
Uno de los íconos de la geografía parisina y, además, el punto que marca el kilómetro cero de la ruta de los juegos de la XXXIII Olimpiada, pues sobre sus aguas se inauguró la fiesta mundial del deporte, es el río Sena.
Pero este curso, que discurre únicamente por Francia, a través de cuatro de sus regiones, sobre 76 kilómetros, es también el punto focal de los medios, de los atletas y los entrenadores, y de científicos que se desviven en explicaciones. No hay un solo día en que no aparezca la pregunta en cualquier plataforma: ¿Estará el río Sena lo suficientemente limpio para que los deportistas puedan nadar?
En mayo pasado, un amplio reportaje de la agencia ap dio cuenta de que, para limpiar el río, París invirtió 1 400 millones de euros en la construcción de una infraestructura que recogiera más aguas pluviales, que son las mismas que contienen las residuales cargadas de bacterias que ingresan al río en los periodos lluviosos, y hacen que sea inseguro nadar en él.
«El Sena no es un caso especial», dijo Metin Duran, profesor de Ingeniería Civil y Ambiental en la Universidad de Villanova, que ha investigado la gestión de las aguas pluviales.
Al propio tiempo, la prensa aquí ha destacado algunas opiniones que muestran los sentimientos hacia el emblemático cauce, que es parte inseparable de esta ciudad, como sus más de 30 puentes que unen a las dos orillas.
«Cada vez que conozco a alguien, se preocupa de que vaya a nadar en el Sena», dijo Léonie Périaul, triatleta francesa, bronce en Tokio-2020. Pero he estado nadando en este río durante varios años. En las competiciones juveniles, nadamos regularmente en el Sena, y nunca tuvimos problemas.
Pero si ese fue un espaldarazo desde los protagonistas, el respaldo que santiguó al Sena fue el de la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, quien se lanzó al río y nadó varios metros, a fin de mostrar que es seguro bañarse allí. La acompañó en esa prueba de fe Tony Estanguet, presidente del Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de París-2024.
En el Sena están previstas las lides olímpicas de triatlón y la modalidad de aguas abiertas de la natación. Pero, al margen de los estudios y de las pruebas de directivos y políticos, las federaciones internacionales de esos deportes ya valoran otros escenarios.
Si llueve fuerte y el río se complica con riesgo de contaminación, el triatlón ya no contaría con la parte de natación, y la competencia de maratón acuático se trasladaría al Estadio Náutico de Vaires-sur-Marne, en la región metropolitana de París.
Ojalá se pueda nadar en el Sena. Unos Juegos como estos, en los que la ciudad no solo es anfitriona, sino también estadio y tribuna a la vez, merece que su río, el segundo más grande de Francia, después del Ródano, que por demás es su asiento cultural, viva en sus aguas las emociones olímpicas.







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