
Luego de albergar exitosamente cuatro años atrás la VII versión de la Copa Mundial de Fútbol Sala, el equipo de Tailandia espera repetir semejante actuación y avanzar otra vez a los octavos de final en la venidera cita de Colombia.
Organizar el máximo evento de fútsal en el año 2012 elevó a niveles insospechados la popularidad de ese deporte en la nación asiática. Si bien es cierto que los denominados “Elefantes Guerreros” asisten a su quinto mundial de manera ininterrumpida, ellos consideran que ahora es el momento oportuno para consolidarse como una gran potencia, avanzando bien lejos en la justa sudamericana.
Uno de los factores que permitirá la consumación de ese objetivo ya lo tienen cumplido, pues los tailandeses realizaron eficientemente el cambio generacional y los nuevos jugadores afirman que tienen las herramientas necesarias que les posibilite estabilizar grandes resultados, tras llevar varios años juntos.
Ocho de sus 14 integrantes se desempeñan en el club Chonburi Blue Wave FSC, lo que distingue al combinado nacional como un bloque compacto que ejecuta jugadas casi de memoria.
Uno de esos futbolistas que ha explotado brillantemente es el pívot Suphawut Thueanklang, autor de 90 goles en 145 partidos con su selección. Durante la eliminatoria hacia Colombia 2016, la figura del Chonburi Blue, anidó la friolera de 14 tantos, máximo anotador por Asia.
Para llegar a suelo cafetero los Elefantes Guerreros, encabezaron primero el grupo A del sudeste asiático, primero, y luego la llave C de la lid continental de Uzbekistán (2016), donde cosecharon fáciles victorias frente a Tayikistán, Taipei de China y Vietnam.
Posteriormente en cuartos de final despacharon 6-1 a Australia, pero cayeron frente a los anfitriones uzbecos en la lotería de los penales, tras firmar un empate a dos goles. A pesar de la derrota el objetivo se había cumplido y solo les quedaba subir al podio para recoger la medalla de bronce al doblegar nuevamente a los vietnamitas, ahora por 8-0.
El sorteo mundialista les deparó posicionarse en la llave B, donde tendrán en su debut a Rusia, vigente subcampeón de Europa y candidato firme a medalla. A continuación rivalizarán frente a Cuba en un partido muy equilibrado, pues los asiáticos son propensos a desconcentrarse con frecuencia cuando el resultado no les favorece y los antillanos por su parte, tienen lagunas en defensa. Egipto será el adversario del cierre en la fase de grupos.
Si se mira con detenimiento, excluyendo a los rusos —favoritos indiscutidos—, los otros tres equipos tienen oportunidad de adjudicarse la segunda plaza, incluso, uno de ellos puede entrar en los octavos como uno de los cuatro mejores terceros lugares, siempre y cuando consiga una victoria, y para los Elefantes Guerreros esa meta es factible.

















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