ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Ecos del Tivolí en una calle de Santiago. Foto: Agencia Cubana Son de Cuba

Quien diga que Antonio Fernández Ortiz, Ñico Saquito, se marchó de este mundo el 4 de agosto de 1982, hace 35 años, no sabe lo que dice.

Las guarachas de este santiaguero están vivas como nunca. Suenan aquí y allá, arrancan sonrisas y logran  que siga aflorando  la sana picardía de intérpretes y oyentes.

A la escuela de Ñico pertenecen otros ilustres e ingeniosos trovadores cubanos. Si la obra de Pedro Luis Ferrer, Alejandro García (Virulo) y David Álvarez resulta vigorosa y referencial en la renovación de la guaracha, y en el municipio tunero Amancio Rodríguez se ha sostenido un festival dedicado al género por iniciativa de Gaspar Esquivel, ahora mismo Tony Ávila se ha convertido en portaestandarte de una tradición irreductible.

El legado del autor de María Cristina, Cuidadito Compay gallo y Chencha la gambá inspiró la grabación de un fonograma que obtuvo este año un Premio Cubadisco, De mi viejo Santiago.

Doce piezas integran el eje principal de la producción de los Estudios Siboney, de la Egrem en Santiago de Cuba:  Esto sí es un son, La abeja loca, Yo sé que tú me odias; Yo sé, yo sé, yo sé, Quién será ella, Todos lo sabrán, La canción colosal y

Tu decisión se mueven dentro de la órbita guarachera, aunque con ciertos desplazamientos hacia otras especies del riquísimo espectro sonero.

En todos los casos saltan al oído textos rebosantes de humor inteligente y popular, salpicados de vivencias cotidianas y salidas imprevistas. Es la misma chispa que se aprecia en la conga    Feliciano tá’ cansá.

Un Ñico más apegado a la veta trovadoresca es el de Plegaria de un desterrado, Sacrificio de amor y el bolero que da título al álbum, En mi viejo Santiago.

Nadie conocía con anterioridad la mayoría de estas obras, nueve de ellas  nacidas en las postrimerías de la fecunda vida del guarachero mayor. Su nieto Alejandro entregó a la Egrem unos casetes que su padre había grabado a Ñico, quien nunca dejó a de componer, ni siquiera cuando se acercaba el final.

Debe considerarse una proeza de la industria discográfica santiaguera la limpieza, edición y digitalización de aquel material, que conserva el ambiente original de las tomas directas, tarea de la cual se encargaron el productor Jorge Luis Pujals y el ingeniero Máximo Espinosa.

Fue Pujals quien sugirió que el producto definitivo consistiera en un álbum doble: un disco con la voz de Ñico y otro con las interpretaciones del septeto Ecos del Tivolí. El experimentado productor sabía que esta agrupación, entre las tantas que prestigian el son en la urbe oriental, era capaz de guarachar al estilo de Ñico y, al mismo tiempo, expresar el suyo propio.

Bajo la dirección de Jorge Félix Cambet y con el acople de las voces de Iván Batista y Ángel Luis Shombert, Ecos del Tivolí sobresale por el dinamismo que imprimen a  cada una de sus interpretaciones.

En sus 25 años de existencia, el conjunto, que nació bajo un evidente influjo de la herencia del gran Miguel Matamoros, se ha identificado con el patrimonio sonoro oriental, del cual Ñico Saquito es una piedra sillar.

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Adrian Fuentes dijo:

1

3 de agosto de 2017

16:19:46


La importancia de esos “ecos”, va más allá de un fonograma; aunque se torna un buen aporte por parte de la insipiente industria del disco en Cuba. Si no sabemos hacerle llegar esa música a los contemporáneos de nada servirá el esfuerzo de cuidarla y preservarla como testimonio vivo de la nación. La música cubana es nuestra, somos entonces todos responsables de cuidarla y hacerla llegar a esta nueva “generación del paquete” que a veces pareciera que reniega de todo menos la boberia, cuando en verdad le desconoce por responsabilidades gubernamentales que van más allá de los intereses individuales. Felicito a los productores de esta nueva entrega; me quedo con las ganas de tener el disco, que aún no escucho por las emisoras.

Yansert dijo:

2

8 de agosto de 2017

10:15:57


Adrián: El dico puede encontrarlo en la red de Álbumes Kafé de la EGREM. Ahora mismo, si es de La Habana, le sugiero el Álbum Kafé del Pabellón Cuba, allí lo encontrará. Coincido con usted en que ya debiera estarse radiando y promocionándose más la música de Ecos del Tivolí presente en este fonograma ganador del premio Cubadisco 2017 en Compilación y Archivo.