ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Roberte Mamou, pianista belga. Foto: Web de Roberte Mamou

Roberte Mamou entregó en la jornada sinfónica del último domingo un Mozart diferente. Ni estridente ni virtuoso; ni exaltado ni volátil. Fraseo delicado pero grávido de contenido. Un ensayo sobre la levedad como estilo.

La pianista belga fue la principal protagonista del programa con el que la Orquesta Sinfónica Na­cional y su titular, el maestro En­rique Pérez Mesa, se sumaron a la agenda del festival Mozart Habana 2016.

Con una presencia notable en la vida musical de su país, y significativas incursiones en escenarios eu­ropeos, norteamericanos y japoneses, Mozart es una de sus fortalezas. Grabó la integral de las sonatas para piano e incluye en sus presentaciones habituales las obras maestras del austriaco.

Acá trajo el Concierto no. 12 en La mayor, compuesto en 1782, cuando contaba 26 años de edad. Fue escrito, como también el 11 y 13, para ser interpretado por el propio músico, que había roto por entonces con Colloredo, príncipe y arzobispo de Salzburgo, por lo que se estableció en Viena.

El propio Mozart refirió en carta a su padre: «Estos conciertos son un feliz intermedio entre lo que es de­masiado fácil y demasiado difícil; son muy brillantes, agradables al oído, y naturales, sin ser insípidos. Hay pasajes aquí y allí de los que únicamente los entendidos pueden obtener satisfacción; pero estos pa­sajes están escritos de forma que el oyente común los encontrará satisfactorios también...»

Pérez Mesa atemperó la masa instrumental a la concepción so­no­ra de la Mamou, por lo que se consiguió una empatía entre solista y orquesta.

La OSN abrió el programa con la ejecución de la obertura de la ópera La flauta mágica, como antesala a la interpretación de arias de Don Gio­vanni, otra de las obras cimeras del repertorio lírico de Mozart.

Milagros de los Ángeles dio lo que de ella se esperaba, pues ha sabido mantener una jerarquía ar­tística laboriosamente conquistada. Pero la noticia agradable provino de lo aportado por el tenor Harold López, por sus perspectivas de de­sa­rrollo, y sobre todo por la soprano Laura, joven talento ya en condiciones de dar el salto definitivo.

Hoy miércoles el público podrá reencontrarse con la pianista belga Roberte Mamou en la Basílica de San Francisco a las 6:00 p.m.,donde interpretará cuatro sonatas de Mozart.

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