El Ministerio de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov cuestionó las conjeturas sobre los llamados «ataques sónicos» a los funcionarios diplomáticos estadounidenses en Alemania de los que la prensa norteamericana informó recientemente, informa Sputnik.
A mediados de agosto, el periódico The Wall Street Journal afirmó que al menos dos diplomáticos estadounidenses en Alemania requirieron atención médica tras desarrollar síntomas de lo que Washington denomina «ataques sónicos».
Los funcionarios empezaron a tener síntomas como mareos, dolores de cabeza, zumbidos en los oídos, fatiga o insomnio en los últimos meses, según el periódico.
De acuerdo con ese diario, algunos diplomáticos afirmaron que casos similares se produjeron en las embajadas de Estados Unidos en varios países europeos, aunque no los mencionaron.
En agosto de 2017, el Departamento de Estado afirmó, sin pruebas, que casi dos docenas de diplomáticos destinados en Cuba resultaron afectados en un incidente que involucraría un misterioso dispositivo de audio y que varios de esos diplomáticos sufrieron supuestamente desde pérdida auditiva hasta daño cerebral.
En julio de 2018, algunos medios aseguraron que un diplomático estadounidense en China se quejó de sentir sonidos y presiones anormales. Según otros medios, síntomas similares se registraron entre los empleados de las embajadas de Estados Unidos en África y Tayikistán, así como en Austria y Rusia.
A inicios de septiembre, la Academia de Ciencias de Cuba presentó un análisis, con información proporcionada por expertos internacionales e indagaciones de las propias academias científicas estadounidenses, asegurando que ninguna forma de energía conocida puede causar selectivamente daños cerebrales en las condiciones descritas para los supuestos incidentes de La Habana.
La comunidad científica indica como improbable que los sonidos percibidos por el personal diplomático estadounidense se deban a la emisión de microondas, porque se necesitarían densidades de potencias masivas para provocar la sensación de un sonido fuerte. Esto requeriría grandes equipos generadores de microondas, como los radares militares utilizados muy cerca del objetivo.













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