ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Aun cuando no muchos lo consideren de esta manera, los productos almacenados en diferentes instituciones son recursos financieros que deben tenerse en cuenta a la hora de planificar y ejecutar los presupuestos de cada entidad.

Los volúmenes de inventarios con que cuenta una empresa o entidad presupuestada implican un recurso financiero que el país erogó, y que por tanto hay que darles el uso para el cual fueron adquiridos, pues de lo contrario se convierten en fondos invertidos e inmovilizados, que con el paso del tiempo se van depreciando.

Este tema salió a relucir en la sesión ordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular el pasado mes de diciembre, en la cual el ministro de Economía y Planificación Ricardo Cabrisas dio a conocer un informe de la Oficina Nacional de Estadística e Información, que daba cuenta que al cierre del mes de octubre del 2016 se reportaba un nivel de inventarios superior a los 23 400 millones de pesos.

El dato —se ampliaba entonces— estaba concentrado fundamentalmente en mercancías para la venta, con más del 29 % del total de inventarios.

Llamaba la atención, además, la ­existencia de producciones terminadas entre estas cifras, lo cual no solo debía tenerse en cuenta para el plan del 2017, como se indicó en ese momento, sino motivar análisis más profundos en cada entidad sobre los mecanismos de comercialización, calidad de las producciones realizadas y otros aspectos que pudieran incidir en el almacenamiento.

La Contraloría General, ante esta situación, elaboró un diagnóstico preliminar sobre la gestión de los inventarios nacionales donde se identificaron deficiencias y errores en la captación de la información, así como problemas en la aplicación del Decreto 315/2013 «Reglamento para el Tratamiento y Gestión de los Inventarios, en particular de lento movimiento y ociosos», que no estaba implementado en las entidades visitadas.

Este último aspecto continúa siendo una cuenta pendiente, pues a pesar de los mecanismos de concertación que se han implementado, como ferias para darle visibilidad y salida a estos productos; se disminuye muy poco su presencia en los almacenes, amén de la flexibilización en la política de precios necesaria para que la comercialización fluya sin que los artículos en venta lleguen a convertirse en ociosos.

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