ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Ariel Cecilio Lemus

Pancho Amat, el maestro tresero en quien todos reconocen una elevada categoría artística,  subrayó que la mayor lección de Frank Fernández consistía en mostrar qué y cuánto hacer con la música.

«Usted puede conocer mucho, pero si no sabe qué hacer con ese conocimiento, no hay arte. Esa distinción la aprendí al trabajar junto a Frank».

Entre recuerdos y reflexiones, como la aportada por Pancho, transcurrió en la sede de la Uneac el homenaje tributado por la Asociación de Músicos al pianista, compositor y pedagogo en ocasión de cumplir 75 años de edad.

Con la presencia de Miguel Barnet, presidente de la Uneac, y numerosos amigos, colegas y admiradores, Frank recibió testimonios de aprecio por su larga trayectoria artística y su contribución decisiva a la cultura cubana y su irradiación internacional.

Siempre aventurado en su quehacer, el maestro habló de cómo festejaría el cumpleaños (el pasado sábado en la Basílica de San Francisco), con un recital al que invitó a la poetisa Lina de Feria.

El presidente de la Asociación de Músicos, Guido López Gavilán, se remontó a los tiempos en que ambos se formaban en el conservatorio Amadeo Roldán y ponían al servicio de sus compañeros, y luego de los alumnos de años inferiores, las primicias de la creación: piezas corales y arreglos vocales que mantienen su frescura.

De ello dio cuenta María Felicia Pérez, directora del coro Exaudi, antes de interpretar, a dúo con Pancho Amat, obras imprescindibles de la trova tradicional, línea anticopada en el homenaje por otro dúo, la cantante Ana Iris Blanco y el guitarrista Rey Montesinos.

La ofrenda musical había sido iniciada por el guitarrista y compositor Luis Manuel Molina. Antes de ejecutar el instrumento, señaló otra de las grandes virtudes de Frank: «Nunca fui su discípulo, pero aprendí de él que la música, si es auténtica, no resiste divisiones; culta y popular son vertientes respetables y respetadas por igual».

Eso lo ha tenido claro Frank. En ocasión de su investidura con el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad de las Artes,  evocó cuando a los cuatro años de  edad se vinculó, en su Mayarí natal, «a la música clásica que se oía en la Academia de mi madre y a la música popular, a los trovadores insignes de la época de oro de la trova en la casa del director de la Banda Municipal», vivencia que sembró en su espíritu «ese acto sacrílego de mezclar a Mozart y Beethoven con Sindo Garay y Benny Moré, Pepe Sánchez y Schumann»; y producir discos a los mejores nuevos trovadores, a orquestas de  baile en una época en que fue seleccionado para celebrar en Praga el centenario del estreno del célebre Concierto no. 1, de Chaikovski.

La velada en la Uneac culminó con imágenes de un reciente encuentro inolvidable: Frank al piano en el barrio de Atarés, arropado por vecinos que lo premiaron cantando con él y lo ovacionaron emocionados al término de la ejecución de una de sus composiciones más deslumbrantes, Zapateo por derecho. Como para confirmar lo que dijo Pancho Amat: Frank es de los que sabe qué hacer con la música.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.

Jose Luis Garcia Peña dijo:

1

1 de abril de 2019

08:06:10


Frank no es un musico, FRANK es una institucion musical.

Karla dijo:

2

1 de abril de 2019

10:25:46


Ese “Zapateo por derecho” emociona y estremece el alma de regocijo, sin dejar de reconocer otras piezas de igual categoría. Sus manos vuelan sobre el piano con intensidad estremecedora. Es inigualable!