ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Los problemas al interior de la familia nutrieron la trama de la serie De amores y esperanzas. Foto: Tomada de Internet

De amores y esperanzas se despidió de la pantalla doméstica. Hubo también desamores y desencuentros, bajas pasiones humanas  y flaquezas morales, pero de lo que se trató fue de ventilarlas con absoluta franqueza y altura estética como para pensar que debe y  puede ser posible,  más temprano que tarde, contar en esta patria con «esa fusión dulcísima de amores y esperanzas» a la que aspiró José Martí.

Después de una primera temporada grávida de instancias logradas llegó al fin este último verano la segunda: 13 capítulos en los que fue posible seguir tramas diversas, a partir de la labor del mismo núcleo protagónico, los abogados de un bufete colectivo.

En términos de producción, la serie, como modalidad de la dramaturgia televisual, se avenía a lo que quería comunicar la realizadora Raquel González, historias singulares, circularmente construidas y  aparentemente desconectadas, pero confluyentes en intención y coherentes en estilo.

Desde la Cuba contemporánea, la del siglo XXI, la que transita por caminos inéditos y azarosos desde las últimas cuatro décadas de la centuria anterior, la de tantísimas tensiones, la que ha tenido que reinventarse a sí misma una y otra vez para salir adelante, se narran esas historias.

No por ser urbano, o por más precisión capitalino,  el escenario  se circunscribe a una estrecha representación local, porque la naturaleza y la repercusión de los conflictos  pueden darse, y  de hecho se dan, en muchas otras partes de nuestro archipiélago. El mérito de la serie, en cuanto a su perspectiva realista, estuvo en alejarse tanto de generalizaciones estériles como de pretensiones sociológicas, extremos que muchas veces han lastrado la dramaturgia audiovisual cubana y alimentado en el telespectador una falsa expectativa.

Cuando se tira el hilo de más de una trama, aflora una realidad que nos golpea: las deudas con el deseo de toda familia de poseer un lugar digno y propio para habitar. La vivienda se ha convertido en manzana de la discordia de no pocos núcleos familiares, fertilizada por el egoísmo, la ambición y la falta de escrúpulos. Y tanto como la vivienda, la codicia por las cosas materiales.

De otro lado adquieren entidad otros asuntos que emergen en  el día a día de estos tiempos: la incomunicación e incomprensiones entre padres e hijos, los divorcios traumáticos, la separación de familias originadas en la migración y la persistencia de prejuicios raciales. Notable es la  contribución  para que la exposición de estos y otros problemas muevan a la reflexión superadora, si en verdad, como  diría el poeta, queremos ser un tilín mejores.    

Denys Ramos, entre los jóvenes actores que pisan fuerte. Foto: Tomada de Cubadebate

En el tejido del guion, unos personajes son personas más completas que otras. En el ánimo de Raquel, también por fortuna, no ha primado la búsqueda de equilibrios. Cada quien es como es, en su complejidad, y responde de acuerdo con valores y  carencias. Por ello la serie  es creíble en su conjunto, aunque en ciertos momentos, los menos, haya caído en la tentación de la retórica moralizante.

Otro aporte de la serie pasa por haberse desmarcado de los tópicos del drama judicial, todo un género en la industria audiovisual hegemónica, con realizaciones estimables por su ingenio, como Boston Legal y Bull, o execrables como Caso cerrado. Aquí la dimensión humana de los juristas ocupa un primer plano. Son profesionales que padecen conflictos, caen y  se levantan  y no tienen recetas.

En la narración fotográfica de Felito García y la carga alegórica de la banda sonora con canciones y temas instrumentales de Silvio Rodríguez, encuentra Raquel apoyaturas imprescindibles. Pero, sin  lugar a dudas, en la actuación, en la sinceridad con que los principales personajes encararon la  encomienda, está la columna vertebral de la proyección.

No asombran, por sus probadas estaturas artísticas, los formidables desempeños de Corina Mestre, Jorge Martínez, Gerardo Riverón, Coralia Veloz, Rogelio Blaín, Irela Bravo, Rubén Breñas, Félix Pérez (extraordinario en su Jibarito), Néstor Jiménez, Yuliet Cruz (en cada papel siempre diferente), Félix Beatón, Violeta Rodríguez (madura y pletórica de matices), Jorge Enrique Caballero, Patricio Wood y Edith Massola, a quien siempre hemos ponderado como la tremenda actriz por encima de otros desempeños. Patricio y ella bordaron una relación que en manos de otros hubiera rodado por la pendiente del sentimentalismo más ramplón. Sorpresiva y bienvenida fue la irrupción en el capítulo final del argentino Gastón Pauls, a quien recordamos por Iluminados por el fuego, de Tristán Bauer, y su Ciro Bustos en Che,  de Steve Soderbergh.

Pero si de crecimiento actoral se trata, debemos reconocer las cotas alcanzadas por Denys Ramos, Yéssica Borroto, Paula Rodríguez y Darlyn Morales, representantes de una nueva generación que pisa fuerte.  

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Rms dijo:

21

5 de octubre de 2018

15:20:55


Muy buena la serie, quedo mejor que la novela cubana, por favor repitan en un tiempo que la televisión cubana pueda los 13 capitulos porque hay algunos que no pudimos ver igual que el capitulo de Jorgito Martinez en con 2 que se quieran 3 gracias

Loraine dijo:

22

5 de octubre de 2018

15:49:02


La verdad es que estuvo muy buena, muy acertadas y convincentes las actuaciones, además esa es nuestra realidad ojalá se hicieran más programas así.

Lucía dijo:

23

11 de octubre de 2018

15:44:39


Muy buena esta serie, espero tengo más temporadas, buenas actuaciones, buen guión, en sentido general bien todo, no somos perfectos, me encantó Paul, que dulce. La serie tenía violencia, pero no como en las últimas novelas que dan deseos de salir corriendo, es que uno tiene la esperanza de que se va a resolver de forma justa en un bufete perfecto, donde no hay favores-dinero de por medio, donde hay educación, ética, deseos de trabajar y hacerlo bien. Bueno el serial supera la vida real y no debía ser así.

omi dijo:

24

11 de octubre de 2018

16:12:09


el programa me encantó, ojalá y tenga una tercera temporada. felicitaciones a la dirección del programa y a todo ese elenco de actores.

Rigoberto Moiset Haití dijo:

25

13 de octubre de 2018

10:27:50


Muy buena serie. El reto está en mantener el listón a esa altura si llega una Tercera Temporada, que no quepa dudas que los televidentes la deseamos. FELICIDADES!! a la dirección y los actores de la misma.