ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Reuters

Luego de tres días de elecciones presidenciales en Egipto, el exjefe del Ejército Abdel Fattah El Sisi barrió con una abrumadora victoria al ser votado por más de 23 millones de personas, quienes vieron en el antiguo mariscal la garantía para regresar a la normalidad tras varios años de convulsiones.

El Sisi, quien era ministro de Defensa, fue uno de los líderes de  las fuerzas que removieron del poder a la Her­mandad Musulmana, cuyo candidato, Mohamed Morsi, resultó electo en los comicios posteriores a las masivas protestas que derrocaron al régimen de Hosni Mubarak en enero del 2011.

Morsi fue criticado por muchos dentro del propio Egip­to por extralimitar sus funciones Ejecutivas e intentar aplicar leyes radicales en un país multicultural.

Muchos de los electores confían ahora en El Sisi para lo­grar la estabilidad de un país que depende sobre todo de sus ingresos turísticos y que ha visto afectada su imagen internacional por escenas de represión y violencia en las calles.

Para muchos de los que asistieron a las elecciones, representa el patriota que salvó a Egipto, aunque no opinan lo mismo un grupo importante de ciudadanos que aún respalda y demanda el regreso de Morsi a la presidencia.

Pese a que El Sisi renunció a su cargo militar cuando anunció su candidatura, sigue siendo “el mariscal” para mu­chos ciudadanos. Nació en El Cairo, el 19 de noviembre de 1954, en una familia de artesanos y comerciantes.

Graduado de la academia militar, abandonó su hogar en 1977 y ocupó numerosos cargos hasta llegar a ser ma­riscal de campo, máximo rango en las Fuerzas Armadas.

Por lo pronto, El Sisi, quien no pretende identificarse ni con los Hermanos Musulmanes ni con el régimen instaurado por Mubarak, tomará posesión el 7 de junio, luego de que se anuncien el próximo miércoles los resultados oficiales de estas elecciones.

Así, comenzará una nueva etapa en la que la nación del Norte de África deberá enfrentar arduos retos.

Tras el derrocamiento de Mubarak, la pobreza en el país sigue en aumento y afecta al menos el 26 % de la po­blación, según datos oficiales. A ello se suma la falta de oportunidades y el desempleo, que algunos informes sitúan en el 20 %, y que siguen siendo la realidad para mu­chos de los 85 millones de habitantes de este país en el que el 60% de la población tiene menos de 30 años.

En sus últimas declaraciones tras la victoria, Abdel Fatah El Sisi aseguró que desea calmar el miedo de los jóvenes a volver al pasado, al declarar que “somos conscientes de que existe ese temor de la vuelta al pasado, pero no hay vuelta atrás, el país irá hacia adelante”, señaló El Sisi en una entrevista citada por EFE.

Añadió que busca una unión nacional verdadera que satisfaga a todos los egipcios.

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