Definitivamente, había que estar en Caibarién. Sin temor al sol ni a la carretera, había que llegarse al norteño municipio de Villa Clara, a respirar la brisa marina y vivir el adiós a los diamantes de Ariel Pestano Valdés, el más grande receptor que ha visto la generación de quienes nacimos después de 1989.
Solo por algunos videos los más jóvenes hemos podido constatar la excepcional puesta en escena de Juan Castro, un fuera de serie detrás del plato, considerado por muchos como el más grande con los arreos en la pelota revolucionaria.
Sin embargo, muchos nos inclinamos por Pestano porque lo tuvimos más cerca, lo observamos en vivo, con su inigualable clase en la conducción de los lanzadores, con sus misiles a las almohadillas y la línea a la hora buena.
Tengo muy presente aquella imagen del Primer Clásico Mundial, en el 2006, cuando otro descomunal máscara, el boricua Iván Rodríguez, 13 veces ganador del Guante de Oro en las Grandes Ligas, miraba y miraba a Pestano, de arriba abajo, mientras consumía su turno ofensivo.
El villaclareño bloqueaba las bolas rompientes de forma espectacular, mascoteaba al más puro estilo de los grandes maestros, y «Pudge», como le llaman también al receptor puertorriqueño, quedaba boquiabierto ante aquel despliegue de clase en una de las posiciones más complejas del béisbol.
Por supuesto, su historia no se limita solo estos detalles. Pestano se consolidó como el defensor estrella de la selección nacional durante más de una década, se destacó siempre por su oportunidad en momentos claves, tanto en eventos internacionales como en el patio, donde el más cercano ejemplo es aquel jonrón con bases llenas que le pegó a Matanzas en el Sandino para sellar el primer título de sus adorados Naranjas en 15 años.
Como bien escribiera la colega Mayli Estévez en el periódico Vanguardia, el estadio Humberto Jordan Gallo, de Caibarién, no aparecía en el mapa beisbolero de la Isla, pero de la mano de Pestano acaba de inmortalizarse, y es una pena no haber estado allí para darle el adiós al mejor receptor que mis ojos han visto.

LA SERIE SIGUE CORRIENDO
Justo en Caibarién, y tras el emotivo retiro, Villa Clara obtuvo su segunda victoria el sábado ante los Gallos espirituanos, preludio de la barrida que luego completaron este domingo, jornada en la cual otros tres conjuntos también sacaron la escoba, en todos los casos para consolidarse en lo alto de la clasificación.
Después de perder con Industriales la pasada semana y ver rota su racha de 18 triunfos al hilo, Matanzas retomó la senda victoriosa con tres sonrisas ante los alicaídos santiagueros, quienes solo han ganado tres choques en su estadio ante 15 fracasos, balance muy negativo que los ha alejado de la lucha por un boleto en la siguiente ronda.
También sacó la escoba Ciego de Ávila frente a Pinar del Río, elenco al que le restan 18 pleitos contando los suspendidos, pero de mantener un ritmo tan desastroso pueden olvidarse de buscar posiciones cimeras. Los vueltabajeros han perdido siete de sus últimos seis enfrentamientos y necesitan ponerse las pilas, mientras los actuales monarcas, al contrario, respiran tranquilos en el segundo puesto de la tabla.
Por su parte, Guantánamo frenó el ímpetu holguinero y los barrió en el Van Troi, con lo que suman 10 éxitos en las 15 salidas previas, válido para escalar al quinto escaño de la clasificación, a solo media raya de Villa Clara.
Aunque sin sacar la escoba, Camagüey derrotó par de veces a Isla de la Juventud, al igual que Granma a Artemisa e Industriales a Cienfuegos, lo que les permite mantenerse en plena batalla por los lugares del quinto al octavo, últimos que dan acceso a los play off de comodines.
Las Tunas también se mantiene a flote con dos sonrisas sobre el colista Mayabeque, aunque tuvieron que sellar su último desafío a causa de la lluvia, enésimo que queda pendiente por esta causa.
DUARTE Y MALLETA, MONARCAS EN LA CAN-AM
El antesalista pinareño Donal Duarte y el primera base capitalino Alexander Malleta se proclamaron campeones de la Liga Can-Am, luego del triunfo logrado por su equipo, los Champions de Ottawa, en la final contra los Rockland Boulders.
El plantel de Ottawa perdió los dos primeros juegos de la gran final ante sus rivales de turno por mínima diferencia (4-5 y 5-6), pero después ganaron un emotivo tercer encuentro por 13-12. Ya en los dos pleitos decisivos, y jugando contra la pared, se crecieron para triunfar 13-3 y 3-1 y alzar la corona.
El industrialista tuvo un rendimiento muy destacado, con nueve inatrapables en 21 turnos durante la final, tres anotadas, tres remolques, par de dobles, cuatro boletos y cuatro ponches. Duarte, por su parte, estuvo más frío como quinto madero, al producir de 23-5, con tres impulsadas, una anotada y un pasaporte gratis.






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pedro dijo:
21
19 de septiembre de 2016
13:28:01
Gina dijo:
22
19 de septiembre de 2016
16:44:24
Niamey Alfonso dijo:
23
19 de septiembre de 2016
22:11:28
Ernesto Castillo dijo:
24
19 de septiembre de 2016
22:22:11
Ferar dijo:
25
20 de septiembre de 2016
09:23:30
Yandy Respondió:
21 de septiembre de 2016
07:50:49
Adriel dijo:
26
20 de septiembre de 2016
14:19:54
Julia dijo:
27
23 de septiembre de 2016
16:46:41
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