Pinar del Río.–Como bateador, Alejandro Enrique Prieto promedió para 583 en el último Campeonato Mundial de Béisbol Sub-12, con seis tubeyes, un triple y dos jonrones.
Como lanzador, rompió dos veces el récord de velocidad para esos torneos. Primero, lo hizo con una recta de 123 kilómetros por hora (76,4 millas) en un partido de vida o muerte para Cuba ante la selección mexicana, y luego con un envío de 125 (78 millas), en el juego por la medalla de bronce contra Sudcorea.
Seleccionado como el jardinero central del equipo Todos Estrellas, fue el monticulista de mejor promedio de carreras limpias (0,42), el segundo en ponches propinados (14) y también el que más trabajó (14,1 entradas).
Con solo 12 años de edad, los entrenadores lo vislumbran como la posible próxima estrella del béisbol pinareño.
Comenzó a practicar a los cinco años, en el área especial El Indercito, de la ciudad de Pinar del Río, alentado por su abuelo y su padre. «No empecé en la pelota porque me embullaron, sino porque quise. Esto es lo que más me gusta hacer».
Al principio no tiraba duro, pero con empeño se ha convertido en un lanzador muy rápido. Las 78 millas por hora que le han llegado a marcar, se consideran una velocidad supersónica para su categoría.
«Todo el mundo me pregunta si hago algún ejercicio especial para el brazo, pero no es nada de eso. Soy, como se dice, un pitcher duro por naturaleza».
A los ocho años ganó su primer torneo provincial de la categoría 9-10, con el conjunto de la capital pinareña. Junto a la selección de Vueltabajo, ha estado en el podio cuatro veces en campeonatos nacionales, en los que obtuvo tres títulos de bateo y uno como lanzador.

En 2018 integró la selección cubana y, a pesar de ser el más joven del equipo, ganó el partido que le dio a la Isla el pase a la discusión de medallas en el Panamericano de Aguascalientes (México) y luego salvó el juego por el tercer lugar.
Aunque se le ve seguro de sí mismo, confiesa que la procesión va por dentro. «La primera vez que te enfrentas a una competencia, siempre hay presión, y una sensación en el cuerpo que no se te quita con nada».
Reconoce a grandes como Alfredo Despaigne y Frederich Cepeda, pero el que más le llama la atención es César Prieto, por su explosividad. En la espalda, sin embargo, lleva el número 14, en honor al señor pelotero Luis Giraldo Casanova. «He visto sus videos y siempre me ha inspirado. Durante la preparación para el Mundial, tuve la oportunidad de relacionarme con él en el estadio Capitán San Luis y, además de un gran jugador, me pareció una gran persona».
Con los mismos entrenadores que lo iniciaron en el deporte, Alejandro se prepara unas tres horas diarias, después de las clases en la secundaria Carlos Ulloa, donde cursa el séptimo grado.
«Sé que en algún momento tendré que elegir entre lanzar o ser jugador de posición. Por ahora, solo hay una cosa segura: no puedo vivir sin el béisbol».






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CUBANO DE A PIE dijo:
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27 de noviembre de 2019
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R PONS dijo:
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antonio dijo:
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Jesús dijo:
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FRANCISCO Respondió:
29 de noviembre de 2019
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maikel dijo:
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Gabriel Sanchez Torres dijo:
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Juan c dijo:
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francisco dijo:
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29 de noviembre de 2019
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