Treinta y tantos años atrás, cinco minutos me bastaron para saber que estaba frente a un profundo conocedor del deporte. En breve plazo el trato entre nosotros pasó del Usted al Tú, sin rebajar un adarme el respeto que siempre le expresé a Gustavo Rolle.
Cuando iba tras las primicias informativas a la Ciudad Deportiva buscaba confrontar ideas, sin preámbulos ni formalidades, ya fuera en los pasillos de la instalación, o en el cubículo de la comisión nacional de su especialidad, porque hablar con este misionero del deporte, exaltado al Salón de la Fama de la Unión Mundial de Luchas, era beber de un manantial de sabiduría, transparencia y humildad.
Ronca la voz, de convincentes gestos, acompañando su verbo con una sonrisa que te hacía sentirte en familia, Rolle nunca hizo gala de las tantas responsabilidades que desempeñó con éxito en el abanico deportivo de Cuba y también allende las fronteras. No en balde lo llaman el Padre de la lucha cubana.
Desde finales de la década de los 50 del siglo pasado unió su vida a crear y a darse a los demás. Primero como atleta, luego entrenador, presidente de la comisión nacional de lucha, integrante del Buró de la Federación Internacional de la mencionada disciplina, director de Alto Rendimiento del Inder, así de abnegado fue su paso entre quienes siempre lo ponderaron en estas y otras tareas.
Por un repentino resquebrajamiento de su salud, a los 77 años de edad, solo así Gustavo Rolle dejaría de vivir para ese amor eterno al deporte, que bien conjugó con la dedicación a su familia, ese horcón que lo inspiró para trabajar sin descanso.
Hay amigos a quienes no vemos frecuentemente; sin embargo, su lealtad, desenfado y honestidad se convierten en un abrevadero donde calmar la sed de conocimientos. Hay personas que no precisan de recordatorios para estar presentes porque, como Rolle, dejan un imperecedero recuerdo.






COMENTAR
Armando Salas dijo:
1
29 de noviembre de 2019
10:10:50
Norbelis dijo:
2
29 de noviembre de 2019
12:38:05
Julio dijo:
3
29 de noviembre de 2019
15:43:54
Responder comentario