ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Omar Linares, líder en promedio de anotadas por juego. Foto: Ricardo López Hevia

En ocasiones un único swing hace funcionar el marcador. Pero la mayoría de las veces el bateador, convertido en corredor luego de embasarse, está obligado a pisar la segunda y tercera almohadilla en ese orden antes de conseguir su propósito: pisar el home.

Un remate en el voleibol, una canasta en el baloncesto, un gol en el fútbol, son siempre difíciles, pero no tienen la complicación de anotar una carrera porque –descontando un jonrón–, conlleva todo un proceso de embase y adelanto no exento de riesgos, desde una doble matanza hasta un buen tiro para frustrar la posible anotación.

Aun así, la tendencia en el béisbol de nuestros días es la de anotar como promedio unas cinco carreras por equipo. En la segunda fase de la 57 Serie Nacional, por ejemplo, los seis conjuntos participantes fabricaron 5,24 anotaciones por cada salida al diamante, liderados por Las Tunas, con 6,05.

Si nos fijamos en los parámetros de la Liga Americana en Estados Unidos (la de más ofensiva por el uso del bateador designado), el average de carreras por equipo decrece hasta 4,71, pero algunos conjuntos de mucho poder como Houston (5,53) y New York (5,30) son punteros. En Japón, los promedios son todavía más bajos, pues en la Liga del Pacífico los conjuntos anotaron 4,01 por desafío, mientras en la Central fijaron ese indicador en 4,07.

UN POCO DE HISTORIA

Como es de suponer, las estadísticas de carreras anotadas vieron la luz desde los inicios del béisbol, a finales del siglo XIX. En la Liga Cubana los dos primeros campeones en este casillero fueron Francisco Marín, del club Habana, y Antonio Pérez Utrera, del Fe, ambos con nueve. No fue hasta la temporada de 1894-95 que Alfredo Arcaño elevó la cifra del liderato hasta 36.

Muchas luminarias de este deporte, algunos de ellos miembros del Salón de la Fama de Cooperstown, engrosan la lista de titulares en anotadas. Oscar Charleston, por ejemplo, a quien apodaron «El Ty Cobb negro», jardinero central de los Leopardos de Santa Clara, elevó el total hasta 59 al finalizar el año 1924. Otro miembro del Salón, James «Cool Papa» Bell, conocido por su velocidad entre bases, ganó el galardón dos veces consecutivas en la década de los años 20 con 44 y 52. Después «El Inmortal» Martín Dihigo se llevó las palmas del casillero con 42 en 1935-36.

Pero la marca para la Liga Profesional Cubana fue establecida por un jugador de nombre Orestes Saturnino Armas Arrieta, para toda la afición Orestes Miñoso y en Grandes Ligas con el sobrenombre de «El Cometa Cubano», con 67 anotadas, la tercera vez que se llevaba el título en su carrera como jugador del equipo Marianao.

La marca de Miñoso se mantuvo incólume en campeonatos de nuestro país hasta 15 años después, ya en la Serie Nacional, cuando el mayabequense Antonio «Ñico» Jiménez elevó la cota hasta las 72 y al año siguiente aumentó a 84. Después llegó el torpedero villaclareño Eduardo Paret pisando la goma en 99 ocasiones y, finalmente, el capitalino Enrique Díaz se convirtió en el primero –y único hasta el momento– en ganar el casillero con cien.

En el béisbol de Grandes Ligas el primer campeón de anotadas fue un torpedero y camarero integrante de los equipos Medias Rojas de Boston y Medias Blancas de Chicago quien, en 1876, pisó la goma en 126 oportunidades durante 66 juegos, estableciendo una marca en promedio de 1,91 carreras por desafío, récord que aún se mantiene. Ross Barnes, autor del primer jonrón en la historia de la Liga Nacional (el 2 de mayo de 1876), fue elegido para el Salón de la Fama de Cooperstown y terminó su carrera con 360 de average.

UNA ESTADÍSTICA IMPORTANTE

Vivimos una era de profusión de nuevas estadísticas debido al aporte de esa nueva ciencia llamada Sabermetría, que bien pudiera también nombrarse «la medición del conocimiento». A las ya conocidas como el OPS, el WHIP y el OBP se unen otras aparecidas en la escena hace relativamente poco tiempo: victorias sobre reemplazo (WAR por sus siglas en inglés), promedio de pelotas en juego (BABIP), valor sobre el jugador de reemplazo (VORP), Expectativa Pitagoriana, etc.

Todas sin excepción tratan de encontrar el rendimiento exacto de cada jugador y, por encima de todo, su real aporte al equipo en el cual se desempeñan. Y es bueno que existan tantos métodos diferentes de medir el rendimiento de un pelotero.

Pero el único criterio para determinar el equipo ganador es saber cual anotó más carreras. No importa si no fue el que remolcó más anotaciones o se embasó la mayor cantidad de veces o su cuerpo de lanzadores tuvo la mejor efectividad. Son las carreras las que deciden. Esa es la razón por la que algunos especialistas afirman que la carrera es la estadística mas subvalorada del béisbol. Y en mi opinión tienen razón.

LINARES, EL MÁS COMPLETO

La tabla estadística que acompaña este trabajo refleja a los cinco máximos anotadores de nuestro béisbol y a los de Grandes Ligas. Como se puede observar Enrique Díaz es el líder absoluto, único por encima de las 1 600. Pero el mejor promedio lo posee el estelar antesalista vueltabajero Omar Linares, muy cerca de una anotada por juego, con 91 menos que Enriquito y 484 desafíos menos jugados.

Con 368 de promedio ofensivo en 20 series nacionales, un average de embasado de 487 y un slugging de 644, además de 404 jonrones, 1 327 bases por bolas y solo 675 ponches en casi 6 000 veces al bate, con 438 de average en 23 eventos internacionales, Omar clasifica como el más completo de todos los peloteros nacidos después de 1959.

PRIMEROS ANOTADORES

SERIE NACIONAL

NOMBRE

PJ

CA

PROMxPJ

Enrique Díaz 

2 184

1 638

0,75

Omar Linares

1 700

1 547

0,91

Eduardo Paret

1 779

1 380

0,78

Orestes Kindelán

1 842

1 379

0,75

Víctor Mesa

1 752

1 282

0,73

GRANDES LIGAS

Rickey Henderson

3 081

2 295

0,74

Ty Cobb

3 035

2 246

0,74

Hank Aaron

3 298

2 174

0,66

Babe Ruth

2 503

2 174

0,87

Pete Rose

3 562

2 165

0,61

Leyenda: PJ (partidos jugados), CA (carreras anotadas),(PROMxPJ (promedio por partido).  

Fuentes: beisbolcubano.cu y baseball-reference.com

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Ramon dijo:

1

30 de marzo de 2018

04:49:37


Buenos días está bastante completo tú análisis pero quitale a Linares el bate de aluminio y el picheo cubano cuando promedio en algunas series nacionales por encima de 400 éso no existe en ningún béisbol, cuando gurriel jugó su última temporada en Cuba promediata para 500 picheo malísimo muchas gracias

Franky Zayas Respondió:


3 de abril de 2018

07:36:33

Voy a responderte porque parece ser que eres bastante joven. Linares se enfrentó a los mejores pitchers que exixtieron en Cuba. Investiga y te darás cuenta que aunque se bateaba con aluminio solo los grandes lograban un promedio por encima de 300. Se dice que los peloteros aquellos no se enfrentaron a profesionales, craso error, muchos de los pitchers que enfrentaro brillaron en la MLB.

Miguel Angel dijo:

2

30 de marzo de 2018

08:50:24


Excelente trabajo. Muy ilustrativo. Enriquito y Linares fueron fabulosos. El promedio del Niño Linares me parece inalcanzable. Gracias.

Miguel Angel Respondió:


30 de marzo de 2018

13:38:19

Olvidé señalar que las estadísticas de bateo y pitcheo con bate de aluminio no son comparables con otras ligas que siempre mantuvieron el bate de madera. Las estadísticas entonces no funcionan igual por la variable tipo de bate. Gracias.

Julio Cesar Martinez Batista dijo:

3

30 de marzo de 2018

10:13:47


Para mi el más grande de todos los tiempos,respetare el criterio de los demás, no solo fue buenisimo como jugador, sino como persona muy educado y un caballero con el contrario solo miren por ejemplo cuando conecto tres jonrones en un juego en la Olimpiada como corrio las bases con respeto hacia el contrario como mismo hacia en la Serie nacional,él es como Stevenson no tiene comparación.

osmel dijo:

4

30 de marzo de 2018

15:22:53


Estoy seguro q linares en grandes ligas hubiera sido un grande tambien.....pero lo del yuli hoy es fenomenal digan lo q digan ..su talento habla por si solo

abc dijo:

5

31 de marzo de 2018

07:14:11


Matemáticamente es absurdo comparar a Enrique Díaz con cualquier otro pelotero y menos con esos cuatro grandes del béisbol cubano, todos cien veces mejor que él, la comparación correcta es a partir del número de series jugadas y veces al bate, a Enrique Díaz, industrialista al fin, pasado en años lo dejaron jugar hasta que decidió se, a otros lo retiraron antes de tiempo. Lo mismo pasó con Lázaro de la Torre y más recientemente con Tabares, por lo que sus estadísticas no se pueden comparar con otros que jugaron menos y por tanto con menos posibilidades. Un elemento a tener en cuenta pudiera ser la frecuencia de jonrones, anotar o impulsar carrera, robar bases. Esto no deja de reconocer que Enriquito, De la Torre, y Tabares no hayan sido muy buenos peloteros.

alejandro Respondió:


3 de abril de 2018

09:15:41

oiga ABC, hasta tu seudónimo es de un periódico reaccionario, es por eso que lo que dices es envidioso, contradictorio y para colmo anto-industrialista, lo que se ve claramente. Das pena compadre

margot ramirez dijo:

6

2 de abril de 2018

22:35:41


osmel,el yuli es un indigno traidor,ya por eso no es mejor que linares,darle la espalada a tu seleccion nacional te vuelve algo impresentable para los hombres y revolucionarios dignos.