ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Con los ojos bien abiertos, las mentes despiertas y unas ganas tremendas de obrar bien, el sueño se hizo posible por primera vez en el verano del 2013. La Habana se merecía un festival de piano clásico, de puro piano en la ciudad de Saumell y Ruiz Espadero, de Cervantes y Cecilia Aristi, donde triunfó el guanabacoense Ernesto Lecuona y se distinguieron maestros como Hu­bert de Blanck, Margot Rojas y César Pérez Sen­tenat.

Una realidad y dos voluntades se conjugaron: la cosecha de medio siglo de un sistema docente que bajo el principio rector de una política cultural inclusiva multiplicó la capacidad de formación de los talentos, y la sinergia que muy pronto establecieron Eusebio Leal y Salomón Gadles Mi­kowsky.

“Aquí lo importante es la música que levanta el espíritu y congrega a las naciones por la paz, y que permite asociarnos a lo que un sabio llamó la sublime armonía, eso es lo más importante. A mí me interesa que venga el público, los jóvenes, que estén las personas”, dijo Leal al promover la idea y poner a disposición del evento las instituciones de la red de la Oficina del Historiador de la Ciudad.

Gadles, cubano hasta la médula aun cuando desde mediados de los años 50 del pasado siglo enrumbó su carrera en Estados Unidos,  invitó a varios de sus discípulos en la Manhattan School of Music, de Nueva York, reconocidos en diversos escenarios internacionales, “pero que nunca han tocado en Cuba, y es hora de regresar aquí a mi patria para presentar y compartir con la escuela pianística cubana el trabajo de tantos años de pedagogía”.

¿Cómo no aportar a tan noble idea? Pronta fue la respuesta del Ministerio de Cultura, el Centro Nacional de Música de Concierto, la Orquesta Sinfónica Nacional, el Instituto Superior de Arte, el Lyceum Mozartiano de La Habana, la Oficina Leo Brouwer, los Estudios Ojalá, de Silvio Rodríguez… Nació así el Encuentro de Jóvenes Pianistas, cuya cuarta edición se efectuará del 2 al 26 de junio en tres plazas, el teatro Martí, la Basílica Menor de San Francisco y la sala Ignacio Cervantes, dotadas de magníficos instrumentos, dos de ellos donados por Mikowsky.

Para celebrar el nuevo convite, Leal escribió un mensaje en el que observa: “Armenia, Belarús, China, Corea del Sur, Egipto, Estados Unidos y Ru­sia serán los países de donde provengan los 17 in­térpretes foráneos, todos alumnos de Miko­wsky, en su mayoría multilaureados y protagonistas de exitosas carreras desde su más temprana juventud. A ellos se suman nueve representantes cubanos, también de excelente nivel e igualmente ac­re­e­­dores de premios dentro y fuera de nuestras costas. Sus carreras han sido fruto de la vocación magisterial de la escuela de piano cubana en la que destacan profesores como Teresita Junco, Alicia Perea, Frank Fernández, Ulises Hernández, Mer­cedes Estévez, Hortensia Upmann, María Teresa Pita, Andrés Alén, Miriam Cruz, Rosalía Capote, Danae Ulacia, Miriam Valdés, María Caridad Valdés, An­drea Mesa, Ernán López Nussa, Liana Fernández, Patricio Malcolm, y Aldo López Ga­vilán, entre otros”.

Es difícil encontrar en otro festival que se le parezca la programación de nueve funciones con respaldo orquestal, ocho a cargo de la Sinfónica Nacional y la otra de una agrupación juvenil, la del Lyceum Mozartiano de La Habana adjunto a la Universidad de las Artes.

Los repertorios abarcan el patrimonio pianístico occidental en la órbita de la música de concierto, desde la era barroca hasta la contemporaneidad. Como curiosidad, en las sesiones con orquesta que tendrán lugar en el teatro Mar­tí, se interpretarán los dos conciertos de Franz Liszt —por el ru­so Alexander Mo­u­tou­z­kine en la velada inaugural— y los dos de Chopin —por el chino Yuan Sheng el jueves 23 de junio—, pero también debe despertar el interés la ejecución de autores poco frecuentados en la vida musical cubana como el español Antonio Soler (1729–1783) —el armenio Hayk Arsenian le de­dicará un monográfico el viernes 3 de junio en la sala Cervantes—, y el francés Jean Philippe Ra­meau (1683–1764) —en los programas de Kyu Yeon Kim del sábado 11 en la Basílica y de Sining Liu el domingo 19 en la Cer­vantes.

Aunque obviamente todos los intérpretes convocados son jóvenes y con ejecutorias en pleno desarrollo, llaman la atención entre los cubanos las edades de Lisa María Blanco (nació en 1995) y  Ahmed Alom (en 1998), ella ganadora del Con­curso Internacional Musicalia, de La Habana, en el 2015; él, primer premio en el Concurso María Clara Cullell, de Costa Rica. De los visitantes, los “superjóvenes” son  las chinas Sining Liu (1997) y Ssu Hsuan Li ( 2000).

Jóvenes veteranos, muy ligados a Mikowsky, son el chino Yuan Sheng y la norteamericana Simone Dinnerstein, am­bos de 44 años. El primero descubrió a Cuba, y fue descubierto por nosotros, en el 2000 cuando ga­nó el internacional Ig­nacio Cervantes. La Di­nn­erstein pertenece al catálogo de la Sony Classical Re­cords desde el 2010 y asumirá el sábado 25 en la Basílica, junto a la violinista Jenny Peña, la flautista Niurka Gon­zález y la orquesta del Lyceum Mozartiano, bajo la conducción de José A. Mé­n­dez Padrón, el quinto de los célebres Con­ciertos de Bran­deburgo, de Johann Se­bas­tian Bach.

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francisco dijo:

1

31 de mayo de 2016

07:37:54


La Habana será la capital mundial del Piano. Excelente noticia.

Rafael Rodríguez Beltrán dijo:

2

31 de mayo de 2016

07:51:22


Muchas gracias por toda esta información previa, que nos permite organizarnos para esta fiesta musical. Por cierto, casi todas las referencias consultadas escriben Arizti. Un saludo muy agradecido.

Paco dijo:

3

31 de mayo de 2016

08:17:28


Es imperdonable no mencionar al gran Bola de Nieve, Que pasa?.