ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Doctora Santa Caridad González O’Farrill. Foto: Anabel Díaz

Comer bien es una de las mejores cosas que una embarazada puede hacer para ayudar al bebé a crecer y desarrollarse normalmente, subrayan especialistas. Ahora, ¿có­mo se traduce en la práctica el “comer bien”?, pregunto a la doctora Santa Caridad Gon­zález O’Farrill, especialista del departamento de Nutrición Clínica del Instituto Nacional de Higiene, Epidemiología y Microbiología del Ministerio de Salud Pública.

Es mantener una dieta sana y equilibrada —dice—, que incluya todos los grupos de alimentos y mucha agua, lo cual es importante en todas las etapas de la vida, pero todavía lo es más durante el embarazo, cuando se debe proporcionar la suficiente energía y nutrientes para satisfacer las necesidades habituales de la madre, el feto y la lactancia.

Y precisa: No debe consumir cantidades exageradas o deficientes de ningún tipo de alimento. Las recomendaciones alimentarias para las mujeres embarazadas son muy parecidas a las de los demás adultos.

La doctora González O’Farrill es especialista de primer grado en Ginecología y Obs­tetricia, de segundo grado en Medicina Ge­neral Integral, máster en Investigación en Aterosclerosis, diplomada en Nutrición Clí­nica y Profesora Asistente de la Facultad Ca­lixto García en La Habana.

—¿El consumo de qué nutrientes es imprescindible durante el período de gestación?

—Los mismos que para la población adulta normal, que incluyen consumo de proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas y minerales. Cumplir con las recomendaciones que se les hacen a las embarazadas en la consulta de Consejería Nutricional permite garantizar una alimentación sana y segura para la madre y el futuro bebé.

—¿Qué conducta seguir si la mujer es vegetariana o tiene intolerancia a la lactosa o al gluten?

—Una dieta vegetariana equilibrada es perfectamente compatible con un buen estado de salud durante el embarazo, con un programa dietético apropiado, debiendo priorizar las frutas, legumbres y hortalizas. La intolerancia a la lactosa no quiere decir que no se puedan ingerir productos lácteos. Se debe vigilar la cantidad que se come y cómo se come. Por ejemplo, tomar yogur y leche bajos en grasa o sin grasa, pues contienen menos cantidad de lactosa. Hay otros alimentos que tienen calcio como los vegetales de hojas verdes. En cuanto a la intolerancia al gluten, la dieta sin gluten de por vida constituye un tratamiento eficaz. El control estricto de la dieta en estos pacientes suele tornarse difícil, dado el uso extendido de cereales con gluten en alimentos procesados industrialmente.

—¿En cuántas frecuencias diarias de­ben ser distribuidos los alimentos que se consuman?

—Se recomienda en una frecuencia de seis veces al día: el desayuno, el más im­portante de todos; una merienda matutina   (2 horas después del desayuno); el almuerzo; una merienda vespertina; la comida  y, finalmente, una cena.

—¿Qué consecuencias puede comportar la desnutrición, tanto por defecto como por exceso, en la gestante?

—La ganancia de peso insuficiente en el embarazo se asocia a un mayor riesgo de retraso del crecimiento intrauterino fetal, amenaza de parto pretérmino e incremento de la mortalidad perinatal, mientras que un aumento exagerado se asocia con diabetes mellitus e hipertensión gestacional, peso del recién nacido elevado al nacer, y, secundariamente, mayor peligro de complicaciones asociadas a la desproporción céfalo-pélvica.

—¿Cuál se considera el peso ideal durante el estado gestacional?

—El peso ideal de la gestante se conoce a través de la antropometría, un  instrumento basado en la identificación del estado nutricional de la mujer embarazada y que se realiza en la captación del embarazo. La gestante debe ser debidamente pesada y medida en la primera consulta prenatal. Actualmente existen referencias propias para la población, desarrolladas por el Instituto Nacional de Higiene, Epidemiología y Microbiología, que permiten el seguimiento del aumento de peso por semanas de gestación y según grupos de estatura.

—¿Hay alimentos, bebidas o infusiones que deban ser eliminados de la dieta?

—Sí, y te cito entre ellos el alcohol, el café y el té. Se aconseja además no comer carne, pescado ni huevos poco cocinados o crudos.

—¿Qué hábitos podrían comprometer la salud de la mujer y de su hijo por nacer?

—El alcohol, el tabaco o el cigarro y las drogas ilícitas. En cuanto a los hábitos alimentarios incorrectos: tomar refrescos, el consumo excesivo de sal o azúcar, productos ahumados, dulces y comida chatarra.

—La anemia por déficit de hierro es la carencia nutricional más frecuente en nuestro medio. ¿Cómo prevenirla y tratarla?

—La prevención de la anemia por déficit de hierro comienza desde edades muy tempranas con una dieta variada que incluya alimentos ricos en hierro provenientes tanto de fuente animal como vegetal. Se debe conocer la importancia de preservar el estado nutricional en hierro de las mujeres en edad fértil y utilizar como prevención el suplemento Mufer  y el Prenatal durante el embarazo, según lo establecido por el Programa Ma­terno-Infantil. La anemia en la gestación está asociada fundamentalmente a complicaciones durante este periodo y el parto, la prematuridad y el bajo peso al nacer, por lo que prevenirla resulta esencial para la salud de la madre y del niño.

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Lorenzo González ofarrill dijo:

11

15 de septiembre de 2014

07:54:19


El proceso de embarazo en cuba es unos de muchos logros en el país todo lo dicho por mi hermana es real es gratuito y garantizado a todas las embarazadas su atención .En países más desarrollados no existe esa garantía y deben trabajar hasta el mismo día de parto créalo o no lo crean