ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Rodulfo Vaillant ha podido conocer gran parte de la historia de la pelota en Santiago de Cuba y la región oriental. Foto: Angulo Leiva, Jorge Ernesto

«Nací entre músicos, desde temprano estudié trompeta y empecé a crear. Estoy considerado uno de los compositores del género bailable más populares del país», me resumió su vida Rodulfo Vaillant García, quien hasta 2024, durante 26 años consecutivos, presidió en Santiago la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba.

Sin embargo, nuestra conversación transcurrió lejos de los acordes y muy cerca de una melodía distinta, emanada de la pelota, otra de sus áreas preferidas.

Su padre Idolomiro Vaillant poseía la propiedad del equipo El Central, contendiente en una fuerte liga profesional durante las décadas conclusivas de la primera mitad del pasado siglo. «En las ediciones finales de ese torneo yo tenía una edad de nueve, diez años y nunca me perdía un partido porque mi papá me llevaba a todos.

«Además, los jugadores que él había traído de La Habana y de otras provincias residían en un alquiler y los visitaba a cada rato. Conversaba con beisbolistas como Avelino Cañizares, Gilberto “El Chino” Valdivia y Francisco “Cuco” Correa. Niño al fin, me elogiaban y me daban cariño ¿Quién iba a pensar que ese deporte se convertiría en una pasión?».

El certamen contaba, además, de forma estable, con los conjuntos Cromo, de Camagüey; la Cuban Mini y el Contramaestre, los dos más poderosos. Ese último exhibía tremenda artillería y cuadro, con integrantes como los hermanos Heberto y Carlos Blanco, recordó.

«Orestes Miñoso, “Cuchilla” Catalá, los hermanos Vargas, René y “Polito” Caraballo, Aristónico Correoso, Claro Duany y Andrés “Maquinita” Vázquez fueron otros excelentes animadores del certamen, a quienes conocí y vi en acción».

Tras el triunfo de la Revolución, Rodulfo continuó aferrado a las novenas de Oriente, Mineros, Serranos y Santiago, «fiel a la pasión que mi padre me inculcó».

Coincidimos en Santa Clara, con motivo del evento Identidad, Sociedad, Cultura. La historia compartida del beisbol en Cuba, el Caribe y Estados Unidos. A propósito, consideró necesario repetir esos espacios para ampliar la cercanía a las raíces de nuestro pasatiempo nacional.

«No basta solamente con tener el Patrimonio, sino también conocer y desarrollar su contenido. La pelota es cultura del pueblo, debemos fortalecer y visualizar más esa relación con las restantes manifestaciones culturales».

Pese a su amor por la práctica de las bolas y strikes, «nunca he tenido una inspiración relacionada con el beisbol, pero a lo mejor antes de morirme saque algo», confesó entre risas Rodulfo, que con una mano sostiene un instrumento musical y con la otra nos muestra una pelota.

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