ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Kyu Yeon Kim impresionó al público cubano. Foto: Cortesía del autor

La segunda semana del IV Encuentro de Jó­venes Pianistas tuvo un cierre dedicado a la es­cuela romántica europea representada por obras que clasifican entre las más virtuosas en el repertorio para solista y orquesta: el Con­cierto en La menor opus 16 (1872), del noruego Edvard Grieg, y el Concierto no. 3 en Re menor opus 30 (1909), del ruso Serguei Rach­maninov (1873-1943).

Grieg llegó el domingo a la escena del teatro Martí en las manos de la coreana Kyu Yeon Kim, artista de 30 años de edad, que luego de estudiar en Seúl, dio el salto a la arena internacional en el 2001 cuando mereció el primer premio en el concurso Gina Bachauer, en la ciudad norteamericana de Salt Lake City, al que siguieron nuevos lauros en Ginebra (2002), Dublín (2006), el Rei­na Isabel, de Bruselas (2010) y Cleveland (2011).

En fase de doctorarse con el profesor cubano Salomón Gadles Mikowsky en la Escuela de Música de Manhattan, este la invitó a la cita habanera para acometer un recital en la Basílica Menor de San Francisco con piezas de Mozart, Rameau, Schubert y Chopin, y asumir la obra de Grieg, con el respaldo de la Orquesta Sinfónica Nacional, esta vez conducida por la maestra Daiana García.

Kyu Yeon demostró poseer talento y temperamento para encarar una obra de pronta identificación temática con el auditorio. Con bravura acometió los pasajes que transcurren bajo ese signo en el primer y tercer movimientos, y desplegó su capacidad lírica en el adagio intermedio.

Ante el entusiasmo del público, la pianista coreana regaló dos piezas fuera de programa, una de ellas de nuestro Ignacio Cervantes, interpretada de manera sensible y apropiada.

Fue bueno corroborar que Aldo López Ga­vilán sigue siendo un pianista todoterreno, y un artista cuyo arsenal técnico está al servicio de la expresión, ya sea en la música de concierto como en la que personalmente cultiva en un entorno jazzístico para nada convencional.

Su Rachmaninov fue sencillamente fenomenal. Se ha hecho un lugar común hablar de las enormes dificultades que presenta esta partitura. Muchos prefieren el segundo concierto; de hecho es el más interpretado, pero el tercero, en cuanto a carga emocional, no queda atrás. Con esa convicción, Aldo recorrió una obra que ha tenido en un compatriota suyo, Jorge Luis Prats, a un excelente intérprete, como se puede apreciar en el frecuentado registro audiovisual de su intervención en marzo del 2014 con la Orquesta de París, bajo la dirección del estonio Paavo Jarvi.

En cuanto a la conducción orquestal por Daia­na García debe subrayarse el alto rigor profesional. Si Grieg resulta exigente, Ra­ch­ma­ni­nov, sobre todo en el movimiento final, lo es mucho más.

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NANCY CASTILLO SAVÓN dijo:

1

16 de junio de 2016

07:52:50


Seria bueno que el trabajo de Aldo Lopez Gavilan se expusieran en los medios de forma más asidua.

Jasón dijo:

2

17 de junio de 2016

05:48:23


Totalmente de acuerdo con Nancy