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Ni ángeles ni demonios
Los estudios científicos muestran que, en general, los videojuegos enriquecen la vida del jugador, le enseñan a resolver problemas técnicos, estimulan sus habilidades neurocinéticas, reflejos visuales y enfoques de múltiples puntos de visión (objetivos). Incluso mejoran la comunicación cuando se juega en familia o en línea. Al final, como todo en la vida, la clave está en la medida de su uso.








