Cuando el próximo 26 de marzo inicie la temporada 2020 de las Grandes Ligas del Béisbol estadounidense (MLB, por su sigla en inglés), aún persistirá la polvareda levantada por uno de los mayores escándalos en la historia de esa organización.
La tecnología en función de la trampa. De eso trata el episodio del «robo ilegal de señas», en el que obraron como medios auxiliares cámaras colocadas en los jardines del Minute Maid Park (sede de los Astros de Houston) para apropiarse de las señas del receptor al lanzador rival, las que eran enviadas a un monitor ubicado cercano al dogaut de los Astros, y de ahí al bateador en turno. El fin era lo que en el béisbol se llama «batear avisado».
El hombre con el madero en ristre en el home recibía la información por medio de un tanque de desperdicios, al que se le golpeaba con un bate para indicarle que el monticulista tiraría una recta o una bola de rompimiento.
Uno o dos golpes al bote de basura significaban que el pitcher vendría con un envío de rompimiento. Si no había sonido alguno, entonces el serpentinero lanzaría una recta.
El robo de señas no es una práctica nueva en el béisbol. No se toma por ilegal si se logra mediante el estudio y observación pormenorizada de los rivales. Peloteros, mentores y auxiliares tratan de robar señas para conseguir una ventaja sobre su oponente, pero lo ilegal resulta recurrir a objetos ajenos al béisbol como cámaras, binoculares u otros equipos tecnológicos para intentar ganar a toda costa. La MLB prohíbe el uso de equipos electrónicos en los juegos.
EL DETONANTE
La trampa quedó al descubierto cuando en noviembre de 2019 el lanzador Mike Fiers, de los Astros de Houston ganadores de la Serie Mundial 2017, confió a la publicación The Atletic que no estaba de acuerdo con el robo de señas practicado por su equipo.
A partir de esa revelación, la MLB inició una investigación en la que se entrevistaron 68 personas, incluyendo más de 20 peloteros. Como consecuencia fueron despedidos A. J. Hinch, mánager de los Astros de Houston, y Jeff Luhnow, gerente general, además de que la organización pagará una multa de cinco millones de dólares, y perderá el derecho de escoger peloteros en la primera y segunda selecciones en los draft de 2020 y 2021.
De igual manera, el puertorriqueño Alex Cora fue despedido de la organización de los Medias Rojas de Boston. Como mánager llevó al elenco al título de la Serie Mundial 2018, pero lo culpan de haber sido el cerebro del montaje del robo de señas ilegal, cuando en 2017 fungía como entrenador de banco de los Astros de Houston. Los Medias Rojas, bajo la conducción de Cora, utilizaron tecnología a su favor, acciones denunciadas por otras franquicias como los Yankees de Nueva York y los Nacionales de Washington.
Junto a Cora, que aguarda por una sanción de la MLB tras admitir su falta, igualmente perdió el empleo su coterráneo Carlos Beltrán, activo como pelotero con los Astros en el momento de gestarse la trampa. Beltrán, una vez retirado, en noviembre de 2019 había sido contratado por tres años para guiar a los Mets de Nueva York, pero no alcanzó a dirigir ningún partido.
Ahora, muchos preguntan: ¿son culpables solo los sancionados? ¿Pasará algo con los peloteros de estos equipos cómplices de la trampa?
Aunque hubo reclamos para que le retiraran el título de la Serie Mundial 2017 a los Astros de Houston, el comisionado de la MLB, Rob Manfred, aseveró esta semana a Fox Business Network que «la larga tradición del béisbol es la de no cambiar lo que ya pasó».






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Robin dijo:
1
25 de enero de 2020
08:36:34
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