ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Las discusiones las preside el máximo líder de la guerrilla, el comandante Timoléon Jiménez. Foto: Sergio Alejandro Gómez

EL DIAMANTE, Llanos del Yarí, Colom­bia.—Los delegados reunidos en la Décima Con­fe­rencia Nacional Guerrillera, que sesiona en un intrincado paraje de los Llanos del Yarí, manifestaron preocupación por las actividades pa­ramilitares una vez concluya el conflicto armado y se firme la paz con el gobierno de Juan Ma­nuel Santos.

El comandante Pablo Catatumbo, miembro del secretariado de las Fuerzas Armadas Re­vo­lucionarias de Colombia-Ejército del Pue­­­blo, dijo este lunes en conferencia de prensa que se han presentado varias inquietudes. «La gente manifiesta, por ejemplo, ¿qué va a pasar con el paramilitarismo? ¿El gobierno sí va a cumplir? ¿Cómo va a ser la reintegración nuestra a la vida económica del país?», refirió.

A pesar de que supuestamente las bandas militares se desmovilizaron durante el gobierno de Álvaro Uribe, el fenómeno en realidad ha mutado a las llamadas Bacrim (o bandas criminales) que pululan en varios puntos de la geografía colombiana.

«También surgen inquietudes sobre si los presos van a salir», añadió Catatumbo, en re­ferencia a los cerca de 4 000 miembros o personas vinculadas con las FARC-EP que se en­cuentran actualmente en las cárceles co­lom­bianas por ese motivo.

Uno de los momentos más dramáticos de la actual conferencia, fue cuando un grupo de guerrilleros se reencontraron con sus familiares y compañeros tras ser liberados temporalmente para asistir al evento.

Más de 300 delegados e invitados especiales debaten desde el pasado 17 de septiembre y hasta el próximo 23 los acuerdos alcanzados en La Habana y el paso de la organización a la vida civil en la que debe ser su última conferencia en armas.

Las discusiones las preside el máximo líder de la guerrilla, el comandante Timo­léon Jiménez, y a su lado se sienta Iván Már­quez, el jefe del equipo negociador que estuvo frente a frente con el gobierno de Juan Manuel Santos por casi cuatro años en la capital cubana.

El tema fundamental a debate son 30 tesis que resumen el alcance de las 297 páginas del acuerdo de La Habana, el mismo que establece las pautas para comenzar a saldar las deudas so­ciales y políticas que llevaron a to­mar las ar­mas a miles de hombres y mujeres co­lom­bianas.

Catatumbo señaló que existe unidad en el grupo respecto a la búsqueda de la paz. «Por lo general, en todas las intervenciones se nota un apoyo unánime al acuerdo firmado en La Habana, a su comandante en jefe (Timoleón Jiménez), al Estado Mayor de las FARC-EP y a la delegación de paz».

El líder guerrillero precisó, sin embargo, que las bases se cuestionan el compromiso del go­bierno de Santos para honrar lo negociado.

Las discusiones terminan en la tarde y cuando cae la noche, El Diamante se transforma en un festival. En medio de la sabana, sin rastros de civilización en kilómetros a la redonda, fue ins­talado un escenario que no tendría nada que envidiarle al de cualquier evento en el mundo.

El sábado, el día de la inauguración, sonó Aler­ta Kamarada, grupo de reggae. El do­mingo los Rebeldes del Sur, conformado por miembros del bloque del comandante Fabián Ra­mí­rez, estremecieron la sabana con música guerrillera a favor de la paz en tiempo de cumbia y merengue. También sonaron los Her­ma­nos Es­­camillas con clásicos latinoamericanos como La Guantanamera y Solo le pido a dios.

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