ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Joaquín Clerch. Foto: Ricarda Fisk

Joaquín Clerch es quizá el guitarrista cubano más reconocido a escala internacional en estos tiempos. Desde que en la última década del siglo pasado completó su formación académica hasta la fecha, no ha dejado de crecer artísticamente y conquistar a los públicos que asisten a sus presentaciones en Europa, Asia, América Latina y Estados Unidos o a los que acceden a sus grabaciones de excelencia.

A esto se añade un apreciable catálogo de composiciones suyas y una notable labor pedagógica, antes en Salzburgo y Munich, y ahora en el conservatorio Robert Schumann, de Dusseldorf. En Cuba no ha dejado de ofrecer conciertos, grabar discos, estrenar obras y orientar a las nuevas generaciones de instrumentistas.

Este mismo jueves emprende una gira nacional que empieza por la sala Antonia Luisa Cabal, de Guantánamo. Mañana estará en la sala Dolores, de Santiago; el sábado 10 en la sede de la Asociación Hermanos Saíz, de Bayamo; y el domingo 11 en el teatro Eddy Suñol, de Holguín.

La semana entrante hará escalas el martes 13 en la sala del Memorial Vicente García, en Las Tunas; el miércoles 14 en la sala José Marín Varona, de Camagüey; el jueves 15 en la Escuela Vocacional de Arte, de Sancti Spíritus; el viernes 16 en el Museo Provincial, de Cienfuegos; el domingo 18 en la sala teatro Virgilio Piñera, de Pinar del Río; y el lunes 19 en la Biblioteca Provincial, de Artemisa.

Como debe volver a Dusseldorf y cumplir con una serie de conciertos en China pactados para diciembre, el final de la gira nacional en La Habana será en una fecha por fijar de febrero del 2019, en la sala Covarrubias.

En todas las provincias Clerch intercambiará experiencias con profesores y alumnos de las escuelas de música, consecuente con una norma que se ha impuesto: devolver a los que vienen, lo que de otros recibió.

«El mejor modo de honrar a mis maestros –confesó– es enseñar. Los maestros creyeron en mí; yo creo en mis alumnos, varios de ellos, como sabes, ganadores ya de importantes lauros internacionales o con carreras establecidas en los circuitos de música de concierto, entre ellos dos cubanos, Marcos Tamayo y Alí Arango».

Clerch compartió momentos decisivos que incidieron en su propia carrera:

«Mis primeros pasos en la Escuela Nacional de Arte no fueron muy felices que digamos. Me faltaba disciplina, descuidé mis manos, incluso me quebré una uña jugando al taco. Mi padre me reprendió, habló con los maestros y tuve una segunda oportunidad. Recuerdo que mi padre me preguntó si yo estaba dispuesto a ser un buen guitarrista. Él sufrió un infarto cardiaco y ello fue el principio de tomarme en serio como compositor, le dediqué una pieza titulada En el hospital. Marta Cuervo era mi maestra y a ella se acercó otro buen maestro, Vicky Rodríguez, y entre ambos decidieron que yo tenía condiciones para concursar. Me prepararon y puse mi mayor interés. Gané concursos nacionales y participé en el Primer Concurso y Festival Internacional de La Habana en 1982. Para mí ese fue el punto de partida profesional, llegué a semifinales. Mi padre no sobrevivió a un segundo infarto y no vio ese despegue, pero en todo lo que hago lo tengo presente, igual que a mi madre, mi más entusiasta seguidora.

«Conocer y recibir clases de Leo Brouwer marcó mi destino. Su maestro, Isaac Nicola, era mi vecino y hasta me obsequió la silla en la que estudiaba. La guitarra actual no se puede explicar sin el brasileño Heitor Villa-Lobos y Leo. En este la extraordinaria técnica guitarrística no se puede separar de su creación. Me entregó los mejores argumentos para la ejecución del instrumento. Estando en la ENA, la maestra Alicia Perea me puso en manos de Carlos Fariñas, uno de los mejores compositores de nuestro país y no puedo olvidar las prácticas de conjunto con Jesús Otega. Luego de ganar en 1988 el concurso internacional de La Habana, el gran profesor y guitarrista Elliot Fisk me llevó al Mozarteum, de Salzburgo, y al terminar mi educación, pidió quedara con él como su asistente. En Salzburgo recibí clases de música antigua con otro grande, Nikolaus Harnercourt. Como ves, he tenido suerte, pero también la he ayudado con mucho estudio y pasión; es la verdad».

En los últimos meses, Clerch ha registrado actuaciones memorables: un recital en la Jordan Hall, de Boston, al que asistió Brouwer; la ejecución del Concierto de Aranjuez, de Rodrigo, en una plaza pública de Hermosillo, México; y la integración de un trío junto a su maestro Fisk y el italiano Aniello Desiderio, con quien compartió el podio de premiación en La Habana.

Para la gira que inicia por la Isla ha seleccionado obras que el público habitualmente identifica con la guitarra clásica –páginas de Albéniz y Falla– antes de desembocar en el paraguayo Agustín Barrios Mangoré y Leo Brouwer y cerrar con piezas suyas y de otros autores cubanos.

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Joel Ortiz Avilés dijo:

1

8 de noviembre de 2018

09:16:23


....Como siempre detrás de un buen hombre, hay una buena mujer... ...Detrás de un buen alumno, están los buenos profesores. !!!!!!Felicidades por sus exitos alcanzados y por la vocación de contribuir a la formación de las nuevas generaciones!!!!!. Es la mejor forma de tributar al esfuerzos de quienes lo fromaron.