LA FÓRMULA SEGURA DE CUBA ES SEGUIR DE VICTORIA EN VICTORIA
Cuba logró una importantísima victoria, por 7-4, sobre Colombia en su segunda salida en el VI Clásico Mundial de Beisbol, aun cuando algunos pasajes del partido hicieron que su desempeño no se acercara —ni por mucho— al de su primera victoria ante Panamá. Sin embargo, pudo resolver el desafío, esta vez sin un pitcheo tan efectivo, pero sí con una mejor ofensiva y otra vez con excelente defensa.
Dos jonrones, uno de Ariel Martínez con dos hombres en circulación por el descontrol del abridor sudamericano, Luis Patiño; y otro de Erisbel Arruebarruena, ambos en la entrada inicial, marcaron una diferencia temprana. Fue esa ventaja la que mantuvo a Denny Larrondo en la lomita por dos capítulos.
El derecho villaclareño estuvo divorciado de la zona de strike, a tal punto que concedió cuatro boletos, suficiente para que le llevaran una a la pizarra sin batearle de jit. Con el desafío con ventaja de tres, Germán Mesa no demoró la presencia del camagüeyano Yariel Rodriguez, quien aceptó un imparable en par de episodios, con tres ponches de los seis outs que sacó.
Su relevo, pues el agramontino está regulado a solo dos innings de actuación por su equipo de MLB, Azulejos de Toronto, fue Pedro Santos. El espigado espirituano, un lanzallamas de entre 95 y 96 millas por horas, no tuvo localización de sus comandos y se fue con tres transferencias y un jit.
No esperaba verlo en el montículo en el sexto, que abrió con su tercera base por bolas, pero el alto mando antillano decidió que siguiera. Ese pasaporte se convirtió en la segunda anotación rival, pese a que el zurdo tunero Darién Núñez finalizó sin más contratiempos esa entrada.
Los cubanos registraron otras tres en la baja de la sexta, con tres imparables y un costosísimo error del jardinero central colombiano Tito Polo. Con dos outs y un corredor en segunda, la banca cafetera pasó intencionalmente a Yoelkis Guibert, a fin de trabajar al novel Leonel Moas, quien elevó a lo corto del jardín central, y de manera inexplicable Polo no retuvo la bola en su guante, abriéndole home a Yoel Yanqui, quien corrió por Alfredo Despaigne, luego del primer jit de este en el torneo.
Entonces, en dos strikes, Yiddi Cappe montó al jardinero izquierdo con una línea tendida que se fue hasta las cercas, remolcando otras dos, también sucias, pero carreras al fin.
Con ventaja de cinco, a Enmanuel Chapman se le extravió la mascota de su receptor y tuvo que dejar la tabla de lanzar sin cerrar ese capítulo, en el cual se fue con un negativo saldo de dos carreras, dos jits y dos boletos, con lo que se volvió a contraer el marcador, signado ahora por el error de tres rayas de Polo.
Después de que Luis Miguel Romero, el mejor derecho del pasado V Clásico Mundial, finalizará el séptimo, Yoan López se encargó del octavo y, aunque admitió dos incogibles, no le pisaron la goma. En el cierre de ese acto, luego de dos outs, Guibert se apuntó su segundo jit y Moas largó línea contra los límites del izquierdo.
Esa hubiera sido una carrera importante, que increíblemente no se facturó. El avezado y maduro pelotero que es el santiaguero Guibert salió aplaudiendo y disfrutando lo que él creyó que era jonrón de su compañero, y finalmente no pasó de tercera, a la espera de otra conexión que no llegó.
En el juego está que se caiga una pelota, un ponche o un tiro malo, pero errores de este tipo dejan desprovisto cualquier argumento ofensivo en pos de crear la anotación. No costó, sin embargo, tensó el final, otra vez liquidado por la maestría de Raidel Martínez, quien con una ventaja de 7-2 en el sexto, parecía que no lanzaría en el choque.
Esta vez el pitcheo regaló diez bases, una de ellas intencional, toleró siete inatrapables, y ponchó a nueve adversarios. Una vez más fue respaldado por la defensa, que sigue con mucha exactitud y segunda base y torpedero funcionaron de maravillas en sus dos oportunidades de dobleplay, además de la confianza que da un cuadro de excelentes manos. En los jardines, precisos y certeros, Roel Santos y Guibert.
Este lunes, Puerto Rico, el equipo anfitrión, será la exigencia del equipo que dirige Germán Mesa, quien ya anunció que Julio Robaina será el abridor frente a los boricuas. Y el miércoles, Canadá fija la alta demanda.
Aunque Cuba ya tiene la misma cantidad de triunfos que le dieron el primer lugar del grupo y la clasificación a la segunda fase en la edición anterior, en esta versión aún no cuenta con el boleto en la mano, incluso hay variantes todavía que pudieran dar un triple empate en primer lugar con 3-1, y recuerden que solo avanzan dos.
De cualquier manera, la única fórmula de asegurarse es seguir ganando.
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JAPÓN SACÓ EL PRIMER BOLETO
En otro partido fenomenal que dejó el grupo C, la selección japonesa obtuvo su tercera victoria consecutiva y certificó su cupo a las rondas de muerte súbita del Sexto Clásico Mundial de Beisbol.
Vencieron 4-3 a Australia, en un partido en el cual todas las carreras llegaron al final pues mostraron sólidas aperturas tanto Tomoyuki Sugano, por los asiáticos, como Connor MacDonald, por la isla continente.
La primera anotación ocurrió en el sexto y la realizaron los canguros. Aaron Whitefield conectó doble, se robó la tercera base y provocó un error en tiro del receptor Kenya Wakatsuki que le abrió el plato.
Sin embargo, en la entrada de la suerte, con Shohei Ohtani en circulación por boleto, Masataka Yoshida conectó jonrón por segundo día seguido y volteó la pizarra.
MASATAKA YOSHIDA GIVES TEAM JAPAN THE LEAD! #WORLDBASEBALLCLASSIC pic.twitter.com/j6EM0RTwWc
— World Baseball Classic (@WBCBaseball) March 8, 2026
Ampliaron con dos más en el octavo, gracias a un doble de Teruaki Sato por el izquierdo y luego una base por bolas a Seiya Suszuki con la casa llena.
Los rivales amenazaron en el noveno con dos cuadrangulares solitarios de Alex Hall y Rixon Wingrove, pero les faltó una carrera para forzar el extrainning.
Ya la llave presenta a los samuráis clasificados y los checos eliminados, pero se presagia tremenda batalla por el segundo puesto pues Australia posee balance de 2-1; Taipei, que le ganó un partidazo en diez capítulos a Corea del Sur, exhibe 2-2; y estos últimos aparecen con 1-2.
Si vencen en su duelo particular a los australianos existiría un triple empate que nos obligaría a buscar la calculadora.













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