
Santa Clara.–Horas antes del tercer desafío entre Las Tunas y Villa Clara, dos de los pilares de los Leñadores, aun cuando su equipo llevaba dos victorias de ventaja en el play off, relataron detalles de su carrera deportiva y se pronunciaron con cautela y mucho respeto hacia sus rivales, a quienes distinguieron por su valor y calidad.
DANEL, COMO EL VINO
A sus 43 años, el tunero Danel Castro parece reírse del almanaque y continuar obteniendo resultados que lo ubican como uno de los mejores peloteros que ha tenido su equipo Las Tunas y Cuba en los últimos años.
Su disciplina como jugador, las conexiones a la hora buena y un sistema de bateo que le permite dirigir la bola hacia cualquier ángulo del terreno, lo sitúan como un referente para todos los que participan en la actual serie.
–Después de tantos años al fin parece que llegará el ansiado título para Las Tunas, ¿qué emoción experimentas en momentos como estos?
–Bueno, estamos cerca del título, pero aún no se puede cantar victoria porque hay que ganar cuatro. Aunque no me gusta anticiparme a los resultados, esta vez parece que sí. De ser así será lo más grande en mi carrera deportiva. Ya fui campeón con Villa Clara y lo he sido con el equipo nacional, pero ahora tendrá un sabor diferente, es mi tierra y la afición hace rato que lo merece.
–¿Te contraría enfrentarte al equipo que te hizo campeón de Cuba por primera vez?
–En Villa Clara me sentí muy cómodo y reconocido, pero no es igual, lo de uno tiene un peso mayor. Ellos poseen un gran equipo y hay que esperar a ser campeón para festejar.
–¿Cómo logras la concentración que te caracteriza?
–Uno va aprendiendo con los años que llegan con la experiencia. Nunca tuve un entrenador que me enseñara a batear, eso lo hice observando mucho a los mejores, tanto pitcher como bateadores.
–Eres el líder natural del conjunto. ¿Cómo se lleva esa responsabilidad?
–No me propongo ser el abanderado. Eso viene con los batazos a la hora buena y haciendo lo correcto en cada momento. Los más jóvenes tienen otra mentalidad, hay que dejarles su espacio y educarlos con el ejemplo.
–¿Qué haces para mantener la forma deportiva a pesar de la edad?
–Mucho estiramiento previo al juego con la ayuda del masajista para no lesionarme. También hago pesas en un gimnasio que tengo cerca de mi casa.
–¿Jugarás otra temporada?
–Quiero retirarme, aunque el director desea que siga. Para hacerlo tendrá que haber un compromiso de jugar solo en casa y cuando esté listo. Al final la vida dirá qué hacer porque ya no soy un niño.
–¿Se termina esto en Santa Clara o va para Las Tunas?
–El equipo está muy animado, pero el terreno dirá la última palabra. Villa Clara está herido, pero no muerto.
Ayala, el guerrero mayor
Si alguien tiene muchísimo que ver con el resultado del equipo de Las Tunas en la presente campaña del béisbol, ese es el camagüeyano Alexander Ayala, un pelotero que al decir del director de los Leñadores, Pablo Civil, es fuente de inspiración para todo el conjunto, por lo que aporta desde el punto de vista ofensivo y defensivo, además de otras cualidades que lo distinguen.
Según confesó a Granma el estelar torpedero, siempre quiso jugar con ese elenco, como una manera de saldar la deuda que tenía con su abuelo Rafael Ayala Freire, quien a finales de los años 50 jugó en los clubes profesionales y semiprofesionales que se armaban en la entonces Victoria de Las Tunas, donde era conocido como «el zurdo de San Germán».
A partir de conocer aquella historia, Alexander soñaba jugar en esa provincia y hacerlo de la misma manera que lo había hecho su abuelo, a quien, según él, debe todo lo que es en la pelota; oportunidad que ha tenido en las dos últimas campañas, en las que ha rendido un mundo para la causa tunera.
Hasta el hotel Hanabanilla, sitio donde se aloja el elenco oriental, acudió este reportero para conversar con el estelar campo corto, quien por derecho propio constituye, al igual que Danel Castro, la bujía inspiradora del conjunto.
No duda en reconocer que cuando sale al terreno lo de él es jugar a la pelota, sin otra preocupación que hacerlo lo mejor posible, para cuyo fin tiene la gran motivación de pertenecer a un elenco donde todos son gladiadores que nunca se dan por vencidos.
«Son atletas que sueñan, personas muy positivas que siempre piensan en la victoria, y en eso se parecen mucho a mí. Así juego con Camagüey y con los equipos que he estado, incluyendo al Villa Clara que ahora tengo de rival», reconoce Ayala.
Por razones como esas, desde que llegó a los Leñadores, el director Pablo Civil lo bautizó como «el guerrero», calificación que el torpedero trata de merecer en cada salida al diamante, en lo cual ayuda el hecho de tener una mentalidad muy positiva, capaz de permitirle, aunque falle en un partido, salir al otro día a «comerse la pelota».
Respecto al papel de los refuerzos en la actual campaña, dice con orgullo que «han aportado un mundo» y adiciona: «no sé por qué los jugadores seleccionados por Las Tunas siempre están entre los que más rinden», y pone los ejemplos de Alomá y Góngora, entre otros, en lo cual mucho tiene que ver la dirección, que es capaz de realizar un trabajo muy serio en busca de la unidad del equipo.
En vísperas del tercer juego, no quiso vaticinar al ganador, solo se atrevió a decir: «no sé si esto se acaba en cuatro o cinco juegos, lo que sí te puedo decir es que voy a empujar como un tren para regalarle a la afición tunera el título que hace tiempo merece».






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AJ dijo:
1
16 de enero de 2019
11:26:40
Caprirucho dijo:
2
16 de enero de 2019
12:20:57
Aldairey dijo:
3
16 de enero de 2019
14:53:17
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