El voleibol aumenta por año la cantidad de eventos internacionales. Los cambios en sus reglas lo han convertido en un deporte seguido por multitudes, gracias a la intensidad de las emociones que se viven, en muchas ocasiones, en menos de una hora.
Una prueba de su popularidad se sintió en la semifinal femenina del Campeonato Mundial de 2025, ganada por Italia a Brasil, 3-2, en Tailandia; jornada que atrajo a 350 000 aficionados pendientes. En tanto, la final del certamen masculino, en la que los bambinos retuvieron el título de 2022, al vencer a Bulgaria por 3-1, en Filipinas, tuvo una audiencia de 2,8 millones de aficionados, atentos a la transmisión de la Radiotelevisión Italiana (rai).
Reconocida la crecida de seguidores de esta disciplina, ambos eventos dieron pie a un acontecimiento que únicamente la desaparecida Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (urss) hizo realidad, en 1952 y en 1960: ganar el Mundial en uno y otro sexo.
Italia, con ligas profesionales consolidadas, en las cuales confluye una parte de los mejores voleibolistas del orbe –entre ellos algunos cubanos–, consiguió en 2025 este doble éxito negado a Japón, China, Estados Unidos, Brasil, Polonia, Türkiye y Francia, ocupantes de los lugares cimeros, y en el que las italianas están en el primer escaño en el femenino, con 484.15 puntos, y son segundos en el masculino, gracias a 385.02.
Este galardón, por ejemplo, no lo guardan en su vitrina las famosas niponas, con sus Niñas Magas del Oriente, en la década de los años 70 del siglo pasado, pues su plantel varonil no gozaba de un nivel sobresaliente para imponerse.
Las cubanas rompieron una cadena de reveses ante las japonesas, cuando el lunes 6 de septiembre de 1978 las derrotaron 3-1, en el Mundial de la urss; de ahí que se considere la fecha como el Día del Voleibol en la Isla. Entre otros países, Brasil y China tampoco han podido cuajar igual palmarés, como no lo han hecho Polonia, hoy titular de la Liga de las Naciones y líder del ranking varonil (390.96), ni Francia, bicampeón olímpico de Tokio y París.
Italia también triunfó consecutivamente en los mundiales masculinos de 1990, 1994 y 1998, pero en esos mismos clásicos estaban en la cúspide las Espectaculares Morenas del Caribe. Si en la primera de esas tres ediciones las punteras fueron las muchachas de la urss, en las dos siguientes dominaron las cubanas. Solo en 2002 concluyeron primeras las peninsulares europeas, aunque su colectivo masculino quedó quinto, entre 24 contendientes.
Que tantos años después de la creación de las citas del orbe –en 1949 las masculinas y en 1952 las femeninas–, únicamente dos naciones hayan escrito esa página de honor, les concederá un aire de sano orgullo a sus protagonistas siempre que se hable del tema.

















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