ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Ray Lema. Foto: Cortesía del autor

Entre las tantas y valiosas personalidades artísticas de otras naciones que concurren a Jazz Plaza 2018, quiero llamar la atención sobre un músico singular. Viene de África y desde hace buen rato elude caminos trillados y  evade lugares comunes, pues se resiste a las clasificaciones al uso. Se llama Ray Lema y estuvo en La Habana para protagonizar una experiencia incitadora: liderar en el teatro Mella una presentación con estudiantes de nuestra Universidad de las Artes agrupados en una formación sinfónica.

Para ello trenzó alianzas con la casa de estudios superiores, la Comisión Nacional Cubana de la Unesco, y el director brasileño Joao Mauricio Galindo, titular de la Sinfónica del Estado de Sao Paulo, con la que a finales de la década pasada realizó un trabajo calificado por la crítica como un resultado sorprendente y plural.

Esta es la tercera estancia cubana de Lema. En enero de 2017 participó en la Casa de las Américas en la reunión con Comité Científico Internacional para la redacción de la monumental Historia General de África, lanzó la iniciativa para la formación de una coalición mundial de artistas a favor de esa obra, y compartió escena, en la Fábrica de Arte Cubano, con Harold y Ruy López Nussa, Aldo López Gavilán y Eme Alfonso. Años atrás había descubierto en La Habana el placer de tocar con Síntesis.

Lema es congolés y como tal nunca ha dejado de reflejar sus raíces étnicas en sus composiciones y ejecuciones. Pianista, vocalista y orquestador se ha interesado por amalgamar las diferentes vivencias sonoras de los grupos humanos: en una  primera instancia las de su tierra –cuando en los años 70 recibió el encargo de fundar el Ballet Nacional Folclórico de Zaire recorrió la extensa nación y recogió materiales en más de 200 locaciones- y luego las de otras regiones del mundo.

De ahí que el joven que para costearse los estudios trabajó por las noches en los bares de Kinshasa al cabo del tiempo concibió el proyecto Las Voces Búlgaras (1992)   y haya fundido las músicas rituales de los gwana marroquíes en un disco con la banda del Maleen Alikane (2011).

Del afropop al samba brasileño, de la rumba congolesa al free jazz, del piano solo y los pequeños formatos a las grandes orquestas y bandas, el trotamundos Lema ha hecho suyo el jazz como actitud. Una de sus últimas grabaciones así lo atestigua, Riddles (2016), con el pianista francés  Laurent de Wide.

HISTORIA Y FORMACIÓN EN EL COLOQUIO

Otro ángulo importante de Jazz Plaza 2018 transcurre en la Fábrica de  Arte Cubano. Sede del Coloquio Internacional sobre el género, el cual, por cierto, irá más allá al  dedicar espacios al homenaje a relevantes cultores cubanos de la música de concierto que cumplen centenarios —hoy jueves, por ejemplo, a las 10:00 a.m. habrá un panel sobre Harold Gramatges, Argeliers León y Alfredo Diez Nieto, este último activo y próximo a sus cien años de vida- así como también a Roberto Valera, por su cumpleaños 80, mañana viernes a la misma hora.

Al quedar inaugurado el Coloquio los participantes repasaron la incidencia histórica del saxofón en las bandas insulares —reflexiones a  cargo de tres eminentes instrumentistas: César Alejandro López, Evaristo Denis y Germán Velasco— y se asomaron a la formación actual, mediante lo que van haciendo adolescentes que estudian con César en el conservatorio Manuel Saumell.

También se beneficiaron de una  lección magistral impartida por el saxofonista norteamericano Víctor Goines, quien fue director del programa de jazz de la prestigiosa escuela Julliard y actualmente integrante de la orquesta del Lincoln Center y del septeto de Wynton Marsalis.

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