ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El joven profesor de música Gabriel Jiménez asegura que lo más difícil ha sido afinar uno por una a más de 100 guerrilleros. Foto: del autor

EL DIAMANTE, Colombia.—Los dos guardias de la entrada no me quitan los ojos de arriba, a pesar de que vengo con Vladimir, el guerrillero que lleva la organización del campamento.

— “Aquí la orden es no dejar entrar nadie”, se adelanta el primero, un costeño de casi dos metros de altura.

— “Peroeste periodista está aprobado”, responde Vladimir.

A diferencia de las instalaciones del Bloque Sur y el Oriental, donde los guerrilleros conviven con cientos de periodistas e invitados, solo un pequeño grupo de personas, todas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), tienen acceso al lugar al que pretendo ingresar.

-“Usted mejor espera aquí”, dice del otro guardia, mucho más pequeño que el primero. “¿Ya tomó tinto o agüita?”.

Las mañanas en los campamentos guerrilleros inician con el clásico “tinto” colombiano, un café suave que se prepara en ollas de 10 galones. Durante casi todo el día también se puede tomar una mezcla de agua con azúcar de panela y refresco instantáneo, lo suficientemente fuerte para matar el sabor a tierra del río pero no tan dulce que provoque sed.

Finalmente el costeño hace las averiguaciones y confirma que he sido aprobado para observar los ensayos de uno de los secretos mejor guardados en El Diamante, el poblado de los Llanos del Yarí escogido para acoger la Décima Conferencia Nacional Guerrillera y las celebraciones de la firma de la paz con el gobierno de Juan Manuel Santos.

Camino entre decenas de caletas vacías, a uno y otro lado del río. Son cuadrados de tierra apisonada con plástico negro encima y cubiertas por toldos de camuflaje a prueba de los aguaceros de la sabana. El equipo de campaña y los fusiles permanecen colgados de palos en la entrada. De no ser por el ajetreo de la cocina, donde se prepara una sopa de costilla de res para el almuerzo, cualquiera pensaría que los guerrilleros han abandonado el lugar.

Vladimir me conduce hasta la carpa donde está reunido todo el campamento desde temprano en la mañana. Cuando me ven llegar la sorpresa es evidente. Alguien pide silencio y todos voltean a mirar al recién llegado.

—“Les prometo que voy a guardar su secreto”, digo ante la evidente tensión del momento. “Soy de Cuba”.

Como si se hubiera activado un resorte, el grupo de guerrilleros seleccionados de todos los frentes de las FARC-EP regresaron al instante a lo que estaban haciendo antes de que los interrumpiera.

Sentado frente al piano, un profesor joven vestido de civil marca las notas que deben reproducir con precisión militar las sopranos y contraltos del coro.

Hace dos meses le encomendaron una misión y desde entonces Gabriel Jiménez no descansa. “Lo más difícil ha sido afinar uno por uno a 100 guerrilleros”, comenta luego de que rompieran filas para almorzar. Soldados acostumbrados a largas caminatas y jornadas de combate en las condiciones más difíciles, le piden clemencia de vez en cuando al joven profesor.

Algunos como Alexander ya tenían experiencia musical. Desde hace 12 años anda con su fusil en un hombro y la guitarra en el otro. “No es fácil cargar los dos”, confiesa. En los últimos años ha perdido varios instrumentos en combate y uno por el desgaste y la humedad.

Gimena, sin embargo, nunca antes en su vida había hecho otro coro que no fuera el de las canciones farianas en medio de la selva. De niña iba a recibir algunas lecciones pero su madre se opuso. Cuando se enteró de la oportunidad se ofreció como voluntaria. “Esto de la música me ha gustado, quizás cuando llegue la paz pueda ser cantante”.

Hoy el mundo entero asistirá a la firma oficial en Cartagena del histórico acuerdo de paz alcanzado en La Habana entre las FARC-EP y el gobierno de Juan Manuel Santos. Hay cientos de invitados y se espera la asistencia de decenas de altos representantes de Estados y Gobiernos que han tenido alguna participación en el proceso.

Toda Colombia estará pendiente. En Bogotá está convocada una marcha de estudiantes para respaldar el proceso y en el resto de las capitales se esperan actos de apoyo de cara al plebiscito del próximo 2 de octubre.

En la noche, las voces de 100 guerrilleras y guerrilleros llenarán la sabana del Caquetá, donde antes resonaron las bombas y los fusiles. Son las nuevas misiones de la paz.

Hay guerrilleros como Alexander que por décadas han cargado el hombro en un fusil y la guitarra en el otro. Foto: del autor
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Dilbert dijo:

1

26 de septiembre de 2016

10:49:46


Esto es lo que necesitamos, compadre. Periodismo en tiempo real y bien escrito. Contigo estamos en la selva y en un momento crucial. Un abrazo.

d3 dijo:

2

26 de septiembre de 2016

11:55:25


Sigo felicitandolo, por ser tan buen narrador, en su escrito ud. adentra a la persona que lo lee, lo situa dentro de su narrativa. Al leer cualquier articulo suyo, parece que habla con la persona en el lugar