Trump entró en una de las curvas finales de su carrera presidencial con una tropelía en el entorno deportivo de alcance mundial.
El pasado viernes promulgó la llamada ley Ródchenkov, que autoriza a los tribunales estadounidenses a dictar sentencias penales (multas de hasta un millón de dólares o prisión que puede extenderse a diez años) de comprobarse el dopaje en eventos donde participen atletas de su país.
En su versión extrema de megalómano, el mandatario pretende que el mundo acepte la aplicación, por EE.UU., de castigos a personas, que no sean atletas, implicadas en tramas internacionales de dopaje. En contraste, los atletas profesionales estadounidenses no se verán afectados por la también conocida como Ley 835.
El documento estipula que las ligas estadounidenses de béisbol (MLB), de baloncesto (NBA), de fútbol americano (NFL), de hockey (NHL) y la Asociación Nacional Deportiva Universitaria (NCAA, compuesta por más de 1 200 instituciones) quedan fuera de su radio de acción, además de que ninguna de estas organizaciones deportivas se rige por el código de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA). Así se les eja las manos sueltas a los jugadores profesionales y universitarios para consumir sustancias prohibidas, sin temor a ser sancionados. ¡Inadmisible!
El presidente de la AMA, Witold Banka, rechazó de inmediato la extraterritorialidad e injerencia de la ley Ródchenkov, porque comprometerá el conjunto único de reglas antidopaje vigente para todos los deportes y todas las organizaciones de dopaje que responden al Código Mundial. Además, aceptar la validez del documento daría pie a que otras naciones aprobaran legajos similares y los aplicaran contra países con los que albergan divergencias políticas.
Trump firmó la ley, pero aclaró que está facultado para decidir sobre su artículo 6, que exige al Departamento de Justicia y a las fuerzas del orden compartir información con la Agencia Antidopaje de Estados Unidos, para «evitar que en ese intercambio de datos se divulguen detalles que afecten la seguridad nacional».
El magnate presidente entró en una curva cerrada de su carrera en el terreno del deporte y, en esta oportunidad, el resbalón en la pista ya puso en evidencia su ego, pues el mundo no lo contemplará apacible.
¿QUIÉN ES GRIGORI RÓDCHENKOV?
A raíz de salir a la palestra pública el dopaje de un grupo de deportistas rusos durante los Juegos de Invierno Sochi-2014, Grigori Ródchenkov fue suspendido como director del Centro Antidopaje de Moscú.
Reclamado por la justicia de Rusia, huyó hacia Estados Unidos hace cinco años, para establecerse en un departamento alquilado por el fbi, en Washington, revela la publicación Sputnik. Fue acusado y demandado por las atletas rusas Olga Záitseva, Olga Vilójina y Yana Románova, por infligirles daños financieros, profesionales y a sus reputaciones.
En una de sus entrevistas, concedida en agosto de este año a medios de prensa de Estados Unidos, en un sitio no divulgado, se presentó con un pasamontañas negro y gafas oscuras para ocultar su identidad.






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ANDRÉS PLAZA RAMÍREZ dijo:
1
8 de diciembre de 2020
10:12:54
Rene dijo:
2
9 de diciembre de 2020
08:02:34
chuchi dijo:
3
9 de diciembre de 2020
13:28:14
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