EL DIAMANTE, Llanos del Yarí, Colombia.—Los delegados reunidos en la Décima Conferencia Nacional Guerrillera, que sesiona en un intrincado paraje de los Llanos del Yarí, manifestaron preocupación por las actividades paramilitares una vez concluya el conflicto armado y se firme la paz con el gobierno de Juan Manuel Santos.
El comandante Pablo Catatumbo, miembro del secretariado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo, dijo este lunes en conferencia de prensa que se han presentado varias inquietudes. «La gente manifiesta, por ejemplo, ¿qué va a pasar con el paramilitarismo? ¿El gobierno sí va a cumplir? ¿Cómo va a ser la reintegración nuestra a la vida económica del país?», refirió.
A pesar de que supuestamente las bandas militares se desmovilizaron durante el gobierno de Álvaro Uribe, el fenómeno en realidad ha mutado a las llamadas Bacrim (o bandas criminales) que pululan en varios puntos de la geografía colombiana.
«También surgen inquietudes sobre si los presos van a salir», añadió Catatumbo, en referencia a los cerca de 4 000 miembros o personas vinculadas con las FARC-EP que se encuentran actualmente en las cárceles colombianas por ese motivo.
Uno de los momentos más dramáticos de la actual conferencia, fue cuando un grupo de guerrilleros se reencontraron con sus familiares y compañeros tras ser liberados temporalmente para asistir al evento.
Más de 300 delegados e invitados especiales debaten desde el pasado 17 de septiembre y hasta el próximo 23 los acuerdos alcanzados en La Habana y el paso de la organización a la vida civil en la que debe ser su última conferencia en armas.
Las discusiones las preside el máximo líder de la guerrilla, el comandante Timoléon Jiménez, y a su lado se sienta Iván Márquez, el jefe del equipo negociador que estuvo frente a frente con el gobierno de Juan Manuel Santos por casi cuatro años en la capital cubana.
El tema fundamental a debate son 30 tesis que resumen el alcance de las 297 páginas del acuerdo de La Habana, el mismo que establece las pautas para comenzar a saldar las deudas sociales y políticas que llevaron a tomar las armas a miles de hombres y mujeres colombianas.
Catatumbo señaló que existe unidad en el grupo respecto a la búsqueda de la paz. «Por lo general, en todas las intervenciones se nota un apoyo unánime al acuerdo firmado en La Habana, a su comandante en jefe (Timoleón Jiménez), al Estado Mayor de las FARC-EP y a la delegación de paz».
El líder guerrillero precisó, sin embargo, que las bases se cuestionan el compromiso del gobierno de Santos para honrar lo negociado.
Las discusiones terminan en la tarde y cuando cae la noche, El Diamante se transforma en un festival. En medio de la sabana, sin rastros de civilización en kilómetros a la redonda, fue instalado un escenario que no tendría nada que envidiarle al de cualquier evento en el mundo.
El sábado, el día de la inauguración, sonó Alerta Kamarada, grupo de reggae. El domingo los Rebeldes del Sur, conformado por miembros del bloque del comandante Fabián Ramírez, estremecieron la sabana con música guerrillera a favor de la paz en tiempo de cumbia y merengue. También sonaron los Hermanos Escamillas con clásicos latinoamericanos como La Guantanamera y Solo le pido a dios.










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