
Quienes disfrutaron del atacador Joel Despaigne, en el Coliseo capitalino durante la Liga Mundial, pensarán que merecía desde hace años ser el primer cubano exaltado al Salón de la Fama, como lo anunció la Federación Internacional de Voleibol (FIVB).
Su sonrisa y nobleza contrastaban con su indetenible explosividad cuando entraba al ataque, que le ganó el sobrenombre de «el Diablo». Exhibía una resistencia que mostró, especialmente, en los históricos enfrentamientos con su émulo Andrea Zorzi, de Italia, gran rival de Cuba en la Liga, ante una Ciudad Deportiva desbordada de aficionados.
El santiaguero, nacido el 2 de julio de 1966, compañero de equipo de otros destacados como el pasador Raúl Diago y los centrales Ihosvany y Osvaldo Hernádez, se unirá a la ceremonia de reconocimiento los días 16 y 17 de octubre, en la sede del Salón, en Holyoke, Massachusetts, Estados Unidos.
Despaigne atesoró más de 350 partidos internacionales entres las pasadas décadas de 1980 y 1990. Ganó plata en el Campeonato del orbe de 1990 y el primer lugar en la Copa Mundial de Japón, un año antes.
También serán distinguidos en Holyoke Ary Graca, ex presidente de la Confederación Brasileña de Voleibol y de la FIVB; April Ross, jugadora estadounidense de voleibol de playa; la brasileña Fabiana Alvim; la rusa Ekaterina Gamova; Alisson Cerutti, brasileño titular en la modalidad playera de Río-2016; y el entrenador francés Laurent Tillie, campeón en Tokio-2020.
El antillano será el noveno cubano en el Salón de la Fama, donde aparecen Eugenio George, mejor entrenador de equipo femenino del siglo XX; Mireya Luis, Magaly Carvajal, Regla Torres, Regla Bell, Taimaris Agüero, Mirka Francia y Yumilka Ruiz. Este año también fue candidata Ana Ibis Fernández, integrante de las espectaculares Morenas del Caribe.






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