Así, por ejemplo, en Japón existen hoy empresas
donde hay perros y gatos dentro de las oficinas, cuya finalidad es
proporcionar tranquilidad y sosiego a quienes se desempeñan en
diversos empleos sometidos a intensas cargas de trabajo.
En el caso particular de los gatos, estudios hechos
en diferentes partes del mundo demuestran que son especialmente
recomendables para brindar compañía a los ancianos que viven solos,
pues se acercan mucho a las personas de edad avanzada, les brindan
afecto y los ayudan a sentirse más protegidos.
Recientes investigaciones referidas al uso de los
gatos en la zooterapia revelan que acariciar la suave consistencia
de su pelo fomenta las emociones positivas y mejora el estado
anímico general al estimular la producción de sustancias
neurotransmisoras, como la dopamina.
También ha sido demostrado que las rítmicas
vibraciones de su ronroneo reduce las tensiones emocionales y ayuda
a controlar la ansiedad y los estados depresivos.
Según explicó Marcia Soneira de Asprer, divulgadora
de la Asociación Cubana de Aficionados a los Gatos (ACAG),
Organización No Gubernamental creada en el mes de noviembre de 1991,
en la actualidad es conocido que los felinos contribuyen a la
socialización de los niños con discapacidad física y mental, y
ejercen una influencia positiva en el mejoramiento de determinados
problemas de conducta.
Atendiendo al largo del pelo, los gatos se dividen
en cuatro grandes grupos. Estos son pelo largo, semilargo, pelo
corto, y los siameses o tahi.
En nuestro país, precisa, tenemos nueve razas y
entre ellas aparece la denominada azul cubano, la primera autóctona
lograda en la Mayor de las Antillas mediante cruzamiento genético.
Los autores principales de tan singular resultado
son el doctor Ángel Uriarte, presidente de la ACAG, además de Olga
Fernández y Orlando Mora, integrantes de la propia asociación.
Propietaria de Ana Dalai, una hembra de la raza
Sagrados de Birmania, y la única de ese género que integra el
peculiar Salón de la Fama de Gatos existente en Cuba, Marcia opina
que los felinos clasifican entre las mascotas más apreciadas porque
son muy independientes y no requieren de tantos cuidados especiales.
Asimismo, eliminan vectores dañinos a la salud
humana, y tienden a ocupar un lugar importante en el hogar de sus
dueños, distrayéndolos de las tensiones cotidianas.
"Desde niña tuve una notable inclinación por los
gatos, pero mi mamá nunca me dejó tener uno en la casa, porque yo
era una severa asmática y ella pensaba que eso podía hacerme daño.
Luego de casarme traje algunos para la casa y hasta el día de hoy
forman parte de mi vida, siento pasión por ellos. Incluso hace
algunos años mi esposo sufrió un infarto mientras hacía ejercicios,
y la gata fue la que me alertó de que algo grave había sucedido."
Son inteligentes y me atrevo a decir que hasta
conocen el estado anímico de quienes los cuidan. Establecen un
vínculo particular con los enfermos y los niños, enfatizó.
Para Marcia urge sensibilizar a la opinión pública
con el cuidado de los gatos. Lamentablemente, subrayó, hay
instrumentos legales de protección animal que no se aplican y
frecuentemente podemos ver cómo de manera impune son maltratados por
personas insensibles, al igual que otros animales.
Quizás sea el momento para comprender que al margen
de su condición de mascotas, estos felinos pueden ser potenciales
aliados del equilibrio emocional y la relajación de las personas.