MATANZAS.–Los matanceros esperaron en vano por el regreso del play off a los predios del Victoria de Girón. Al final, los campeones defensores sepultaron el dilatado sueño de los Cocodrilos, en esta ocasión en cinco partidos.
Los discípulos de Víctor Figueroa fueron barridos de manera inobjetable en el estadio Mártires de Barbados, en Bayamo, un duelo sazonado con el atractivo de ver si los Alazanes podían burlar los adversos vaticinios de la prensa especializada.
Luego de llevarse el primer partido en casa, los yumurinos cayeron en cuatro ocasiones consecutivas. Fue clave quizá el revés sufrido en el segundo pleito, cuando en el sexto capítulo lograron una remontada de nueve carreras para empatar y después no supieron rematar.
Pese al desfavorable resultado, el conjunto asegura el tercer lugar de la 57 Serie Nacional y se ratifica como uno de los equipos más estables en los últimos años, con dos subtítulos y cinco terceros lugares. Ahora bien, una vez más deberá posponer sus esperanzas de conquistar el primer título con la actual estructura.
La verdad sea dicha, los granmenses jugaron mejor. Hicieron en cada encuentro lo suficiente para conseguir la victoria y, a diferencia de los Rojos, la ansiedad no los traicionó en momentos cruciales.
Los cronistas y los aficionados se preguntan qué pudo perturbar la disposición en general del conjunto, después de protagonizar una campaña regular de excelencia, con varios récords en lo individual y en lo colectivo.
Casi todo lo bueno que mostraron en la etapa clasificatoria les dio las espaldas. Se esfumaron la ofensiva y el bateo oportuno, origen de tantas remontadas. Primó el desconcierto a la hora de fildear y tirar. El conjunto que más bases robó en el campeonato ahora apenas pudo intentarlo un par de veces.
Víctor Figueroa y el resto del cuerpo de dirección merecen todo el reconocimiento. En su primera incursión, el timonel yumurino presentó credenciales de buen director, sosegado y tolerante, y se las arregló para lograr cohesión y unidad en un conjunto del cual salieron más de diez jugadores de un año a otro; una razón de peso por la cual muchos auguraron a los Cocodrilos un errático desempeño precompetencia.
Han transcurrido siete años desde que la llama de la pelota incendió de nuevo el furor en esta tierra. Sin dejar de advertir los tropezones, los matanceros deben aplaudir y confiar en sus peloteros. Otras muchas provincias también quieren un título. Al parecer, es cuestión de tiempo.






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Lázaro Tito Valdés León dijo:
21
15 de enero de 2018
13:17:38
enrique15 dijo:
22
15 de enero de 2018
13:22:21
Reyes dijo:
23
15 de enero de 2018
13:27:31
enrique15 dijo:
24
15 de enero de 2018
16:31:36
Anonimo dijo:
25
15 de enero de 2018
17:13:02
garraazul dijo:
26
15 de enero de 2018
18:42:36
Lily Respondió:
17 de enero de 2018
11:31:40
Pedro lara dijo:
27
16 de enero de 2018
13:14:13
juan c dijo:
28
16 de enero de 2018
18:45:10
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