ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Enrique Figuerola (al centro) también ganó plata en el 4x100 en México-1968, y fue el deportista más destacado de la década de los 60. Foto: Archivo de Granma

«Sabía que tenía que arrancar bien, era mi punto fuerte y lo hice. Pero él tenía un poderoso remate, tanto que dominé la carrera en unos 90 metros, pero en los últimos diez mi oponente se hizo campeón. Sin embargo, me sentí feliz, aún hoy vivo ese momento de orgullo para mi Patria, que me ha dado el privilegio de esa felicidad y de convertirme en un profesional universitario».

Cuba y su pueblo, porque en él se forjan sus atletas, han escrito una majestuosa obra en el deporte. Y son los Juegos Olímpicos el escenario más encumbrado de la gloria, donde la hazaña se multiplica. Hace hoy 55 años, justamente en Tokio, la ciudad que hospedará la próxima cita bajo los cinco aros dentro de unos diez meses, Enrique Figuerola Camué recomenzó el camino hacia los podios, tras las presencias de Ramón Fonst, oro en París-1900 e igualmente dorado junto a sus compañeros de esgrima en San Luis-1904, y el bote de los Carlos de Cárdenas (padre e hijo), con la plata en el yatismo de Londres-1948.

«Sigo siendo el mismo negro santiaguero que puso su granito de arena para darle a la Revolución, que me vio y me trata como un ser humano, aquella presea de plata en los 100 metros, la primera medalla de muchas del modelo cubano en esas lides», nos dice, con la misma emoción del 15 octubre de 1964. Aquella prueba de 100 metros la ganó el estadounidense Bob Hayes, «un excelente corredor», recalca, que paró el reloj en 10.0 segundos por 10.2 el cubano.

Los XVIII Juegos Olímpicos en Tokio fueron conocidos por la historia como los Juegos Perfectos. Constituyeron los primeros en el continente asiático; los que iniciaron la era electrónica en el deporte; los que abrieron las transmisiones televisivas a color y, también por primera vez llegaron las señales de las competencias a América y toda Europa; se estrenó la cámara lenta y los ordenadores para registrar los tiempos exactos.

En Tokio 1964 debutó el voleibol femenino, con triunfo de las japonesas, y también el judo, sagrado para los anfitriones que, sin embargo, vieron cómo cayó su principal figura en los pesos pesados, Akio Kaminaga, frente al gigantón holandés Antonius Geesink; allí se conoció al primer hombre que ganó en dos Juegos Olímpicos consecutivos la carrera de maratón, el etíope Abebe Bikila, quien en Roma-1960 lo hizo descalzo, y en la capital nipona, a solo 40 días de someterse a una operación de apendicitis. Fue tan inesperada su victoria que los organizadores no prepararon el himno nacional de su país y no pudo escucharse en la ceremonia de premiación.

Y como no todo fue la primera vez, la gimnasta soviética Larisa Latynina elevó su botín olímpico a 18 lauros (nueve de oro, cinco de plata y cuatro de bronce) para ser hoy la mujer de más premios, únicamente superada por el nadador estadounidense Michael Phelps, con 28 (23-3-2).

«Con todo eso que pasó allí me siento más orgulloso de haber hecho mi modesto aporte», acota Figuerola, que para nada hizo una parca contribución, porque fue la primera de las 220 (77-69-74) preseas que Cuba acumula hoy en Juegos Olímpicos, las cuales ubican a este pequeño país en el puesto 16 del medallero histórico, desde Atenas-1896 hasta Río de Janeiro-2016, entre más de 200 representaciones. Un dato, porque lo que abunda no daña: de las 220 medallas cubanas, 208 (72-65-71) son fruto de la obra social que convirtió al deporte en un derecho del pueblo.

Figuerola, quien también ganó plata en el 4x100 en México-1968, el deportista más destacado de la década de los 60 y el dirigente de la Federación Cubana de Atletismo, recuerda a Hayes: «Es una pena que un corredor como él, quien además de sus títulos olímpicos en Tokio 1964 (también venció en 4x100) brilló en el fútbol americano, haya caído preso a causa de las drogas. Era un hombre bueno que esa sociedad se tragó y enterró con solo 60 años».

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.

Lois Grab dijo:

1

15 de octubre de 2019

01:50:48


Brillante deportista. En Wikipedia sólo hablan de él como especialista de 4 x 100 y de su medalla de plata en esa distancia. Debería ampliarse esa información...

arojas dijo:

2

15 de octubre de 2019

10:23:51


Felicidades y exitos siempre!

Yuny dijo:

3

15 de octubre de 2019

12:27:41


Muy interesante su artículo Oscar. Es una verdadera lástima que en 55 años nunca más Cuba haya tenido un velocista que honre estas memorias olímpicas.

ale1973 dijo:

4

17 de octubre de 2019

15:51:32


Admiro mucho a Figuerola. nací en 1973 y ya no corria, por supusto, cuando tuve plena conciencia. Pero me asombra como logró tanto, sin aun la Revolucion poder dedicar al deporte los recursos que hoy destina. Eso es muestra del extraordinario atleta que fue, es Enrique Figuerola. Debiera ser invitado de Honor en las Olimpiadas.

Ricardo Ayala K. dijo:

5

9 de noviembre de 2021

19:22:23


En OCT1962 hubo en Estadio Latinoamericano de La Habana, Cuba, una Universiada Latinoamericana y yo participé en los 400 metros planos representando a la Universidad de El Salvador, donde tuve la oportunidad de tener en el carril vecino en la final a Enrique Figuerola, que ganó la competencia muy fácilmente; yo quedé 5o de los 8 competidores finalistas. Hace unos 5 años Figuerola estuvo en mi país por unos pocos días y no pudimos coincidir para saludarnos, pero lo hicimos vía teléfono. El es un símbolo del deporte mundial y le envío por este medio mi saludo fraterno. Han pasado casi 60 años desde aquél medio día corriendo en ese Estadio.

fernando dijo:

6

9 de noviembre de 2021

20:42:42


Figuerola, los que vivimos las emociones de tus logros y conducta de ciudadano y patriotismo cubano, hoy al leer este reconocimiento de tu obra volvemos a vibrar como entonces. Tu ejemplo es el ícono a seguir, gracias, hermano.