ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El maestro en una de sus más recientes presentaciones. Foto: Archivo

En el centro, desde luego, está el piano. Pero a partir de su temprana y entrañable relación con el instrumento, que se remonta a los días de la infancia en Mayarí, al norte del territorio oriental, bajo la mirada de su madre, la maestra Altagracia Tamayo, no ha habido actividad creadora ajena a sus intereses.

Pianista, compositor, orquestador, pedagogo, productor discográfico, organizador de espectáculos, promotor cultural constituyen facetas de una proyección poliédrica caracterizada por la intensidad, el rigor y la pasión.

UN PIANISTA EXIGENTE QUE INVESTIGA


En el ámbito de la música de concierto, Frank hizo notar su talento en los años 60. Cada recital o presentación con la Orquesta Sinfónica Nacional —es el solista de mayor número de comparecencias con ese organismo— desata, desde entonces, fervores en amplios auditorios.

Su identidad con las escuelas clásica y romántica europeas —algo que aprendió muy bien tanto en Cuba como en el Conservatorio Chaikovski de Moscú, donde egresó con Título de Oro— lo ha convertido en uno de los más sobresalientes intérpretes contemporáneos de las obras de los compositores de esas tendencias, aplaudido en 38 países. No han faltado, sin embargo, obras barrocas, impresionistas y contemporáneas.

El pianista cubano junto al titular de la Orquesta Sinfónica Nacional, el maestro Enrique Pérez Mesa. Foto: Archivo

Ese reconocimiento le ha valido ser protagonista de hitos de notable significación: el primer solista latinoamericano en estrenar una sala de conciertos en Alemania (la Schauspielhausde Berlín); el primer cubano en debutar en la gran sala de la Filarmónica de Osaka; la ejecución del célebre Concierto no. 1, de Chaikovski, en la sala Smetana, de Praga, cien años después de que el propio compositor lo estrenara en dicha plaza al frente de la orquesta; el primer cubano en presentarse en la gran sala del Conservatorio Chaikovski, de Moscú y la gala de clausura en París de la agenda por el cincuentenario de la UNESCO.

En medio de esa meritoria carrera internacional, el pianista siempre ha tenido en cuenta, ante todo, a los suyos. El público cubano recuerda la portentosa hazaña de ejecutar en dos veladas consecutivas los cinco conciertos para piano de Beethoven, su motivación para involucrar a nueve amigos pintores en la apertura del Año Chopin —pronto dispondremos de registros audiovisuales que recrean ambos acontecimientos—, y la inauguración de las salas Dolores, de Santiago de Cuba, la Basílica Menor de San Francisco y la del Memorial José Martí.

Fiel a sus raíces, Frank le ha prestado atención al legado de la escuela cubana de piano. El centenario de Ernesto Lecuona lo tuvo como protagonista de primer orden y es habitual en sus recitales dentro y fuera de Cuba la inclusión de obras de este autor.

Justamente la faceta del investigador se revela no solo en los exhaustivos estudios previos al abordaje del aludido ciclo beethoveniano, sino en el trabajo para la edición crítica y la grabación de la integral de las danzas y contradanzas de Manuel Saumell e Ignacio Cervantes.

CON EL ALMA EN LA TROVA Y EL SON

El catálogo de la discografía de Frank es sencillamente impresionante: más de 200 títulos hasta la fecha. Sin embargo llama la atención que los registros de su saga como pianista concertista es considerablemente menor si se compara con la que lo vincula a diversas expresiones de la música popular, tanto en su condición de intérprete como en la de arreglista, director y productor.

Por su formación y sensibilidad, Frank puede calificarse como sonero y trovador de cuerpo entero. Ahí están sus contribuciones a los discos iniciales de Silvio Rodríguez, a registros de los grupos Manguaré y Nuestra América y a fonogramas y conciertos del puertorriqueño Danny Rivera, el español Luis Eduardo Aute, la dominicana Sonia Silvestre y los cubanos Omara Portuondo, Pablo Milanés, Noel Nicola, Augusto Blanca, Miriam Ramos, Bárbara Llanes, y Anabel López, entre otros.

Pero también su impronta se encuentra en el comienzo de la trama discográfica de Son 14 y Adalberto Álvarez, en las colaboraciones con el ícono de la música campesina Celina González y hasta en el universo folclórico con Los Muñequitos de Matanzas y el Team Cuba de la Rumba.

EL CREADOR, EL MAESTRO, EL CIUDADANO
Quien recibe, tiene el deber de entregar. Esa ha sido una máxima en la carrera pedagógica de Frank, que no se ha limitado al trabajo directo en el conservatorio. Sus alumnos acumulan 27 premios internacionales y una treintena de títulos en certámenes nacionales. Se trata de una vocación que surgió desde los tempranos días en Mayarí, cuando fundó y dirigió una coral de aficionados.

Su obra como compositor merece un análisis detallado que escapa al espacio de este artículo. Bastaría Zapateo por derecho para situarlo en una posición de vanguardia entre los autores cubanos contemporáneos. El reconocimiento mayúsculo a esta zona de su creación se tiene ante la certeza de que muchas de sus partituras forman parte de la banda sonora de nuestras vidas, desde la música para la serie La gran rebelión y las telenovelas Tierra brava y Cuando el agua regresa a la tierra hasta la labor para la documentalística de Roberto Chile y Estela Bravo.

Y luego pesa su comprometida proyección ciudadana en conmemoraciones patrióticas, Festivales Mundiales de la Juventud y los Estudiantes y la dotación de pianos para nuestras salas de concierto.

Es difícil resumir en pocas líneas las muchas vidas de Frank Fernández. Pero al reunirlas a todas se puede concluir que arte y servicio se anudan en una sola y gran vida.

TRES OPINIONES

Quien haya tenido un disco mío en sus manos, podrá leer el nombre de Frank Fernández, a veces como arreglista, como coarreglista, como asesor artístico o como productor. Ahora quiero agregar, cosa que no suele salir en los discos, que Frank Fernández, además, es compañero, hermano y maestro.(…) Su madurez artística y humana ha sido determinante, en muchos casos, no solo para mi trabajo, sino para todo el movimiento de la Nueva Trova”. (Silvio Rodríguez, trovador cubano).

Frank Fernández, gran figura ya establecida del piano contemporáneo, considerado como uno de los valores de la música mundial, penetra en lo recóndito del pensamiento de los autores con la fácil naturaleza del iluminado que dialoga con Bach, Beethoven o Chopin. (Rhazés Hernández, crítico venezolano).

Frank ha sido el mejor alumno de mi clase porque él no es solo pianista. Al haber estudiado dirección coral, ser compositor y tener esos contactos con la música popular latinoamericana, su sonido se caracteriza por un cantábile tan personal y expresivo que uno es capaz de reconocer su interpretación aun sin estarlo viendo. (Víctor Merzhanov, pianista y pedagogo ruso).

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Luis dijo:

1

14 de marzo de 2014

07:53:39


Es un orgullo para todo cubano contar con figuras de la talla de Frank Fernandez o Chucho Valdes.

Orlando dijo:

2

18 de marzo de 2014

03:37:18


Gracias por divulgar esa amplia obra de Frank. Ese gran músico cubano se lo merece.

Carlos dijo:

3

18 de marzo de 2014

09:22:38


Muchas Felicidades para ese grande de la música cubana y del mundo

Asela dijo:

4

18 de marzo de 2014

09:43:00


Cuando se habla de un gran musico en letras mayusculas, se habla del Maestro Frank Fernandez, de quien ademas de si virtuosismo conocemos su modestia, lo admiro y en un momento le dedique un poema titulado "Esas manos" las cuales son maravillosas, felicidades en su reciente cumpleaños, un abrazo y salud.

marcos godoy villasmil dijo:

5

18 de marzo de 2014

10:17:05


muchas felicidades y larga vida para este músico maravilloso,un prolongado aplauso para ti desde Venezuela en este dia...