres años, aumentan las inversiones, y la economía cubana no reacciona en igual dirección; en lugar de despegar, retrocedió un 0,9 % en el 2016.

¿Puede sentirse el beneficio del turismo a escala de toda la economía? Lo creo. Comienza a percibirse en las provincias y municipios de mayor actividad turística, y en otros sectores que han encontrado en ese destino un mercado idóneo para sus producciones y servicios.

Junto con los anuncios de planes para ampliar hoteles, aeropuertos, marinas y la infraestructura extrahotelera, vendría bien oír de programas igual de sustanciosos para desarrollar la producción de alimentos, materiales de la construcción, textiles y otros tantos bienes que devora el turismo. Si la locomotora se separa del tren, el turismo tendrá que acudir a suministros de otros países, aumentarán las importaciones y la dependencia externa, y escapará de Cuba una parte grande de las ganancias esperadas de Ramón de Antilla y demás enclaves en desarrollo.

Pero un factor de aceleración, las inversiones extranjeras, tienen en otros sectores menos protagonismo que en el turismo. De los más de 200 acuerdos con capital foráneo en marcha —con bajos montos financieros comprometidos—, cerca de la mitad los absorbe la actividad turística: 27 empresas mixtas y 82 contratos de administración hotelera, al cierre de marzo del 2017.

El desequilibrio se mantiene en la Cartera de Oportunidades de Inversión presentada a empresarios extranjeros a fines del 2016: casi la tercera parte, 114, son proyectos del turismo. Las propuestas son pocas en actividades importantes para calzar a la industria sin humo: en el comercio (7), la industria (16), el transporte (10) y la construcción (10). Más promete el sector agroalimentario con 76 oportunidades de negocio, mientras ejecuta inversiones tecnológicas para levantar la producción de hortalizas, frutas y otros alimentos.

El balance mejora en la Zona Especial de Desarrollo Mariel, con varias empresas mixtas y extranjeras aprobadas para desarrollar servicios logísticos y producciones con destino a la hotelería.

Los encadenamientos productivos de la industria turística con otros sectores continúan entre las deudas de la economía.

Trabas burocráticas en el sistema empresarial, limitaciones de financiamiento para inversiones tecnológicas y otros conflictos lastran la calidad de producciones nacionales y frenan la articulación entre las instalaciones turísticas y los productores del patio. A veces, el vínculo falla por la carencia de transporte refrigerado o de envases y embalajes modernos.

La dualidad monetaria y cambiaria contamina y empantana los nexos comerciales entre las empresas mixtas y estatales del turismo y una figura económica reconocida ya como su aliado importante: los negocios privados de hospedaje y de gastronomía.

Buena parte de los cambios que hacen falta para limpiar el contexto empresarial, monetario y de precios, y flexi­bilizar más la entrada de inversiones extranjeras, están elucubrados ya en la estrategia de transformaciones de Cuba. De su adopción dependerá que la locomotora alcance la velocidad soñada en los planes inversionistas del turismo y, sobre todo, que su marcha la sienta todo el tren de la economía.

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Amanda dijo:

1

25 de mayo de 2017

23:18:47


Lo más preocupante de ese "zafarrancho" constructivo que se anuncia es que no se insiste lo suficiente, o lo necesario, en la calidad. De nada vale hacer miles de habitaciones si las instalaciones no cumplen los estándares de calidad exigidos por el competitivo mundo de la industria del ocio. Y mucho más lamentable es que tampoco la calidad de los servicios está a la altura de lo que esa "locomotora" requiere. Por lo general, nuestros servicios hoteleros son malos, y ni hablar de la gastronomía, dentro o fuera de los hoteles. Estamos lejos, muy lejos de lo que la economía del país necesita en materia de eficiencia, mientras mucha gente ligada al turismo vive muy bien, aunque no hace lo que le toca ni regular.

Jose R Oro dijo:

2

26 de mayo de 2017

05:51:04


Gran artículo, muy interesante y con datos e interesante cavilaciones sobre el desarrollo de la industria turística en Cuba hasta el 2030, del notable periodista Ariel Terrero. Creo que los razonamientos que están planteados son correctos y fundamentales. No es mi intención el actuar como “abogado del diablo”, pero quisiera comentar mi extrañeza con algunas de las cifras presentadas. La construcción de 19,000 habitaciones en la paradisiaca península del Ramón de Antilla es una tarea magnifica, a mi juicio posible y financiable, por su atractivo para la inversión internacional (un aeropuerto internacional cerca, un puerto que se puede mejorar, playas extraordinarias, agua, una infraestructura que debe ser muy mejorada pero existe, etc.). Otras 6 -7 mil en Varadero, una cifra semejante o mayor en La Habana/Playas del Este, otras capitales de provincias y ciudades históricas. Ya prácticamente tenemos la cifra de 104,000 habitaciones para el 2030. Sin mencionar aun la cayería de la costa norte de Cuba central (Archipiélago Sabana – Camagüey, o Jardines del Rey, como se prefiera), tampoco playa Santa Lucia y las playas en Las Tunas (Uvero, Covarrubias), entre muchos otros sitios a desarrollar. Creo que con 37, 453 habitaciones mas hasta el 2030 no cierra bien la cuenta. Con 66,000 habitaciones hoy (y las “casas particulares”) se recibieron 4 millones de visitantes en el 2016, unos 61 turistas por habitación/año, pues con 104,000 habitaciones (y las “casas particulares” en igual proporción) se podrían recibir 6.3 millones de visitantes, menos de un 4% de crecimiento anual, que es bajo y no corresponde con el ritmo de desarrollo de esa industria. A dos mil habitaciones anuales (mas el importantísimo mantenimiento y en muchos casos recuperación de las existentes), no se desarrolla a cabalidad el potencial turístico de Cuba Particularmente quisiera analizar el supuesto hecho de que haya una falta de interés de la inversión extranjera en industrias que integran el encadenamiento productivo para el desarrollo del Turismo. Creo que no hay una falta de motivación inversionista, sino que el nivel de respuesta por las entidades nacionales al interés de inversión es lenta, en ocasiones no se le da respuesta a los potenciales inversores (o la respuesta es lenta, formal o críptica), etc. Una referencia, en la industria de materiales de construcción hay interés y grande, de varias empresas internacionales, pero todo va a un ritmo que no es el requerido, no hablemos solo para la industria turística, sino para las viviendas y otras infraestructuras, para que los cubanos tengan hijos, que es hoy una actividad patriótica, porque si no es así pronto llegaremos a una situación muy problemática de envejecimiento poblacional. Por ejemplo en la primera versión de la Cartera de Oportunidades, se ofrecían 2 proyectos de cemento (re-construcción de Nuevitas y el proyecto de Holguín/Gibara) que ya no están en las subsecuentes versiones de la Cartera. El cruel Bloqueo nos afecta de una manera impresionante y esta industria es típicamente una víctima de tal agresión. Sobre el criminal Bloqueo tenemos poca acción, mas allá de denunciarlo y trabajar para erradicarlo. Es sumamente importante que no hagamos cosas que añadan dificultades ulteriores al Bloqueo y que si están en nuestras manos. En ese sentido, como muy bien expresa Ariel Terrero en los tres últimos párrafos de su fundamental escrito, hay un grupo de obstáculos, que están harto identificados, legislados y planeados, “están elucubrados ya en la estrategia de transformaciones de Cuba. De su adopción dependerá que la locomotora alcance la velocidad soñada en los planes inversionistas del turismo y, sobre todo, que su marcha la sienta todo el tren de la economía”. Muy correcta su forma de expresarlo y con la mayor humildad lo felicito a usted, periodista por su sinceridad, nítida visión de los problemas y compromiso con el desarrollo de una sociedad socialista próspera, sostenible y humana en Cuba. No hay otra alternativa que hacerlo, hay que implementarlo ya en la práctica, facta non verba.

KEURYS dijo:

3

26 de mayo de 2017

10:26:35


MUY BUEN TRABAJO, ESE CAMINO DE PROPICIAR LA INVERSIÓN EXTRANJERA ESTÁ MUY CLARO EN LOS LINEAMIENTOS, Y ES VERDADERAMENTE EL FUTURO DEL TURISMO Y MUCHOS MÁS SECTORES, HAY QUE LOGRAR QUE LA MAYOR PARTE DE LAS NECESIDADES DEL TURISMO SE CUBRAN CON LA PRODUCCIÓN NACIONAL COMO BIEN PLANTEA TERRERO, EN CUANTO AL CAPITAL HUMANO CUBA ES UN FUENTE INAGOTABLE Y DE ALTISIMA CALIDAD, SOLO ES NECESARIA PERFECCIONARLA A LOS ESTANDARES QUE SE EXIGEN, CREO IMPORTATE EVALUAR LOS SALARIOS DE TODOS LOS TRABAJADORES DEL SECTOR, COMO MISMO SE ANALIZARON EN SALUD PÚBLICA, SI EL TURISMO ES DE LOS SECTORES QUE MÁS APORTA, CREO QUE LOS TRABAJADORES GLOBALMENTE DEBEN SENTIR UN ESTIMULO QUE SE CORRESPONDA CON EL APORTE Y ASÍ GENERAR MÁS DESEOS DE PERTENECER AL SECTOR, LOGRANDO ESTABILIDAD Y DESEOS DE SUPERACIÓN INDIVIDUAL

María Elena Bayón Mayor dijo:

4

26 de mayo de 2017

12:23:37


Certero análisis, también me pregunto cuándo arrancará una verdadera coalisión entre el turismo y el resto de los sectores de la economía que perferctamente podrían tributar. Dependemos de comprar en el exterior, para asegurar los productos, no es menos cierto. Pero cuándo nosotros seremos capaces de responder a las demandas. Busquen a cuánto está el costo por peso y verán que una buena parte del dinero que se gana se va por ese saco roto, en el cual se incluyen otros factores negativos que atentan contra la eficiencia del sector. Ya sea con capital extranjero o nacional los Lineamientos hay que cumplirlos. La conceptualización es acertada, pero teoría pura, la aplicación práctica es la que se debe lograr y todo marcha con lentitud en ese aspecto económico, vital para el despegue de la nación Además pienso que debían divulgarse TODOS los logros en el cumplimiento de los Lineamientos, como un eje mediático principal, para que la población aprecie en qué se avanza con ejemplos concretos Todavía es insuficiente el tratamiento editorial de esos temas.

fifi dijo:

5

26 de mayo de 2017

14:39:18


Si Ariel en mi querido pueblo Antillano hay mucho entusiasmo con este desarrollo en El Ramón, ya se ven los cambios, dentro de unos años los Antillanos ausentes cuando entren a Antilla no lo van a conocer, es increible, realmente es una verdadera locomotora.Es empleo y por supuesto bienestar para todos.El reto es grande pero es lograble. Te imaginas si finalmente los Norteamericanos pueden venir libremene a Cuba, nuestros dirigentes son genios que ven el futuro y para nosostros el futuro esta ahí.ya hay jóvenes preparandose para trabajar en los hoteles y las construcciones avanzando.y todo eso se revierte en beneficios incluso para Antilla a diferencia de otros lugares hay que entrar al pueblo para ir para El Ramón. Yo sueño con verlo y lo veremos.