Faustino Pérez Hernández, el modesto comandante de todas las batallas
El 5 de diciembre de 1956 resultó sorprendido, junto al resto de los expedicionarios en Alegría de Pío, cuando descansaban de las penosas marchas tras el desembarco. En el combate con fuerzas del ejército, Faustino en su condición de médico atendió a varios expedicionarios heridos, entre ellos a su colega Ernesto Guevara quien había recibido un disparo en el cuello









