Párate, Eduardito, párate
Eran tiempos pasados y los hermanos Jardines vieron en el boxeo el deporte que daba autoridad en el barrio. Fue así, casi por unanimidad, que se pusieron a practicarlo para defenderse y ayudar a la vieja, que tenía la misión de alimentar las barrigas de cuatro «pichones» de seres hambrientos









