La decisión tomada este martes por la Comisión Ejecutiva del Comité Olímpico Internacional (COI), consistente en revocar provisionalmente la suspensión del Comité Olímpico Ruso y permitir a sus deportistas volver a las competencias y clasificaciones para los Juegos de Los Ángeles-2028, es un paso adelante, con demasiados acápites que mueven a la discusión.
Se levantan las restricciones pero, por el momento, se posterga la cláusula que impide a los atletas y equipos ser representados por su himno y bandera.
Asimismo, el ente rector fue claro al plantear que no organizará sus eventos en Rusia, ni invitará a autoridades de ese país a sus actos. En cambio, dejó la posibilidad de admitir esos elementos al criterio de las federaciones internacionales que realicen otros certámenes.
El regreso de una fuerte potencia mundial tendrá lugar en un ambiente fracturado, en el que cada disciplina decidirá si la acepta o no, declaró Pierre Ducrey, director deportivo del organismo, lo que ya ha provocado acciones diversas.
Por ejemplo, la Federación Internacional de Atletismo, World Athletics, mantiene su exclusión total de los rusos y bielorrusos, por considerar la ausencia de avances concretos materializados en las negociaciones de paz con Ucrania.
Por el contrario, el judo y la natación no esperaron para reintegrar a los competidores de ambos países, en noviembre y abril, respectivamente, como hizo también el Comité Paralímpico Internacional de cara a los Juegos de Invierno de Milán-Cortina.
En medio de estos cambios, el COI ratificó su postura en contra de Rusia, acerca del conflicto con Ucrania. Lástima que no muestre una posición crítica similar ante Estados Unidos e Israel por su genocidio en naciones árabes.
La presidenta del organismo, Kirsty Coventry, declaró a la prensa: «Queremos garantizar a todos los deportistas la posibilidad de participar en los Juegos Olímpicos y que no sean considerados como responsables por los actos de su gobierno».
A dos años de Los Ángeles-2028, se abren este mismo verano boreal las clasificaciones para los euroasiáticos, pero el COI se pronunciará «en el momento adecuado sobre el uso (…) de la bandera, del himno y de los colores rusos o de cualquier otro símbolo».
Hasta ese instante tendrán que esperar para saber si los consideran capaces de «servir como modelos (…) y promuevan una sociedad pacífica a través del deporte».






COMENTAR
Responder comentario