ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Doctor Ramón García Mirás. Foto: Jose M. Correa

En la actualidad se reconoce como tensión arterial elevada cuando esta alcanza cifras de 140 milímetros de mercurio la máxima (sistólica) y 90 la mínima (diastólica), aunque existen circunstancias excepcionales en el embarazo durante las cuales, sin llegar a esas cifras, se puede considerar a la paciente como hipertensa.


¿Qué medidas deben ser adoptadas por la mujer si en edad fértil padece de hipertensión?, preguntamos al doctor Ramón García Mirás, quien señala: Debe mantener un peso corporal adecuado, realizar ejercicios físicos aeróbicos, ingerir una dieta con abundancia de frutas, verduras y disminuir el consumo de sal. Además, eliminar los hábitos tóxicos como el tabaquismo. Es fundamental que cumpla el tratamiento medicamentoso y que acuda a consulta médica para mantener el control de la enfermedad.


El doctor García Mirás, un experto en el tema, es el jefe del Servicio de Hipertensión del Embarazo del Hospital Universitario “Eusebio Hernández Pérez”, radicado en La Habana. Es especialista de segundo grado en Ginecología y Obstetricia, Profesor Auxiliar y Máster en Atención Integral a la Mujer.


¿Es uno o son varios los tipos de alta presión arterial que pueden presentarse durante el embarazo?


—Se reconocen cuatro tipos. Entre estos debemos destacar la hipertensión arterial crónica, que puede existir desde la etapa pregestacional o debutar durante el embarazo, y la preeclampsia–eclampsia, que es la típica y la más grave.


¿Es alta o baja su incidencia en nuestro medio?


—En Cuba la incidencia de la enfermedad no difiere mucho de lo que reporta el mundo (alrededor del 10 % de todos los embarazos), lo que sí son mucho menos frecuentes las formas graves y la letalidad. Por ejemplo, en la mayoría de los países no desarrollados, la preeclampsia-eclampsia es la primera causa de mortalidad materna, y en Cuba no aparece entre las tres primeras.


¿Las causas tienen un mismo denominador común?


—La causa o etiología precisa de esta enfermedad durante el embarazo no ha sido bien explicada aún, pero sí conocemos los factores de riesgo asociados más importantes.


¿Podría citarlos?


—Entre estos se encuentran principalmente la nuliparidad, o sea las pacientes sin partos previos; las que en embarazos anteriores han presentado la enfermedad, porque tiende a repetirse; las que padecen hipertensión arterial crónica pregestacional o diabetes mellitus, además de la obesidad.


¿Hay formas de prevención?


—Como no se conoce la causa es muy difícil la prevención, pero es importante en este aspecto que la paciente comience el embarazo con un peso adecuado y un debido control de sus enfermedades crónicas, además, por parte del médico de asistencia se debe realizar una identificación precoz de los factores de riesgo y de los síntomas iniciales de la enfermedad.


¿Es posible su control? Y preciso, doctor: ¿existen tratamientos efectivos sin riesgos de originar daños a la gestante y al feto?


—Debo insistir en la importancia del médico de atención primaria para identificar la enfermedad desde sus síntomas iniciales, pues alrededor del 50 % de las preeclámpticas desarrollan un cuadro clínico de gravedad a pesar del tratamiento médico adecuado. Están bien identificados los medicamentos antihipertensivos más seguros a utilizar sin afectación materna ni fetal.


¿En qué semana del embarazo suelen manifestarse estos estados hipertensivos?


—La hipertensión crónica puede debutar desde el inicio, pero la preeclampsia-eclampsia solo aparece después de la semana 20.


¿Son similares sus síntomas y signos fundamentales?


—La preeclampsia-eclampsia puede presentar una sintomatología similar a la hipertensión crónica, pero generalmente los síntomas de la primera son más acentuados.


¿Estos trastornos pueden cursar sin síntomas manifiestos?


—Esta enfermedad nunca es asintomática, además de la hipertensión se acompaña generalmente de aumento de peso excesivo, edema o hinchazón marcada, cefalea, y otros síntomas.


¿Qué complicaciones durante el embarazo, el parto y el puerperio puede originar la presión alta?


—Puede afectar seriamente a la madre y al feto. Entre las complicaciones más frecuentes se señalan la emergencia hipertensiva por aumento grave de las cifras de tensión arterial, alteraciones renales, hepáticas, del sistema nervioso central, y daños a la placenta que repercuten sobre el feto.


¿Existen criterios de interrupción del embarazo en el tema que nos ocupa?


—Están bien establecidos los criterios de interrupción del embarazo ante aparición de las formas graves de la enfermedad, los cuales deben cumplirse, incluso, independientemente de la edad gestacional de la paciente.

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meylen dijo:

1

24 de marzo de 2014

10:32:52


Que casualidades tiene la vida,el doctor Miras!, tremendo ser humano,doctor de confianza y muy defensor de los derechos de los pacientes, lo recuerdo con mucho carino,Ramon es vivo ejemplo del medico cubano, con y sin recuersos, es un amigo de sus pacientes, una seguridad.

Orlando Guilarte dijo:

2

25 de marzo de 2014

09:07:52


MUCHAS GRACIAS DOCTOR POR SUS ORIENTACIONES ,CONTINUARE ATENTO A SUS VOLETINES,MEDICO CUBANO EN MINAS GERIS

Idalmis dijo:

3

25 de marzo de 2014

12:05:26


Yo padecí de hipertensión gestacional, (no me medicamentaron pues el Dr. q me atendió me decía q no lo llevaba), mi niña fue un CIUR vascular y pesó 1490 grs. con 37 semanas. Sé q las enfermedades gestacionales no se heredan, pero existe alguna posibilidad de q a ella le pase algo similar? (ya es una joven, y me preguntó al respecto) ...gracias.

Dr. Aparicio dijo:

4

26 de marzo de 2014

12:08:53


HIPERTENSIÓN COMO EPIDEMIA SILENCIOSA En el estudio del problema que representa la hipertensión arterial (HTA), como si ascendiéramos una montaña de conocimientos, todo parece sintetizarse en lo esencial. No es aconsejable, sin embargo, considerar agotado el tema, sino profundizar en su enigmática madeja de interrelaciones, documentar y publicar las mejores experiencias, con la premisa de que es posible un salto cualitativo con las producciones intelectuales. Debemos converger en la necesidad de escudriñar en los elementos sustantivos de la HTA, en el perfeccionamiento de su programa de control, en la vinculación con las nuevas tecnologías, y en la necesidad de asumir nuevos desafíos a todas luces ineludibles. Interpretando las estadísticas sanitarias, es justo reconocer que el programa es perfectible, y que es preciso ahondar en entidades y problemas que claman por una mayor atención de la comunidad médica y una orientación social más amplia. Considero oportuno formular algunas interrogantes, para mover el pensamiento, y aproximarnos (con la acción) a la razón: • ¿Por qué lo que todos sabemos (medir la tensión arterial) casi nunca lo hacemos correctamente? • ¿Es vista la HTA como la más común de las condiciones que afectan a la salud? • ¿Se considera como una enfermedad y factor de riesgo a la vez? • ¿Se asume el problema con visión holística? • ¿Se prioriza la prevención como medida sanitaria imprescindible? • ¿Se percibe como elevado el riesgo de su padecimiento? • ¿Se defiende el paradigma de sanos estilos de vida? ¿Luchamos contra los patrones conductuales de riesgo? • ¿Constituimos referentes positivos los profesionales de la salud? Me permito añadir otras preguntas que debíamos formularnos cada día para ser consecuentes: • ¿Peso lo que debo pesar? • ¿Me muevo lo necesario? • ¿Bebo con prudencia? ¿Comprendo que son irreales los mitos atribuidos al alcohol? • ¿Soy racional con el consumo de sal? ¿Por qué si vivo en la tierra, muchas veces quiero vivir en el mar? • ¿Logro el equilibrio nutricional? • ¿Estoy libre de humo? • ¿Manejo bien el estrés? ¿Afronto correctamente las situaciones estresantes que se erigen en relevantes? • ¿Se expresarán eternamente en mí la ira, la hostilidad y el neuroticismo? • ¿Asumo con responsabilidad los pronósticos biometeorológicos? • ¿Asumo que son modificables la mayoría de los factores? • ¿Trabajo científicamente los predictores de riesgo cardiovascular? Los invito a responder con la convicción de que: La prevalencia se reduce con mayor conciencia, y el impacto se logra en las comunidades con la prevención y el control. Debemos soñar con la normalidad, y con el regreso a ella de los llamados prehipertensos. Tales sueños son realizables con una conducta atinada ante la profesión y ante la vida. Pero no podemos conformarnos ante el diagnóstico de certeza de HTA. Vale siempre ante ella una completa evaluación y una terapia individualizada y efectiva. Podemos y debemos impedir las crisis de todo tipo, incluidas, por supuesto, las hipertensivas, porque siempre desajustan y a veces de forma irreversible. Pueden matar las emergencias, pero deben convocar las inteligencias. Suelen asustar las urgencias; pero aún no impactan las sugerencias. Es preciso continuar investigando sobre el estado salud-enfermedad, con un enfoque multi- e interdisciplinario, y no limitar esta indagación a los niveles molécula-tejido-órgano-individuo. La investigación ha de extenderse a la comunidad, que debe ser considerada como algo más que la simple suma de individuos. No se debe soslayar esta perspectiva poblacional y comunitaria. Cada día resulta más necesario comprender los mecanismos básicos de la enfermedad y de la predisposición a ella. Por tanto, aspiramos a que se avance en la disipación del hiato que aún existe entre las investigaciones básicas y clínicas, con la convicción de que siempre nos animarán los sueños moleculares y nos comprometerán las realidades clínicas. Es absolutamente necesaria la aproximación a los problemas de los seres humanos, que han de sentirse protagonistas de su salud y componentes esenciales de un coherente sistema de relaciones familiares y sociales. Vale aproximarnos mejor a quienes tienen más vulnerabilidad de padecer esta epidemia silenciosa, con la intención de continuar avanzando hacia la excelencia en los servicios de salud. La cultura poblacional es aún insuficiente con respecto a los factores de riesgo. Solo una participación comunitaria, activa y consciente, puede aminorar las nefastas consecuencias de la hipertensión. Se precisa, no obstante el actual desarrollo, de nuevos y mayores impactos en la comunidad y la atención médica. Además, no ejemplifica la conducta de todos los profesionales de la salud, particularmente de aquellos que actúan con la premisa de que «sus pacientes hagan lo que ellos dicen y no lo que ellos hacen». No debemos soslayar que más vale prevenir que tratar y hemos de conjugar las investigaciones básicas y clínicas, enfocándolas siempre desde el punto de vista multidisciplinario e integrador. No podemos eclipsar el desempeño con la falta de algunas tecnologías. Las acciones básicas y esenciales pueden aportar mucho más en el control y la prevención. La prolongación de la vida del hombre (hasta 120 o 140 años, según las potencialidades referidas por muchos investigadores) pasa hoy por el control de la HTA y la prevención de enfermedades de ella derivadas. Nuevas tecnologías y terapias biogenéticas aguardan por su descubrimiento. Nos desafía reducir la presión que tanto agobia y evitar que especie alguna nos oxide. En los próximos años continuaremos viviendo en un mundo hipertenso, en el que hay HTA e hipertensión socioeconómica, bélica y globalizadora. Entonces: ¡Salvemos al hombre y su mundo!

Esther Rodríguez dijo:

5

27 de marzo de 2014

11:30:26


Muy interesante la explicacion del doctor, hace 8 años tuve un embarazo de riesgo por edad e hipertensión, tenía 41 años, el niño nació bajo peso (4,5 libras) y me tuvieron que interumpir el embarazo a las 36 semanas por haberseme presentado un sangramiento. Como dijo el doctor la presión no bajaba ni con el tratamiento adecuado.