ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Armando Miguel y Yotuel Romero, en El acompañante. Foto: Fotograma de la Película

Después de ver El acompañante (Pavel Giroud, Cuba 2015) cabe preguntarse si el guion que le dio vida es el mismo premiado por varias enti­dades internacionales, o si el director transformó en el camino de la rea­li­zación la escritura original buscan­do, quizá, el favor de una amplia au­diencia todavía dada a entusiasmarse con un cine amparado en fórmulas.

Y es que en el guion tiene el filme uno de sus principales escollos.

Son demasiados los clichés me­lo­­dramáticos y lugares comunes a los que se recurre para tratar de man­tener en alto una historia interesante, pero que trasluce las formas de un tipo de “cine medio norteamericano”, ligero y simpaticón (no obstante el drama que cuenta) incluyen­do los alientos voluntariosos de aquel Ro­cky (1976), apropiación que pa­rece ser más un fácil agarre sentimental, que un guiño de complicidad, u homenaje, al glamoroso bo­xeador interpretado por Sylvester Stallone.

Los acontecimientos transcurren en Cuba, en los años ochenta, cuando los primeros enfermos del SIDA son aislados y tratados clínicamente en un lugar conocido como Los Co­cos. Tiempos de prejuicios e incer­tidumbres, en que no mucho se sa­bía sobre la enfermedad y la manera de evitar su proliferación.

A los contagiados se les asigna un acompañante que deberá estar con ellos en cada salida al exterior y lle­var un informe detallado de lo que hacen. Es así que el enfermo (Ar­man­do Miguel) es supervisado por un campeón del boxeo (Yotuel Ro­me­ro) quien, sancionado por do­par­se, de­be estar un año fuera del cuadrilátero.

Ambos hombres, por excepción y necesidad del guion, convivirán juntos en una misma habitación del centro asistencial y ahí, entre buenos momentos de humor, y otros no tanto, nacerá una amistad.

El enfermo es un joven simpático e inadaptado que cuenta con triste ironía cómo, después de haber realizado él solo una gran hazaña bélica en tierras africanas, pierde su libertad en un hospital que trata de alargarle la vida.

Y él, a la manera del Jack Ni­cholson de Atrapado sin salida (Mi­los Forman, 1975) tiene que alcanzar esa libertad a cualquier precio, incluyendo las peripecias de una sa­lida ilegal del país.

El boxeador, por su parte, desea redimirse y demostrar que sigue siendo el mejor.

Hay en El acompañante situaciones y personajes a los que les faltan cuidado y calado, lo mismo en su concepción literaria, que en las plasmaciones escénicas y, por tanto, se mueven en un espacio en el que (no obstante las buenas actuaciones de algunos intérpretes, a partir de lo que se les está pidiendo), predomina lo arquetípico.

Así encontramos al médico, vi­llano hasta lo inimaginable, que se quiere acostar con la bella enferma y luego sigue haciendo atrocidades al más puro estilo del folletín decimonono; el apostador, reiterando con subrayados propios de un có­mic su afán por jugar; el entrenador de boxeo (con todas las escenas re­feridas al entrenamiento y luego el combate final al más puro estilo de lo muchas veces visto —con ese hom­bro dañado que obliga al protagonista, zurdo, a virarse a la derecha, algo que cualquier boxeador sabe, pero el de la película se extra­ña que pueda hacerse—; el alto je­fe militar, padre del enfermo, que nie­ga con saña al hijo héroe porque se contagió con el SIDA; el montaje pa­ralelo final (que tantos directores le han copiado a Coppola de El pa­drino), en este caso el prota­go­nis­­ta vi­viendo momentos terribles de la en­fermedad, mientras el boxeador ga­na la pelea; la mujer que prepara la salida del país y además de dinero le pide al enfermo sangre para contagiar a su marido preso y así, en lugar de purgar 20 años tras las rejas, vaya a comer bien al sanatorio, as­pecto ya tratado desde otra trama más complicada y verosímil por Ge­rardo Chijona en Boleto al paraíso.

No faltan en El acompañante mo­­mentos bien plasmados en sus propósitos simbólicos, pero predominan más el refrito y la mano fabricante de emociones per se, que un aliento imaginativo que permita ha­blar de un estilo de realización para esta pe­lícula.

En cuanto a las actuaciones protagónicas, hay diferencias: si bien Yotuel Romero saca el personaje del boxeador con decoro, tiene ante si a quien, luego de pasar por Conducta y Melaza se ha convertido en uno de los actores mejor dotados del cine cubano, Armando Miguel.

Él es un punto a favor de esta pe­lícula.

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Francisco dijo:

1

7 de diciembre de 2015

05:10:59


Qué triste es el vivir así! Qué decada es esta? Hace mucha falta la educación social y el compromiso con ella! Que des-humanidad!.

Oliverio dijo:

2

7 de diciembre de 2015

08:31:22


Decepcionante película después de hablarse mucho de ella. Llena de trucos sentimentales y con poco aliento para justificar su duración, Algo así como si un boxeador mañoso tratara de mantenerse en pie a puro truco. Oliverio

Jvidal@ dijo:

3

7 de diciembre de 2015

08:50:26


No he visto la película pero sí viví esa experiencia con la madre de mi hija, estudiante de medicina en esos años que salía de acompañante, fue una experiencia traumática y desgarradora, aquellas maravillosas personas fueron falleciendo unas tras otras, había mucho desconocimiento y muchos temores.

Hugo Garcia dijo:

4

7 de diciembre de 2015

11:59:30


Por favor. No eran enfermos del SIDA sino del VIH. ¿No se percatan del daño que el aspecto lingüístico está haciendo en la educación de la gente con respecto al VIH? El SIDA es la enfermedad mortal que es causada por el virus y las enfermedades oportunistas. EL VIH es simplemente un virus. Si no logramos usar la posición privilegiada de los que escriben y publican para luchar contra el temor, el estigma social y los mitos de la enfermedad, jamás tendremos sociedades saludables.

Yo dijo:

5

7 de diciembre de 2015

15:41:46


lo mejor de la pelicula son las actuaciones

Dra. Oresia dijo:

6

7 de diciembre de 2015

19:00:22


No he visto la pelicula y la crítica acaba de quitarme el entusiasmo que tenía pues se bien de lo que se está hablando, en los años 86/87 aproximadamente tambien era estudiante de Medicina y fui de esos acompañantes...........habia entre aquellos enfermos personas maravillosas como dice jvidal@ y otras que no lo eran tanto.....en ese lugar se encontraban personas de diferente extracción social y calidad humana que por diferentes vias habian llegado al mismo punto, todavia a veces me pregunto como serian los minutos finales de mi acompañado que fue siempre el mismo porque tambien es cierto que se establecian lazos humanos entre el binomio, me habria gustado saber de su familia......que pasó despues....en fin de que fue dramático nadie puede tener dudas

Luis dijo:

7

7 de diciembre de 2015

20:44:23


Pues a mi, y lo generalizó a los cientos de personas que estaban a mi lado cuando saliamos del cine, nos encantó esa película, humana y con una mirada puesta en una llaga de la que pocas veces nos gusta que se hable. Confío en la profesionalidad del critico de cine que escribe este artículo pero me parece que lo hace con daño, con predisposición. Más cuando esa película está en medio del concurso del festival.. será que no podía publicarse al día siguiente que termine el mismo y así no prejuiciar a un publico avido de peliculas cubanas pero que en esta encontrará algo "diferente" por más que el escritor se digne a hacerlo ver con sus ojos de profesional viciado..? invito a todos a que la vean y saquen sus propias conclusiones. Les reitero que es una película cubana que no hay que dejar de ver y de la que la mayoría saldrá emocionado y conversando sobre el tema.

Laura dijo:

8

7 de diciembre de 2015

20:50:00


A mi también me gustó mucho y efectivamente la gente que la vió a mi alrededor interactuó con la película, disfrutando en los momentos que debía y sufriendo en los otros. Muchos salieron llorando, para mi sorpresa la mayoría hombres y no precisamente homosexuales si siendo este un cliché de película. Me uno a la invitación de que no dejen de verla, por más que haya una larga cola vale la pena. Los actores están muy bien todos, mi felicitación especial para Yotuel que me sorprendió y por supuesto para Armando Miguel que en cada película está mejor y mejor.

Alba dijo:

9

8 de diciembre de 2015

09:10:52


Luego de leer este artículo de Rolando me han dado más ganas de ver la película, debe estar buenísima

Arsenio dijo:

10

8 de diciembre de 2015

11:04:41


Me he leido el artículo dos veces y en él se dice lo mismo que entusiasma a los que aquí defienden la película. Está hecha para un público que todavía se emociona viendo fórmulas viejas y esquemas sentimentales hollywudenses. Si les gustó felicidades. pero el arte es otras cosa, algo así Como La obra del siglo, de Machado Quintela, veanla y verán que la del boxeador es una peliculita y la otra una obra contundente, Arsenio

Mandy dijo:

11

9 de diciembre de 2015

11:16:50


Ya vi la película y le puedo hacegurar a todo el que lea esto que se hacerque al cine que está estupenda, todo el cine terminó llorando.

sara dijo:

12

9 de diciembre de 2015

13:06:05


el acompañante, es manipulación pura...a mi no me gustó nada...y larga por gusto además...no me parece para nada que esté entre las mejores del festival.

lily dijo:

13

9 de diciembre de 2015

13:10:51


EL TEMA ES MUY INTERESANTE, PERO MUY DELICADO. ME ENCANTARÍA VERLA, PERO EL QUE NO ME GUSTA ES EL TAL YOTUEL, YO TENGO LA IMPRESIÓN QUE NI CANTA NI COME FRUTAS...

Roberto dijo:

14

9 de diciembre de 2015

13:14:21


me alegro de haber leido la crítica..ya sé que no es de las que perseguré...

Manuel dijo:

15

9 de diciembre de 2015

18:26:19


Lei este artículo el lunes y solo me motivó más a hacer una larga cola anoche para verla en el Chaplín: éxito rotundo con el público, la película más humana pese al tema que aborda, que he visto en años y sin duda alguna la mejor cubana de los últimos años. Me dicen que pese a que llovió toda la mañana de ayer martes, la parte de abajo del cine se llenó para verla y creanme que valió la pena. Gracias al crítico por confirmarme que su análisis iba permeado de cierto resquemor hacia ese cine independiente que se va realizando en la Isla y que deberia dejar de verse como algo marginal, malo o diferente al cine que por décadas ha realizado ese gran instituto que es el ICAIC, todo es cine cubano y esta película es una verdadera muestra de la calidad que tambien aquel cine puede hacer. Felicitaciones a director, actores, productores por esta hermosa película.

lila dijo:

16

10 de diciembre de 2015

07:01:05


gracias, arsenio, gracias! hay día en que una se levanta pensando que nos comió la gran mediocridad y que la gente, en grande, ha perdido toda capacidad de diferenciar entre cosilla y arte, entre esencia y cáscara.Pero un Arsenio, en medio de esta conversación, alienta, hombre.

lila dijo:

17

10 de diciembre de 2015

07:03:41


luis, que mal, por dios, no hay un solo argumento válido en lo que propones.

Oliverio dijo:

18

10 de diciembre de 2015

08:50:56


"La gente lloraba", dicen algunos aquí y por suerte otros se dan cuenta que la película, a falta de otros rigores más convincentes, busca precisamente eso, que la gente llore, como lloraba mi abuelita en tiempos de Libertad Lamarque. Los trucos del melodrama son los mismos, . !A gozar llorando, pues! Oliverio

Esperanza dijo:

19

10 de diciembre de 2015

12:50:44


Lo q mas me alento a verla fue precisamente la critica de RPB la senti demasiado hostil mas q critica cinematografica me parecio, resentimiento?, odio? Y muchas cosas mas o al director o a alguien implicado en ella porque la cosidero una critica baja el critico esta en su derecho de no gustarle pero exagero Se q esto no lo van a publicar pero si de verdad quieren honestidad aqui esta a pesar de que el critico queria q nadie fuera los cines estaban repletos YO FUI LA VI Y ME ENCANTO JAJAJJJJJ

yoe dijo:

20

10 de diciembre de 2015

15:43:22


A mi me han hablado de la película y todoslos comentarios han sido positivos, en especial de la actuación de Armando Miguel que cabe resaltar que es un actorazo y que va en camino de convertirse en el mejor actor masulino de Cuba ,claro está después del excelentísimo Enrique Molina.