ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Deseoso de ayudar y aún sin conocer al detalle la responsabilidad que asumía, Efraín Ramírez accedió a ser fiador de un amigo recién estrenado como trabajador por cuenta propia, quien solicitó un crédito bancario para ese despegue inicial.

El monto pedido, a su juicio, no era muy elevado, y sin mucho protocolo firmó el contrato donde se explicitaba su compromiso de honrar la deuda en caso de que el titular del crédito (su amigo), por cualquier motivo, dejara de pagarla. Algo que a decir verdad le parecía imposible.

Lo cierto es que a la vuelta de unos meses el salario de Efraín ha empezado a sufrir descuentos, pues el banco, ante los impagos de su cliente, ha comenzado a ejecutar la garantía presentada.

Ya sea por ingenuidad o desconocimiento, esta es una historia con muchos rostros. Y sus raíces se hincan en un fenómeno más complejo: la ausencia de una cultura financiera y crediticia que le permita a la población, por un lado, comprender la importancia de aportar garantías para solicitar financiamientos; y por otro, evaluar los riesgos que asume cuando funge como garante de una deuda.

Aunque el otorgamiento de créditos a las personas naturales, en especial a los trabajadores vinculados al sector no estatal, se corresponde con la voluntad del Estado de apoyar a este segmento, todavía el acceso a estos préstamos es limitado.

Desde la entrada en vigor del Decreto Ley No. 289, en diciembre del 2011, De los créditos a las personas naturales y otros servicios bancarios, el Banco de Crédito y Comercio (Bandec), con unas 200 sucursales en el país, ha logrado financiar apenas el 6 % de su mercado potencial de trabajadores por cuenta propia, ascendente a 286 000 aproximadamente.

Respecto a las cooperativas no agropecuarias (CNA), las cuales se rigen por los mismos principios de esta normativa, solo 24, de las 141 que operan hoy con Bandec, resultan beneficiarias de créditos. De forma general, los nuevos modelos de gestión representan apenas el 1,4 % de la cartera de clientes del banco.

Entre los factores que han incidido en esta relación menguada figura, justamente, en opinión de algunos directivos de Bandec, las limitaciones de los clientes para aportar determinadas garantías contempladas en las normas vigentes, cuya posterior ejecución por las instancias bancarias –excepto en el caso de los fiadores y las garantías líquidas (cuentas, depósitos)– «tiene mayor o menor grado de complejidad».

UN PASO ADELANTE, ¿DOS ATRÁS?

El apoyo desde las instituciones bancarias al sector no estatal, como parte de la actualización del modelo económico, se materializó con la entrada en vigor en diciembre del 2011 del Decreto Ley No. 289, unido a otras normas complementarias que regulan, desde entonces, el modo en que los bancos deben relacionarse con este segmento de clientes.

Fue el 2012, al decir de Vivian Sorolla Fernández, directora comercial de la oficina central de Bandec, un año de adaptación para todo el sistema bancario, pues no existía una experiencia previa de trabajo en esta actividad.

«Lo primero fue capacitarnos, establecer procedimientos y determinar las mejores formas de acercamiento, las cuales, en ese periodo, no tuvieron el efecto esperado».

Ya en el 2013, rememora, comenzó a vislumbrarse un despunte de la política crediticia; pero muy tímido, por lo que se aprobaron un grupo de flexibilizaciones relacionadas con los montos a solicitar, los periodos de gracia fijados… También en ese año entró en vigor la Instrucción No.1, del Banco Central de Cuba, referida a las nuevas garantías que podían respaldar los financiamientos.

A partir de ahí la gestión con el sector no estatal se fue ampliando poco a poco, aunque signada por su cadencia lenta, en la que ha tenido que ver, de acuerdo con Sorolla Fernández, la introducción del uso de garantías como requisito para acceder a los créditos.

Antes de la implementación de esta norma, dice, la población no tenía percepción sobre el empleo de las garantías. Además de los fiadores (codeudores) y las líquidas (cuentas de ahorro) que ya se contemplaban, la Instrucción No.1 introdujo otras, que abren el diapasón.

En ese sentido, la norma establece el uso de prendas: joyas, alhajas o cualquier otro bien de metal o piedras preciosas, bienes patrimoniales, vehículos de motor y bienes agropecuarios (ganado mayor, tractores, cosechadoras…), así como la hipoteca de viviendas de descanso o veraneo o solares yermos.

Los trámites que involucran bienes agropecuarios transcurren de manera adecuada, significa Loreta Barrios Rodríguez, subdirectora de nuevas formas de gestión de la oficina central de Bandec. Sin embargo, el uso de joyas, los bienes patrimoniales o las hipotecas resultan «casi impracticables».

En cuanto a las joyas, reconoce, existe un procedimiento para tasarlas y comercializarlas, pero no está lo suficientemente engranado; para los bienes patrimoniales no existe ni siquiera el mecanismo. También menciona las complejidades que involucran a las casas y los vehículos a la hora de su ejecución como garantías.

Y cuando se trata de las CNA, en palabras de Barrios Rodríguez, las negociaciones se hacen más engorrosas, pues los bienes no pertenecen, en la mayoría de los casos, a las cooperativas.

Por el momento, apunta, «han sido bajos los impagos de los créditos concedidos al sector no estatal, los cuales se han orientado en un 97 % a las inversiones y a capital de trabajo. De ahí que no en todos los casos haya sido necesario ejecutar las garantías. Antes de llegar a ello se tratan de agotar otros recursos como la renegociación de la deuda».

De cualquier forma, sostiene Vivian Sorolla, se siguen buscando alternativas que permitan el uso de nuevas garantías que hoy no se contemplan.

«Se continúa potenciando, además, la labor de educación financiera, enfocada hacia la seguridad jurídica de operar con los bancos y a la importancia de desarrollar modalidades de ahorro para acceder a cualquier crédito. También destacan entre las prioridades favorecer la bancarización de los clientes y el uso de instrumentos de pago que sustituyan el manejo directo del efectivo».

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manoel goncalves dijo:

1

12 de abril de 2018

04:21:21


obtener un credito en mi pais es una agonia,mientras,con un salario que no cubre las necesidades de mi familia,con una mano delante y otra detras soy fiel a la revolucion.

Jorge dijo:

2

12 de abril de 2018

08:12:23


Dice Yudy Castro Morales: “… Ya sea por ingenuidad o desconocimiento, esta es una historia con muchos rostros. Y sus raíces se hincan en un fenómeno más complejo: la ausencia de una cultura financiera y crediticia…” Es una gran realidad, ¿el principal culpable? El Estado, que no ha asegurado o garantizado elevar esta cultura. ¿Ejemplos? Varios: Casi ningún cubano conoce lo mínimo sobre Finanzas o Economía en general, incluso en los propios centros de trabajo nadie sabe nada sobre estos temas importantes (excepto los 2 ó 3 responsables directos de la economía y finanzas), no se conocen los planes, se discuten y se muestran pero nadie es capaz de interpretarlos, nadie sabe por qué se afecta su salario, y un montón de incógnitas más que sólo se han venido a mostrar tímidamente desde hace un tiempo hacia acá pero que aún está muy borrosas. Pienso que esos aspectos tan importantes debían ser de obligatorio conocimiento de todos los trabajadores y también de todas las personas en general. Y también debía ser más transparente el control de todo aquello que afecte la economía. Por ejemplo: que sea obligatorio presentar en una página web al alcance de todos los gastos contabilizados por del departamento Económico (sobre todo los gastos), donde cualquier trabajador pueda valorar si se están utilizando correctamente los recursos de su centro de trabajo. Es mi opinión.

Héctor dijo:

3

12 de abril de 2018

09:06:03


Desde mi punto de vista, el artículo está muy bien enfocado. Trataré de brindar mi modesta colaboración con información como argentino, que padezco vivir en una economía capitalista, donde los bancos son casi todos empresas privadas, verdaderas aves de rapiña. Por eso tenemos entrenamiento en eso de sufrir las consecuencias de constituirnos en fiadores y somos al respecto muy desconfiados. Pero ustedes, hermanos cubanos, que están dando los primeros pasos en la cultura crediticia no deben temer, ya que la banca estatal procura siempre ser la solución para todos y no una simple fuente de ganancia propia. No dudo que sabrán corregir con inteligencia las dificultades que vayan detectando, sin caer en los vicios propios del capitalismo. Tengan fe, que todo va a ir bien y lograrán dinamizar su economía.

soraya dijo:

4

12 de abril de 2018

10:27:48


Vivo en el extranjero y no soy muy adentrada en materiasde economia, pero si a traves de noticias, recuerdo que cdo. en Holanda hubo un incremento del sector cuentapropista, tambien los bancos tomaron medidas,, por ejemplo no se otorgaban creditos sin garantias(logico), tenian que cerrar seguros en caso de enfermedad que impidiera trabajar, el pago de vacaciones todo lo costeaba el cuentapropista, resumiendo, despues de un tiempo menos se decidieron a serlo por los riesgos que lleva consigo.