ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

LAS TUNAS.—A Rosidis Santiesteban y Mabel Ávila no las unen lazos de sangre, sin embargo, ambas comparten una historia que puede ser la de cualquier cubano, han sido afectadas muy de cerca por el bloqueo. Por eso, ambas sintieron como suya la victoria de nuestro país en la ONU, cuando 191 votos respaldaron la resolución cubana para ponerle fin.

Mi hijo, dice Rosidis, necesita un medicamento que no se fabrica en nuestro país por falta de materias primas que no llegan a Cuba a causa del bloqueo, pero nunca ha dejado de recibirlo porque, cueste lo que cueste, la Revolución lo pone en mis manos. «Por eso, cuando supe el resultado de las votaciones, sentí una inmensa alegría».

Mabel también sintió este resultado como suyo. «La esperanza de vida de mi niño era solo de 15 años y hoy tiene 25, nació sin su mucosa gástrica y el medicamento necesario para mantenerlo vivo se produce en los Estados Unidos, yo jamás hubiera podido comprarlo, pero utilizando a España como tercer país, el sistema de salud cubano logró que mi hijo tuviera siempre su medicina. Por eso yo voto contra el bloqueo, estoy en contra de esa política y siento un gran orgullo por los resultados de las votaciones en la ONU».

Como ellas, otros tuneros y tuneras vivieron cada minuto en que se veían aparecer en la pantalla los pequeños símbolos verdes que indicaban el apoyo prácticamente unánime a la Isla. Para Pablo Zamora Rodríguez, quien fuera combatiente de la Revolución, «el discurso de nuestro canciller fue extraordinario. Dijo tantas verdades irrefutables que era imposible un resultado diferente al que vimos hoy. Yo estaba en mi casa, frente a mi televisor, pero de cierta forma sentía que todos los cubanos estábamos allí con él».

Para el profesor Eugenio Ramos González los acontecimientos de este 26 de octubre no fueron casuales.

«Fue un rotundo éxito de nuestra política exterior, de la bandera de solidaridad que siempre hemos defendido, y de ese reclamo que salió de cada rincón de nuestro país y del que Bruno Rodríguez devino vocero, ante la Organización de Naciones Unidas. Por eso, que el mundo nos haya acompañado es perfectamente comprensible, como también lo es la abstención de los Estados Unidos. Después de la Directiva Presidencial de Obama, donde se evidencian las líneas de la nueva política hacia Cuba, el voto en contra no hubiera sido coherente y claro, la posición de Israel ya la conocemos».

Como intelectual comprometido con su nación y con su tiempo, para Carlos Tamayo Rodríguez, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba en el territorio, una vez más se hizo evidente que Cuba no está sola y que la solidaridad del mundo con nuestra causa es incuestionable. «Por primera vez Estados Unidos se abstuvo, eso es destacable, pero fue muy clara también su alianza vergonzosa con Isarel, que demuestra cómo mientras algunos países luchan por la plena soberanía, otros se subordinan a mandatos imperiales».

Si bien es cierto que todos los sectores de nuestra sociedad han sido afectados por el bloqueo, no puede negarse que el cooperativo y campesino ha sufrido muy de cerca esta política. Motivo suficiente para que, en nombre de todos los hombres y mujeres que viven de la tierra, Roberto Medrano, miembro del Buró Provincial de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, expresara el apoyo incondicional a esta resolución. «Hemos seguido esta votación minuto a minuto y creo que todos pensamos en Fidel, en las veces que llenó con su dignidad la sala de Naciones Unidas. Esta victoria es un regalo para él y para Raúl».

El barrio es el espacio compartido, y desde allí, en cada hogar, también se han sentido los embates de esta cincuentenaria política. Los cederistas tuneros, esa membresía revolucionaria, sabe lo que significa el cese del bloqueo, y también lucha por eso. Maura Rodríguez Ramírez, dirigente de esa organización, expresó a Granma que lo que sucedió en la ONU este 26 de octubre es el premio a la resistencia de nuestro pueblo, a su capacidad de luchar, de enfrentar los más disímiles obstáculos. «Ganó la resolución y ganamos todos, el bloqueo tiene los días contados».

Así viven y sienten los cubanos esta victoria de nuestra verdad ante el mundo. El bloqueo es una política injustificada que a decir de nuestro canciller «califica como genocidio» y por lo tanto, continuará derrumbándose ante el empuje internacional y como ha demostrado la historia, este pueblo, unido, es invencible.

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