Nuevamente Irak se desangra. La confrontación entre chiitas y sunitas ha llegado a su máxima expresión y elementos externos de carácter fundamentalista, más potentes intereses económicos transnacionales, tensan el clima con una alta dosis de terrorismo fanático, abonado por un gobierno local debilitado y donde cohabita una población que sufrió y aun sufre las consecuencias de la invasión y ocupación norteamericanas.
Ahora, los grupos sunitas del llamado Estado Islámico de Irak y Levante (EIIL), continúan su ofensiva para cercar Bagdad, al tomar las ciudades de Rawah, Anah y Rutba (esta última a 150 km de la frontera con Jordania), todas ellas pertenecientes a la provincia occidental de Al Anbar, con reportes de que parte del ejército iraquí abandonó sus posiciones y rehusó entrar en combate.
A estas conquistas se suman la urbe de Qaim, que posibilita el control del puesto fronterizo Al Qaen por el cual se accede a Siria, además de hacerse presentes en grandes zonas del país como Mosul y Tikrit y las ciudades santas chiitas de Kerbala y Nayaf.
En el análisis de la actual situación siempre habrá que acudir a los más recientes antecedentes. Al respecto, el periodista inglés, corresponsal en el Oriente Medio, Robert Fisk, en una reciente entrevista publicada en el diario británico The Independent, manifestó que “Barack Obama había encontrado en los rebeldes “moderados” de Siria a quienes entregarles armas y darles entrenamiento por valor de 500 millones de dólares bajo el concepto de que el Congreso norteamericano quiere armar a quienes llama “luchadores por la libertad”.
“¿Quiénes son estos rebeldes “moderados” a quien Obama quiere entrenar y armar? Él no los nombra y no puede hacerlo porque los “moderados” originales, a los que EE.UU prometió financiar (con la ayuda de la CIA, los británicos, y ciertos países de la región) eran los miembros del así llamado “Ejército Sirio Libre”, que fue armado por John McCain hasta que descubrió que uno de sus combatientes con el que se sacó una foto era miembro de Al Qaeda”, recuerda Fisk.
Y advierte: Los “moderados” de Siria apoyados por Washington, son los mismos rebeldes que amenazan ahora al estado iraquí.
Hay otros componentes externos involucrados en la actual situación que vive la nación árabe. Según la agencia de noticias árabe Al Manar, para algunos gobiernos las milicias que combaten en Irak, son consecuencia de las políticas sectarias del primer ministro iraquí Nuri al Maliki, puesto que su gobierno se ha comportado de una mala manera en ciertas regiones donde el propio Premier se ha atribuido todos los puestos clave.
En el plano ideológico, las tesis defendidas por el EIIL se inspiran en el wahabismo, y la decisión de crear un califato en amplias regiones de Irak y Siria, constituyen el cuño distintivo en cuanto a sus aspiraciones actuales y futuras.
Para observadores de la situación en el Oriente Medio, detrás del Ejército Islámico de Irak y Siria está una coalición de fuerzas que, a partir de Al Qaeda en Irak —el grupo de Abu Musab Zarkawi— ha aprovechado los errores y excesos del Gobierno iraquí, el vacío de poder en amplias zonas y la generosa ayuda en armas y dinero desde el exterior.
En tal caso, las milicias se benefician muy bien por el conocimiento del terreno.
Hay coincidencia en que un peligro mayor amenaza a Irak: la agudización de una guerra civil entre la mayoría chiita (60-65 % de la población) y la minoría sunita (30-35 %), y la fragmentación del país.
En tal caso se describe como el escenario más probable, la formación de un Irak dividido en tres zonas de influencia: el sur, bajo control chií; el norte, bajo control kurdo; y el centro y oeste del país al norte de Bagdad, bajo control suní-yihadista.
Con este panorama predominante en los campos de enfrentamiento y con ramificaciones hacia todo el Oriente Medio, Estados Unidos, país que invadió, ocupó y masacró a la población iraquí, matando a casi un millón de sus hijos, y con enormes intereses energéticos allí, mueve fichas de todo tipo —militares y diplomáticas— que le puedan ser favorables a su política.
No olvidar que 4 500 soldados norteamericanos murieron en Irak y que los contribuyentes norteamericanos tuvieron que pagar casi dos billones de dólares para costear esa guerra, semilla que abonó la tierra donde resurgió el árbol de la confrontación interétnica.
En este contexto la administración Obama parece apostar a un pacto entre las tres etnias —chiitas, sunitas y kurdos—, de manera que pudiera establecerse un Estado multinacional.
En tal caso, lo que resulta difícil creer, tanto en Irak como en todo el Oriente Medio y en el mundo, es lo asegurado por el secretario de Estado norteamericano, John Kerry en cuando a que “Washington no es responsable de la crisis en Irak”.
Mientras, el país árabe vuelve a desangrarse.


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Gonzalo Hernández dijo:
1
2 de julio de 2014
05:55:36
azh dijo:
2
2 de julio de 2014
09:25:34
Ricardo Alberto Zavi dijo:
3
2 de julio de 2014
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Julita dijo:
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Yo/tú/Él dijo:
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2 de julio de 2014
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2 de julio de 2014
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Yoelvis dijo:
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17 de julio de 2014
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