Claro que es dificil predecir el resultado entre la pareja de Noslen Díaz y Jorge Luis Alayo y la de los estadounidenses Shalk y Shaw, en octavos de final del Campeonato Mundial que se celebra en la ciudad australiana de Adelaida.
Pero eso no impide que nos tiremos a la piscina de los pronósticos, a riesgo de rompernos la cabeza y hasta el alma. Allá vamos: 55 porciento de victoria para los caribeños y 45 para sus oponentes. A lo mejor la cábala funciona, porque dimos esa misma proporción en la ronda de 32 sobre la otra dupla de Estados Unidos (Partain-Benesh).
Al margen de los acertijos, el de la pasada madrugada había que verlo así, porque el choque enfrentó al décimo lugar del ranking mundial (la pareja cubana) y a la posición 37, según la más reciente actualización. En este deporte no es una diferencia significativa.
Fíjense si es así que en esta ronda de octavos de finales, donde se reúnen 16 parejas, solo diez se incluyen entre los 16 primeros del listado del orbe. Así de alto es el nivel de este Mundial, en el cual la alberca de los vaticinios casi siempre no tiene agua.
Si no, pregúnteles a los neerlandeses Booermans y de Groot, dueños de la segunda plaza de esa eximia relación, con seis podios y un cuarto lugar en los torneos de la temporada 2025, ahora fuera de octavos.
También es cierto que, de los dúos en octavos, siete, incluyendo el de los caribeños, habitan la decena vanguardista de la lista del planeta.
A pesar de esas verdades en la ciudad australiana de Adelaida, no nos queda otra que seguir con la misma mirada del encuentro que jugaron Díaz y Alayo ante los norteamericanos.
Si fuera como dijimos estarían entre los ocho primeros, en cuartos de final, aspirando a rebasar la mejor actuación de la Mayor de las Antillas en citas de este tipo, el quinto peldaño de su hoy entrenador, Francisco Álvarez Cutiño, y Onei Ramírez, en la edición de Berlín-2005.
¿Qué pasaría en cuartos? Tampoco podemos pasarnos de pitonisos. Ojalá tuviéramos la bola de cristal de los colegas de Bola Viva, pero lo que se ve venir en esa instancia es un duelo con los suecos Holting y Andersson. Ellos no son los ganadores de los Juegos Olímpicos, sino Ahman y Hellvig, quienes van por el otro lado del organigrama.
Sin embargo, están mejor ubicados, en la tercera plaza por la quinta de los laureados en Paris-2024. Además, en el año tienen ocho participaciones entre certámenes Élite y Challenger, con cuatro cetros, dos medallas de plata y dos quintos lugares. De las ceremonias de premiación en que han estado, cinco son de las lides de máximo nivel.
Si tuvimos fue un sueño, confiemos en que se haya hecho realidad. Sí, porque con Alayo y Díaz no hay pesadillas, pase lo que pase siempre nos han llevado felices a la almohada, como ahora en Australia.

















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