Proveniente de sus días de investigador trashumante por campos y montañas del país, Miguel Barnet dio a conocer en 1978 el libro Akeké y la jutía, una deliciosa colección de fábulas que el Estudio Teatral La Chinche presenta en la sala Adolfo Llauradó bajo la dirección de Lizette Silverio y un joven elenco que traspone, con modernidad y dinamismo, el universo recogido por el etnólogo y poeta.
Akeké y la jutía permanecerá en escena todo el mes de marzo, sábados y domingos, a las 11:00 a.m., y los padres acompañantes podrán comprobar cómo no hay edad específica para el disfrute de un espectáculo cuando el arte está marcado por el talento. Una obra que recurre a los más diversos elementos —entre ellos un recorrido por la música popular— para integrar la magia de su contenido literario.
Descubrir Akeké y la jutía en el teatro fue volver a entrar en contacto con los gallos, la jicoteas, las lechuzas, toda una fauna (que ya quisiera Walt Disney) en la que se entremezclan legados africanos e hispanos asentados en nuestra tierra y que un día de 1979 (¿o 1980?), el propio Barnet me presentó al entrar ambos en una librería de Pinar del Río y (contentura suprema) encontrarse él allí con su libro.
Libro que treinta y cinco años después, al regresar del teatro, pongo en manos de mi hija para que lea y compare cómo la letra proveniente del cuento oral se puede convertir en una fiesta de los sentidos.
Muy bien lo recoge Jaime Gómez Triana en sus palabras de presentación a la obra cuando, al referirse al latido interior de nuestras tradiciones, expresa: “La fuerza de la oralidad que Barnet preserva en su escritura, y la referencia de los cantos, las fiestas y el baile nos ha permitido convocar imaginarios y personajes”.
Despojada de innecesarios didacticismos, la puesta de Lizette Silverio junta diez de las fábulas recogidas en el libro y propone, desde una visualidad cuidada, una relectura que funde los elementos propios del teatro y la danza con la narración oral, lo cual busca despertar el interés de diversos públicos, pero en particular llamar la atención de niños y jóvenes sobre esa fuente viva e inagotable que es nuestra cultura.












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Mary dijo:
1
14 de marzo de 2014
18:59:09
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